Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Correa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Correa. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de julio de 2012

Ecuador bipolar


Gatopardo: Boris Muñoz, sobre la guerra entre el presidente Rafael Correa y los medios privados.

La demanda del presidente ecuatoriano Rafael Correa contra el diario El Universo de Guayaquil, por un virulento artículo de opinión en su contra, así como la que presentó también contra los autores del libro El Gran Hermano, que lo acusa junto a su hermano Fabricio de  tráfico de influencias ("mientras el presidente les daba los contratos, Fabricio negociaba con las empresas", sostiene uno de ellos), las sentencias draconianas de los tribunales contra los demandados, y el posterior perdón presidencial sirven a Boris Muñoz como eje del reportaje que entrega la revista Gatopardo sobre la guerra cotidiana que campea en Ecuador: “Los medios son un coliseo romano”, escribe Muñoz, “en el que se decide quien muere... y quien vive. Correa está en su arena como un gladiador esperando al próximo contrincante”. El trabajo logra representar lealmente a las partes en conflicto, de modo que el lector puede escoger él mismo por quién tomar partido (si se le ocurre tan descaminada idea), y contiene buena información, tanto sobre los pleitos judiciales, como de la farsesca y confusa sublevación en un cuartel de policías que dio origen al cuestionado artículo de Emilio Palacio en El Universo. En una sociedad al parecer inclinada a manifestaciones altisonantes del honor, su Presidente es capaz de detenerse en una marcha política para increpar a una señora que lo insulta y señala con el dedo, ordenar su aprisionamiento, y no liberarla hasta que no haya pedido disculpas. No es de sorprenderse que lo llamen dictador si asume tal pose, y mucho menos en un contexto tan crispado. Muñoz encuentra que “en una realidad polarizada, no hay transparencia” y Correa le explica la nuez del asunto: en el tenso ambiente que se generó cuando quiso convocar a una Asamblea Constituyente, la AEDEP (Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos) emitió un comunicado “con su estrategia de siempre: diciendo que llama a las partes a calmarse, para buscar el bien común. Es decir, ponían a todo el mundo en la misma canasta: quienes defendían la voluntad popular y quienes defendían sus corruptos privilegios. Nos reunimos con el buró político y dijimos: 'Si dejamos pasar esto, nos dominarán todo el gobierno'. Porque ésa es la estrategia: colocarnos a todos en la misma canasta, todos grises, para ser ellos la única referencia”, sostiene Correa. La solución fue la polarización, tal como explica Fernando Alvarado, Secretario de Comunicación del gobierno.
Pero al negarse a ser un gris más de la canasta, por definición, Correa y su gente rechazan las reglas del juego democrático. “Y no nos engañemos, desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta”, le dice al periodista, para rematar, de forma por demás consistente con su exposición: “"Y Boris, usted está equivocado. Ya lo verá".
Sus palabras tomaron un sentido inesperado, o quién sabe, todo lo contrario: la edición ecuatoriana de Gatopardo que salió de la imprenta, lo hizo sin el reportaje de Muñoz.  

domingo, 19 de febrero de 2012

La situación es desesperada, mas no seria


The Times Literay Supplement: Ben Jonson, una biografía.
El País: libertad de expresión en Ecuador. El Universo: el artículo cuestionado
Clarín: la democracia amenazada. CódigoVenezuela: las primarias venezolanas
Le Monde: Imre Kertész y la fatalidad húngara.                                                                                                                                                                                                                                                                                        

En The Times Literary Supplement, Brian Vickers comenta el libro de Ian Donaldson: Ben Jonson. A life. Sería la relación más acabada a que podamos aspirar sobre la vida del autor isabelino Ben Jonson, producto del dominio de fuentes primarias y secundarias, y la dedicación de toda una vida. Presenta a un personaje “apasionadamente amable y colérico”, un autor que gustaba de “comentarse” en sus propias obras, no sólo en el texto sino más allá, hasta el punto de asistir a las presentaciones, “haciendo gestos malos y viles a cada línea” infundiendo temor en los actores. Incluso mató a uno en un duelo, Gabriel Spencer, y sólo escapó del patíbulo acogiéndose al fuero eclesiástico, extensivo a los letrados, recitando el “verso del cuello”, el Salmo 51. Seis de sus piezas le provocaron problemas con las autoridades. Pero el libro incurriría a veces en interpretaciones no lícitas. La experticia de Donaldson sería confiable, más no siempre: Francis Bacon nunca fue secretario de Essex, el favorito de la Isabel I. Aquí el ebook (gratis) de las conversaciones entre Ben Jonson y William Drummond que aparecen en el libro, pero que habría que leer con reservas por haber sido regadas con licor y cierta intención maliciosa por parte de Drummond.
El País critica con fuerza al presidente ecuatoriano Rafael Correa y a la justicia de su país, al ratificar la sentencia contra los periodistas de El Universo. Las penas son desproporcionadas: tres años de cárcel y 40 millones de dólares de indemnización, al igual que la condena a otros dos periodistas a pagar dos millones de dólares por destapar los negocios del hermano de Correa. Se demostraría que no hay independencia de poderes ni libertad de prensa. Aquí, el artículo que llevó a la condena del jefe de opinión de El Universo, Emilio Palacio: Correa sería el principal responsable en el desenlace de la insurrección de policías del año pasado, con la eventual comisión de delitos de lesa humanidad.
En Clarín, Héctor Schamis escribe que la democracia en América Latina es una especia amenazada. Sobre la base de mayorías electorales, se manipulan las reglas constitucionales y el ejecutivo opera a voluntad: leyes habilitantes, superpoderes, reelecciones. Se justifica la discrecionalidad pregonando la justicia social. El derecho al disenso sigue sin ser valorado plenamente.
Para Colette Capriles en CodigoVenezuela, las elecciones primarias de la oposición venezolana muestran una voluntad de cambio. Sobre la contundencia del resultado a favor de Capriles Randonsky, critica que se le vea como producto del rechazo a las maquinarias políticas (cosa que considera falsa), y hace notar más bien la preferencia de los venezolanos por lo homogéneo sobre lo heterogéneo, el consenso de la mayoría por encima de la negociación de las diferencias. Desde ya, el gobierno habría recurrido al expediente fascista del antisemitismo y el racismo para atacar al candidato.
El premio Nobel húngaro Imre Kertész es entrevistado en Le Monde. Sostiene que Hungría es una fatalidad sin sentido ni explicación, que nunca ha vivido en democracia, siempre ha tratado de acomodarse al bloque de turno en el cual ha sido absorbida, y ahora sigue a Viktor Orban como al flautista de Hamelín. La juventud es conformista y fascista, las entradas del metro, con sus afiches del partido Jobbik de extrema derecha, le hacen recordar su infancia en los años 30. Desde que logró su independencia, el país le ha colocado a Kertész el rótulo de judío, sin considerar su vida ni su obra, lo cual le ha impedido desarrollar el menor sentimiento de solidaridad nacional. El odio a judíos y gitanos forma parte de un cuadro en el que el país podría bascular hacia el caos extremo, un fracaso sin comprender por qué. Hay una excepción: la publicación de su Diario el año pasado fue recibida con simpatía por primera vez.  Por lo que parafrasea a Karl Kraus: “la situación es desesperada, más no seria”.