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sábado, 14 de enero de 2012

Aislarse del mundo


¿Qué espera Europa para aislar a Hungría?, es lo que pregunta Rue89. Croacia todavía tiene que pasar el examen de admisión, y Turquía acaso no lo pase nunca, pero del seno de la Unión un estado retrocede a toda velocidad. La historia húngara le parece “fascisante”, y explica en buena parte el regusto fascista del gobierno de Orbán. En Bruselas se excusan con las desafortunadas sanciones a Austria en el año 2009, o con que cualquier acción fomentaría el chauvinismo. Reclama urgentemente el voto de censura en el parlamento europeo y retirar el derecho al voto de Hungría. Lo contrario sería “un Munich rampante”. A su vez, en La Regle du Jeu, Bernard Henri-Levi plantea que el destino de Europa pudiera decidirse en Hungría. Un país en el reaparecen las “horas más oscuras de la Historia del continente”. Y Europa no dice nada, haciéndole el juego a los Le Pen, los extremistas de Turingia y de Flandes, la Lega Nord y los Orban: desmembrarla.
En Le Monde, el filósofo Andras Lanczi encuentra justificado el “patriotismo nacionalista” en Hungría. Durante veinte años de post comunismo no se ha logrado un gran país de instrumentos políticos constitucionales. La línea de fractura se sitúa siempre entre la oposición anticomunista y comunista. No hay un consenso moral en Hungría. El Fidesz es el único partido que sobrevive desde el cambio de régimen, y Viktor Orban se ha forjado en la lucha contra los sucesores del comunismo. Al ser elegido en 2010, Orban recuperó un país que no creía en nada. La reforma del Estado necesitaba de una nueva constitución. Orban quiere crear una nueva clase media para evitar el voto por la extrema derecha.
Laszlo Rajk, quien fuera disidente del comunismo, comienza recordando 1989, cuando un joven Viktor Orbán apareció en la inhumación simbólica de Imre Nagy, asesinado por los soviéticos, reclamando libertad, democracia, y la salida de las tropas de ocupación. Rajk cuenta cómo esa aparición de Orbán torpedeó la estrategia de la “mesa redonda de la oposición”, que era buscar la negociación para no colocar a Gorbachov en una situación imposible, ni poner en peligro a la oposición de regímenes más fuertes como el checo y el de la RDA. La actitud de Orbán no es para los antiguos disidentes una sorpresa, sino una provocación política constante. Cuando se encuentra en la oposición, envía a sus aliados neonazis a la calle para aterrorizar a las personas. Elegido por poco más de la mitad de quienes votaron, su partido obtuvo 2/3 del Parlamento debido al sistema electoral. Como si no bastara, cambió la ley lectoral para favorecer aún más al Fidesz, que se vuelve inamovible. En el poder, demuestra una ausencia total de escrúpulos. La palabra “república” fue eliminada del nombre del país, y la Hungría de Orbán se parece a la Rumania de Ceaucescu: nunca se había visto en Europa del Este una transformación social tan radical, al mismo tiempo que estúpida y ridícula.
La Revista Ñ reseña el libro “La Guerra imposible”, de Juan Bautista Yofre. En un par de meses en 1982 la Argentina pasó de la diplomacia secreta a una contundente derrota militar en las Malvinas, y la dictadura llegó a su fin. Los militares derechistas acudieron a los No Alineados y pensaron pedir ayuda a Moscú, recibiendo el apoyo de Cuba, y Libia, y la hostilidad de Chile, su aliado en la Operación Condor para matar izquierdistas. Segú Yofre, “Malvinas se convirtió en un inmenso castigo para todos; una gran lección para los militares y la enorme porción de la sociedad que los apoyó de buena fe hasta el último momento. Malvinas no es el único eslabón de una cadena de fracasos que llevó a la Argentina a desconectarse del mundo”.

viernes, 7 de octubre de 2011

El mundo después de Jobs

Walt Mossberg describe para All Things Digital, al Steve Jobs que él conoció: alguien que vivió en la encrucijada entre tecnología y arte, y que era capaz de llamarlo un domingo entrada la noche para hablar de cómo rescataría a Apple, o para objetar algunas reseñas.
Hace apenas dos días Thierry Chervel, de Perlentaucher, se sorprendió de que los periódicos alemanes “casi ya no existan online”, preguntándose la razón de tal modelo de negocios.  ¿Será que quieren apartar a su público de Internet y llevarlo al mercado cerrado de aplicaciones para tablets? El Ipad significa la remonopolización de los contenidos a través de Apple y Amazon.
Guido Carelli Lynch reporta para Ñ la ofensiva de Editorial Planeta para evitar que sitios web reproduzcan contenidos de la Real Academia Española. El periodista uruguayo Ricardo Soca, quien lleva el sitio elcastellano.org, es uno de los intimados. Quienes se oponen a esta medida sostienen que siendo la Academia una institución pública que funciona con dinero de los contribuyentes no tiene derecho a tomarla.  ¿Abuso de derechos de autor?