Por lo pronto, El Café de Pascal pasará a actualizarse tres
veces a la semana, los días martes, jueves y sábado, a las 6:00am GMT. El
próximo post será el jueves 09.02.2012
martes, 7 de febrero de 2012
sábado, 4 de febrero de 2012
Alucinación controlada, desarreglo de los sentidos
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| Walking, 1956. Copyright Saul Leiter. Tomado de Die Zeit |
Die Zeit presenta una galería
de las fotos del norteamericano Saul Leiter expuestas en las Deichtorhallen de
Hamburgo. Leiter, hoy de 88 años y exponente de lo que se llamó la Escuela de Nueva
York, usó desde muy temprano el color, y las fotos presentadas son todas
anteriores a 1961. Con el objetivo en la realidad, logra texturas y formas que
a veces insinúan lo abstracto.
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Dorothea
Tanning, Hôtel du Pavot, Chambre 202, Centre Georges Pompidou, tomado de la pagina web de Dorothea Tanning Foundation
|
The Guardian rinde
tributo a la pintora norteamericana Dorothea Tanning, quien falleció en
Manhattan a los 101 años de edad. Acaso más conocida por haber sido esposa de
Max Ernst, Tanning es una artista por derecho propio. “Mánica lucidez”, y “rigor
gráfico” le atestigua la nota durante sus años iniciales, inspirados en el
surrealismo, que después darían lugar a “un estilo más oscuro y fragmentado”. Incursionaría
en la escultura con figuras hechas de tela en una máquina de coser, y el diseño
de joyas y muebles. Dos poemas como muestra dan cuenta de su habilidad lírica.
La página web de la
Dorothea Tanning Foundation tiene infinidad de materiales de ella.
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Max Ernst
and Dorothea Tanning, New York, Photograph by Irving Penn, 1947, tomado de la
web de Dorothea Tanning Foundation
© The
Irving Penn Foundation
|
En The Stone, el blog de filosofía del New York Times, el
filósofo de Edimburgo, Andy Clark, elabora
alrededor de la tesis de neurociencia según la cual el cerebro optimiza su
funcionamiento mediante un proceso de “compresión” de data. Es decir, limitando
“ancho de banda” para poder crear “sentido” en lo percibido a través de la “codificación
predictiva”. En vez de registrar agudamente toda la paleta de estímulos, percibe
aquellos que entran en el ámbito de la experiencia, que “predice” lo que va a
experimentar. Por un lado, esto permite la elaboración de esquemas
intelectuales. Por otro lado, Clark presenta un video sobre la “ilusión de
la cabeza hueca”: comenzamos viendo una máscara, y al girar, aparece su
reverso, que es hueco, y cuyo relieve es inverso. Pero, sorprendentemente, un
nuevo rostro se dibuja: vemos convexo lo que es cóncavo. Aunque lo intentemos
varias veces, no podemos ver la forma hueca, o cóncava, porque hemos visto
tantos, miles de rostros anteriormente. Si trasladamos esto a otros ámbitos es
escalofriante: seríamos prisioneros de nuestra experiencia, cuando no de
nuestros prejuicios. Una visión fatalista del hombre, sino fuera porque explica
algunas cosas. Percepción, imaginación y entendimiento estarían íntimamente
conectados. Un proceso de “alucinación controlada” durante el cual intentamos
predecir lo que hay afuera.
Eurozine trae la traducción en
inglés del artículo de Ovidiu Nahoi en la revista rumana Dilema Veche, en el que plantea que una
guerra en Europa no es improbable, de empeorar las condiciones. Nahoi parte del
llamado que hiciera el Ministro de Finanzas polaco ante el Parlamento Europeo,
en Septiembre pasado, por salvar la idea europea cueste lo que cueste, de lo
contrario, podríamos encontrarnos situaciones de guerra. Al escepticismo ante
tales palabras Nahoi responde que un proceso de tal naturaleza ya no estaría
guiado por los líderes visionarios del siglo XX, sino por los nuevos
extremistas nacionalistas del siglo XXI, en ruta ascendente en todos los
países. Ahora pensamos que no hay razones para una guerra, pero si la zona Euro
se deshace, se reestructuraría alrededor de centros de poder, con los países
pequeños atraídos a la órbita de los mayores, lo que llevaría a nuevas alianzas
y ententes y fricciones que bien podrían salir de control.
No verlo, ¿es como una ilusión de la cabeza hueca? ¿Una alucinación
controlada?
“El poeta se hace vidente por un largo, inmenso, y razonado
desarreglo de todos los sentidos”, Arthur Rimbaud, 17 años.
viernes, 3 de febrero de 2012
Despegue
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| Wislawa Szymborska |
En Prodavinci, el ex Ministro de Economía de Chile, Andrés
Velasco, relativiza
la idea de que América Latina pasa por un momento estelar. “Con la excepción
crucial de México, la composición de las exportaciones latinoamericanas no ha
cambiado mucho en los últimos veinticinco años”, sostiene, y refiere que
Ricardo Hausmann, de Harvard, ha demostrado cómo las economías ricas van
ampliando sus destrezas y creando nuevas mientras mantienen las antiguas. Es un
llamado a abandonar la dependencia de los recursos naturales, tan abundantes en
el continente. También desmonta el mito del “idilio” de la libre empresa, con
la anécdota de dos empresarios, uno israelí y el otro argentino, que
abandonaron el país. El primero, sostuvo que estaba en manos de un “puñado de
familias monopólicas, preocupadas sólo por su dinero. El segundo, que es “una
sociedad muy chica de gente que le da vergüenza ser diferente”. Una cultura
contraria a la innovación y el emprendimiento.
En El Cultural, Martín López Vega ha escrito una hermosa
despedida a la poeta polaca Wislawa Szymborska, que destaca entre las notas
aparecidas en los diarios de otros lugares. No es un obituario: curiosamente,
el final de
la nota de Adam Gopnik para The New Yorker, describe la nota de López Vega,
cuando admite que no recuerda una pérdida literaria que haya sentido tanto,
pero con tan poca amargura: “While the poet lived, it was cheering to think, as
her readers did almost every day, that another poem might be coming. Now that’s she gone (sic), we’re
happy—truly happy, astonishingly happy—to know the poems came”. López
Vega logra un retrato integral de la poeta, nos presenta los collages (también aquí,
en el blog de Nele van de Velde) que componía (qué coincidencia con Nicanor
Parra, y también en el texto, véase este post anterior), y dos poemas inconfundibles. Lo que hace en “Elogio
de mi hermana” con nada (con la sola palabra “todo”) es enorme. Szymborska logra que
al final del poema nos caiga el efecto acumulado de lo que hemos leído. Como “Fotografía
del 11 de septiembre” (citada en inglés, la traducción parece mejor, con el
perdón):
They jumped
from the burning floors—
one, two, a
few more,
higher,
lower.
The
photograph halted them in life,
and now
keeps them
above the
earth toward the earth.
Each is
still complete,
with a
particular face
and blood
well hidden.
There’s
enough time
for hair to
come loose,
for keys
and coins
to fall
from pockets.
They’re
still within the air’s reach,
within the
compass of places
that have
just now opened.
I can do
only two things for them—
describe
this flight
and not add
a last line.
Traducción: Clare Cavanagh y Stanislaw Baranczak
jueves, 2 de febrero de 2012
Cerrar los penales. Golpes a la puerta
El tono comprometido inspira escepticismo, pero la propuesta a contramano del
artículo de Christopher Glazek en la revista N+1 incita a pensar: EEUU no debería
reformar su sistema de prisiones, debería abolirlo: abolir las prisiones. Glazek
falla en decir cómo se ve eso en detalle, pero arguye que la pena de muerte e
incluso el aumento de la delincuencia son moralmente preferibles al infierno de
las prisiones en ese país. Y aporta data: la población penal se cuadruplicó a 2,3
millones de presos en veinte años, hay más violaciones en las cárceles que en
todo el resto del país y tal vez sea el único lugar en toda la historia de la
humanidad en el que se violan más hombres que mujeres. Las penas impuestas son
a veces astronómicas, hay gente que por delitos menores paga cadena perpetua.
Muy pocos logran la reinserción, los más son vueltos a encarcelar, muchos por
violar los términos de la libertad condicional, y una de las causales puede ser
simplemente no haber encontrado trabajo. EEUU celebra todos los años la
disminución de la criminalidad, mientras alimenta un infierno en el cual no hay
ley, una mancha negra en la geografía. Y aporta también historias, como la del
muchacho de 15 años condenado a una pena de 8 en una prisión de adultos, por
lanzar un cóctel Molotov a una pila de basura causando daños por 500 dólares. Fue
en Texas, cuando Bush jr resultó electo gobernador prometiendo mano dura. El
niño fue violado repetidamente, su carta a las autoridades y los pedidos de su
madre no fueron oídos. Un día se quitó la vida.
En su blog, el escritor y dramaturgo Ibsen Martínez recuerda a Juan Carlos Gené,
actor, libretista, dramaturgo y director escénico argentino que vivió 18 años
en Venezuela, habiendo huido de la dictadura en su país. Según Martínez, Gené
cambió la vida de muchos a través de su grupo Actoral 80 (de “voluntariosa
austeridad”), que en esos años era parte de una escena que hoy luce envidiable.
Detestaba la palabra “teatrero” y se consideraba ante todo actor, como debería
ser siempre. Escribió el grueso de su obra dramática en Caracas (su más
recordada pieza: Golpes a mi puerta),
y regresó a su país en 1993, donde falleció, casi en las tablas, el 31 de
enero. Clarín entrega
también una sentida nota con datos de su vida. Eloísa Tarruella grabó (ya no se
filman) un documental: Gené en escena.
La música y el tráiler pueden desanimar un poco al principio, pero la película
parece valer la pena. Se consigue en www.geneenescena.com.ar
y debería ser vista en el país que también fue su hogar.
miércoles, 1 de febrero de 2012
La violencia como orígen
La primera masacre de civiles en Colombia fue perpetrada en
1822 por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, en la ciudad de Pasto, en la
Navidad Negra. Así lo sostiene
la Revista Arcadia, en ocasión del Hay Festival Cartagena de Indias, cuando introduce
la novela La carroza de Bolívar, del
colombiano Evelio Rosero. En los carnavales de Pasto de 1966, el ginecólogo
Justo Pastor Proceso planea hacer desfilar una comparsa alegórica a una
anécdota de 1813 en Caracas, cuando Bolívar se habría paseado triunfante sobre una
carroza halada por “doce infantas impúberes”. La iniciativa despierta una intriga
de pueblo pequeño, desatando la violencia que atrapa desde los guerrilleros a los
ultraconservadores. Todos hacen lo imposible para detener al doctor en su
empeño de desenmascarar “al mal llamado Libertador”, lo cual desemboca en una
apoteósica escena carnavalesca. El ginecólogo es el personaje principal y
quiere reivindicar la obra del historiador pastuso José Rafael Sañudo, parafraseado
con frecuencia en la segunda parte del libro, pero “la novela toda es un
homenaje a la vida y obra de José Rafael Sañudo”, quien publicó Estudios sobre la vida de Bolívar en
1925, y habría sido, según Rosero, un historiador veraz y documentado. La gesta
heroica se transforma en matanza y los galantes escarceos en violaciones. Una
reseña más centrada hacia la figura de Bolívar se encuentra en Babelia: “Simón
Bolívar fue especialmente cruel”, así como en El Colombiano: “Evelio
Rosero en un juego de historia”. Lo que expresa la tensión entre la trama y
la fuerte carga historiográfica de la novela, tensión que el mismo autor
reconoce.
También en el marco del Hay Festival, Arcadia presenta
al guatemalteco Rodrigo Rey Rosa como escritor de textos cortos: su novela más
larga alcanzaría 100 páginas; su cuento más extendido, 15 párrafos. A los 20
años, participó en Tánger en un taller de escritura con Paul Bowles, quien
tradujo al inglés su libro de cuentos El
cuchillo del mendigo, y su novela Cárcel
de árboles, que ha sido comparada con La
invención del Morel, de Adolfo Bioy Casares. Según la descripción de
Bowles, un funcionario del gobierno convierte a los disidentes en esclavos
mentales: parece tener cierta truculencia gore.
La violencia es central en la obra de Rey Rosa, y para el ensayista argentino
Gonzalo Aguilar se trataría “del origen de la historia, pero es un origen que expresa,
a su vez, vacío y sinsentido. La violencia es el límite de la narración y lo
único que vale la pena narrar”.
En su blog de la Frankfurter Allgemeine Zeitung, Sepp
Gumbrecht propone
sacar a Robert Musil y El hombre sin
atributos de la condición de “dato” para iniciados. Por más que pueda parecer
cuesta arriba leer un enorme fragmento de 1600 páginas, lleno de disertaciones
sobre la filosofía y el espíritu de una época, Gumbrecht destaca que la novela
transmite un mundo pasado, el del Imperio Austro-Húngaro, al punto de meterse bajo
de la piel del lector. El programa implícito de la novela: un universo se nos
hace propio si y cuando es descrito con exactitud como realidad física. Y no
importa si la trama es difusa, como en este caso: los preparativos para las
conmemoraciones del aniversario del Rey Emperador. Sirve de sostén a unos
veinte entrañables personajes de gran definición, salvo Ullrich, el hombre sin
atributos, porque los tiene todos y por lo tanto permanece indefinido, en contraste
con el carpintero Moosbrugger, un asesino serial de prostitutas que cree servir
al interés común y ejerce una atracción fascinada sobre varios personajes de la
obra. Y así, contra la extendida suposición de que se trata de una obra pesada,
es esta dimensión de lectura sensorial la que nos da acceso a ella. Gumbrecht
pone como ejemplo el inicio:
"Sobre el Atlántico avanzaba un mínimo barométrico en
dirección este, frente a un máximo estacionado sobre Rusia; de momento no
mostraba tendencia a esquivarlo desplazándose
hacia el norte. Los isotermos y los isóteros cumplían su deber. La
temperatura del aire estaba en relación con la temperatura media anual, tanto
con la del mes más caluroso como con la del mes más frio y con la oscilación
mensual aperiódica. La salida y puesta del sol y la luna, las fases de la luna,
Venus, del anillo de Saturno y muchos otros fenómenos importantes se sucedían
conforme a los pronósticos de los anuarios astronómicos. El vapor de agua
alcanzaba su mayor tensión y la humedad
atmosférica era escasa.
En pocas palabras, que describen fielmente la realidad, aunque estén algo
pasadas de moda: era un hermoso día de agosto del año 1913".
Aparte de la ironía, el texto anuncia lo que será el
espíritu del libro: el asombro lúdico ante el mundo que le toca vivir. La mejor
premisa para empezar. En pocas palabras, algo pasadas de moda: es una novela
entretenida.
jueves, 26 de enero de 2012
Piratas. Chinos
En Monday Note
Frédéric Filloux sostiene
que la piratería forma parte del ecosistema digital. Evoca un encuentro
informal en Paris entre personajes de los medios opuestos a la proyectada ley contra
la piratería HADOPI de Sarkozy, y en poco tiempo resultó claro que todos
bajaban, o lo habían hecho, contenido ilegal. La orientación es similar a las leyes
SOPA y PIPA de EEUU. Según Filloux,
cuando se trata de piratería, de algún modo u otro, todos están involucrados.
La misma industria musical utiliza data del filesharing para mercadeo y
promoción. Sin embargo, las pérdidas son innegables: Microsoft factura en China
lo mismo que en Holanda. Los consumidores hoy no quieren, por ejemplo, esperar
que una serie de TV llegue a su país en el idioma local, sino que quieren ver
la original, en el idioma original, al momento de su lanzamiento. Como no está
disponible, la buscan pirata. La solución estaría en alternativas legales, una
combinación de precios atractivos, facilidad de uso y disponibilidad.
A principios de los años
70, el sinólogo belga Simon Leys provocó un revuelo entre los maoístas
parisinos con su libro “Los hábitos nuevos del presidente Mao”, nombrando las
atrocidades de la revolución cultural china. En The New York Review of Books, comenta
el libro del disidente chino y Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo “No
Enemies, No Hatred: Selected Essays and Poems”. El estereotipo del gigante chino que se
transformará en el mayor productor del mundo esconde la fragilidad intrínseca
de un régimen autoritario y corrupto, en el que los jerarcas del Partido
Comunista se han aliado con el crimen organizado para dominar a la población.
Liu Xiaobo, hoy preso del régimen, es un “hijo de Mao”, sus padres fueron
confinados durante la Revolución Cultural, y se le impidió asistir a la escuela.
Crítico de China a la vez que de Occidente, sus ensayos abarcan 20 años, desde
la masacre de Tiananmen hasta la Carta 08.
En uno de ellos habla de los niños secuestrados para trabajar en
fábricas de ladrillos. Las denuncias llevaron apenas a sanciones leves a los
funcionarios vinculados. “En China, el bajo mundo y la oficialidad se han
interpenetrado y vuelto uno”, dice Xiaobo. En no pocas ocasiones se usa a los
criminales para reprimir. China ha entrado en una era de cinismo en la que nadie
cree en nada. La causa no es el capitalismo rampante, sino la destrucción moral
causada por Mao, cuando la gente fue obligada a vender su alma. “En suma, la
transformación económica de China, que desde afuera puede parecer tan vasta y
profunda, es de hecho frágil y superficial…La combinación de factores
espirituales y materiales que propulsó reformas políticas en los ochentas –intelectuales
librepensadores, jóvenes apasionados, emprendimientos privados atentos a la
ética, disidentes en la sociedad, y una facción liberal dentro del Partido
Comunista- ha desaparecido por completo. En su lugar, tenemos un programa económico
de un solo cañón, guiado por la lujuria de la ganancia”.
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miércoles, 25 de enero de 2012
Ver al tiempo trabajando
Gregarismo e individualismo implican formas distintas de ver
y de estar en el tiempo. David Kamp escribe en Vanity Fair sobre Lucian Freud, el
pintor británico nieto del creador del psicoanálisis, fallecido el año pasado a
los 88 años en plena actividad creativa, con una ética de trabajo que sería a
la vez el reconocimiento de la mortalidad y una barrera contra la misma. Contrariando
un enfoque muy influido por su ilustre abuelo, para Freud el artista era
irrelevante y lo que importaba era su obra. A pesar de esto, Kamp arma su
retrato apoyado en ella y se adentra en la privacidad del pintor, que tuvo 14
hijos de seis mujeres, y conservó cálidos recuerdos de su abuelo, aunque no
daba un duro por el psicoanálisis. Su amistad con Francis Bacon lo ayudó a
pintar con más osadía. Freud construía una relación personal con sus modelos:
muchos de sus hijos pudieron finalmente vincularse (no sin conflictos) al padre
absorbido en el trabajo, modelando para él. También pintó a Jeremy King, dueño
del Wolseley en el que cenaba varias veces a la semana, a su asistente en los
últimos veinte años, David Dawson, a su corredor de apuestas. Las sesiones eran,
irónicamente, un psicoanálisis, en el que el modelo quedaba totalmente
expuesto. Sólo que este Freud hablaba mucho y no estaba limitado por la ética
profesional del psicoanalista, por lo que en varias ocasiones sus modelos
fueron también sus mujeres, la última, una estudiante de arte 50 años menor. A
todos los consentía (cocinaba para ellos), pero también exigía una enormidad, hasta
encontrar su esencia. “Quería que hablaras para ver cómo tu rostro se movía. Sus
ojos increíbles penetraban en ti”, recuerda el artista David Hockney. El trabajo era
lento, sostenido, prolongado, lo opuesto de la impaciencia que mostraba con
todo lo que estaba fuera del atelier. Jeremy King, el restaurateur, lo describe así: “soy lo que soy. Esto es lo que me gusta hacer. Si
tú quieres encajar en eso, eres muy bienvenido a mi vida. Pero no trates de
transformarme en lo que no soy”. Freud trabajaba en un gran retrato de Dawson
con un perro cuando no pudo estarse más en pié (pintaba parado) y subió a su
habitación. En dos semanas
falleció. Había dicho que su trabajo era “un intento de un registro. Trabajo
desde personas que me interesan, que me importan, y en las que pienso, en
espacios que habito y conozco”.
En el 2012, habrá retrospectivas de sus retratos y dibujos
en Londres, Texas y Nueva York. El “Retrato del Perro” estará inconcluso. Como
un work in progress.
El New York Times reseña
la exposición de fotografías de Patti Smith en Hartford, Connecticut. Afirma
que la músico no es una gran fotógrafa. Sus fotos recuerdan las de artistas muy
jóvenes, su fijación con la muerte parece adolescente. Y de pronto, dos
espacios con la apariencia de santuarios, uno dedicado al poeta Rimbaud,
lectura de adolescencia de Smith, y otro a Robert Mapplethorpe, su amigo
fotógrafo muerto de SIDA, expresan de forma naif lo que Roland Barthes formula en
su libro “Camera Lucida”, escrito luego de perder a su madre: la idea de que la
fotografía tiene un acceso especial a la muerte.
viernes, 20 de enero de 2012
Voto universal, foto de grupo
El acceso sin suscripción a la producción académica en
Internet es laborioso. No se trata sólo de los libros o papers, sino incluso de
las reseñas. De ahí el valor de un sitio como La Vie des Idées. Juliett Roussin, de la Universidad Paris I, reseña
“L’autorité de la démocratie. Une perspective philosophique”, de David Estlund,
de Brown University, en traducción al francés. Dos criterios servirían para
ponderar la legitimidad de las decisiones: el procedimental, que legitima por
la mayoría siguiendo procedimientos democráticos, o el epistémico, por ser la
decisión mejor, o “moralmente correcta”. Para Estlund, “la decisión democrática es legítima por
resultar de un procedimiento que tiende con cierta probabilidad a un resultado
justo o correcto (epistemismo), y que es aceptable para todos los miembros de
la asociación política (procedimentalismo)”. A fin de cuentas, sigue Estlund,
el procedimiento democrático es el único que no puede ser considerado ilegítimo
por las partes. En cambio, la autoridad política de los expertos (la
epistocracia) es rebatible por el Requisito de Aceptabilidad Cualificada: puede
ser que el experto sea más competente y su decisión más justa, pero… ¿de dónde
toma el derecho de coerción sobre sus semejantes? De ahí la “modestia epistémica”
de la democracia y que Estlund hable de su teoría como de “procedimentalismo
epistémico”. El aporte del libro sería presentar un marco filosófico para
considerar el status de los expertos en una democracia.
Anteriormente, en 2010, Crítica.
Revista hispanoamericana de filosofía, de la UNAM, publicó una nota
bibliográfica de Iñigo González Ricoy, de la Universitat de Barcelona,
sobre el original en inglés “Democratic authority. A philosophical framework”.
El contenido es similar, algo más extenso. Cuenta que Estlund apela a estudios según
los cuales, “dentro de su campo de especialidad, los expertos fueron incapaces
de realizar predicciones significativamente superiores a las de los ciudadanos
no expertos”. Lo cual no demostraría sino la dificultad de encontrar un grupo
de expertos que se desempeñe mejor que el arreglo democrático. Estlund
justifica la democracia según el procedimentalismo epistémico, pero no dice qué
tipo de democracia. Nada indica que el sorteo no pudiera arrojar resultados
mejores que la elección, Estlund no aporta evidencia empírica para esto, y el
criterio de justificación acabaría dependiendo “del propio proceso político que
sirve para justificar”. En una de las
notas a pie, González Ricoy recuerda a Montesquieu: “la elección por sorteo es
propia de la democracia, la designación por elección corresponde a la aristocracia”.
Partiendo de las premisas de Estlund, Jason Brennan, de
Georgetown University llega conclusiones opuestas. El paper apareció en The
Philosophical Quarterly de octubre de 2011, pero se obtiene en la página
web de Brennan. Arma un polémico argumento contra el sufragio universal y a
favor del sufragio restringido. Ciudadanos sin la competencia necesaria no
deberían poder votar, porque ejercen poder indebido sobre otros al exponerlos a
decisiones no competentes por parte de las autoridades así electas. El sufragio
universal violaría el Principio de Competencia, los votantes alemanes que
eligieron a Hitler serían un ejemplo. Por eso es injusto. El sufragio restringido
violaría el Requisito de Aceptabilidad Cualificada, que propugna que la base de
distribución del poder debe ser aceptada por todos los puntos de vista calificados
para ello. También es injusto. Si
aceptamos el primer principio como rector, entonces, las decisiones tomadas,
por ejemplo, por un jurado parcialmente racista, tendrían que ser acatadas por
provenir de la mayoría. Si aceptamos el segundo principio e introducimos un
examen de competencias para poder votar, eso sería tan injusto como limitar el
voto a partir de la mayoría de edad. Alguien podría argumentar que un joven de
diecisiete estaría más calificado para votar que el jefe del Ku Klux Klan.
Brennan lo hace. Deduce que el sufragio universal es más injusto. En Bloggingheads expone
su temor de que su trabajo haga al mundo peor.
Kodak se ha declarado en bancarrota. The Guardian sostiene
que la memoria de un momento Kodak se ha transformado en una frenética tomadera
de fotos que nadie tiene tiempo de ver. En su época, Kodak fue tan
revolucionaria como el formato digital, porque puso la fotografía al alcance de
todos.
jueves, 19 de enero de 2012
La integración pendiente
En The American Interest, Francis Fukuyama, sostiene
que la identidad europea es problemática porque su base fue anti-nacional. Las
identidades viejas nunca desaparecieron; sus fantasmas resurgieron con las
inmigraciones de culturas que no comparten los mismos valores. Hace un análisis
bien enterado y a la vez rápido de las respuestas a esta situación dadas por
cuatro países, Alemania, Francia, Holanda y Gran Bretaña. El modelo republicano
y laico francés es el menos problemático porque se basa en valores abstractos a
los cuales puede adherirse cualquier persona. En Alemania, la dispersión de su
población llevó a privilegiar la herencia de sangre, el ius sanguinis, con lo
que la asimilación es más improbable. En Holanda existe la separación en “polders”,
proveniente de su historia, que dividió a los holandeses en pilares:
protestantes, católicos, socialistas. La tolerancia es total, siempre y cuando uno
no se mezcle (nota: de aquí el origen tanto del apartheid, como de la
incredulidad de los surafricanos blancos ante la incomprensión del resto del
mundo). Los inmigrantes hicieron su propio pilar. Y en Gran Bretaña, el sentido
individualista llevó a que el Estado no se inmiscuyera en asuntos de
asimilación y se promoviera el multiculturalismo extremo. En una segunda
parte, Fukuyama habla del fracaso en lograr una identidad europea. Hay
fallas de origen en el proyecto, la ausencia de mecanismos de disciplina, o de
salida tanto del Euro como de la Unión, que dominan la discusión sobre todo
entre economistas, pero la falla más fundamental es el fracaso de una identidad
europea que defina las responsabilidades, deberes y obligaciones de los
europeos entre sí. Todos estos temas se funden en uno porque son los temas que
toman los partidos populistas: oposición a la inmigración y euroescepticismo.
Europa ha sido un proyecto de élites. En cierta forma, el ascenso del populismo
significa una profundización de la democracia, y al mismo tiempo, un tremendo
peligro para ella en Europa.
Zbigniew Brzezinski reconoce tres
características de la corriente transformación global: primero, las amenazas no
provienen del utopismo fanático sino de la complejidad de los cambios globales
precipitados por el despertar político, segundo, el progreso social es más
viable por caminos democráticos que autoritarios, y tercero, la estabilidad
global pasa por la cooperación a gran escala y no por políticas imperialistas.
Las aspiraciones populistas y la dificultad de articular respuestas coordinadas
constituyen un peligro que debe ser enfrentado con más cooperación. La
interdependencia no es un slogan, es una realidad. Brzezinski ve el potencial y
la necesidad de una mayor y estrecha cooperación global, lo cual a su vez
desarrollará una cultura política con bases comunes. Es hora de pensar en su
institucionalización, pero los gobiernos tienen que atender asuntos
contingentes. Aventura la creación de una especie de colegio de ciudadanos
privados representantes de las diversas regiones para avanzar un cronograma de
cooperación global hasta 2050.
miércoles, 18 de enero de 2012
As you like it
En una entrevista-perfil
realizada por su director Aluf Benn, Haaretz nos acerca al dramaturgo
norteamericano David Mamet. En su libro “The Secret Knowledge”, que según
Christopher Hitchens es superficial, explica su migración al campo conservador,
su descubrimiento de von Hayek, y ataca a la izquierda. Conoció gente
conservadora por primera vez hace cuatro años y se sorprendió de lo amables que
eran, pues hasta entonces la norma era escuchar: “¿sabes lo que han hecho ahora
esos desgraciados?” Abrazó al judaísmo, es un entusiasta simpatizante de Israel
y escribe: “Los judíos vivimos entre nosotros. Me encanta”.
Benn lo encontró en Los Angeles. El tono de la entrevista es
desenfadado
-
I
read that you were a nonconformist even in school.
-
I
wasn't a nonconformist. I was just a fuck-up."
Mamet declara su entusiasmo por Sarah Palin, sostiene que
Occidente es antisemita, que grandes literatos ingleses son también
antisemitas. El perfil menciona los orígenes de la familia en Volinia, de donde
emigró a América. Judíos seculares, con firme voluntad de asimilarse a EEUU,
los hijos crecieron en un hogar laico. La reconversión del autor a la religión
de sus ancestros fue algo indirecta, a través de su esposa, que era una gentil.
Hoy se pregunta cómo es posible que haya perdido su tiempo en el show-bussiness
en lugar de haber emigrado a Israel, donde ha estado dos veces.
En cuanto a su oficio, escribe a mano, no usa celular, y sostiene
que lo más difícil es armar una buena trama. Los anglófonos tendrían la
peculiaridad de que su escritor cumbre es un dramaturgo, a diferencia de los
rusos, españoles y franceses, que tienen novelistas. En cada escena hay que
preguntarse quién quiere qué cosa, qué pasa si no la consigue, y por qué ahora:
más o menos lo que le dijeron en su primera clase de jiujitsu, acompañado de la
salvedad de que necesitará veinte años para dominarlo.
En el mismo diario, Yitzhak Laor sostiene
que los árabes israelíes nunca han sido iguales ante la ley, argumentando
contra la prohibición de que ciudadanos israelíes vivan en Israel con sus cónyuges
palestinos. La ley no distingue entre judíos y árabes, pero sería
discriminatoria porque raramente judíos y palestinos se casan.
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