viernes, 25 de mayo de 2012

Los ojos del loro


ProDaVinci, El Puercoespín. Los Malditos: la epifanía de Rafael José Muñoz

Un día de 1963, el poeta Rafael José Muñoz observaba una camioneta de la policía naval rodando por la calle. De pronto cruza, y se detiene frente al vehículo, casi provocando un accidente. Los policías se le echan encima; Muñoz explica: “Tengo poderes mentales. Sabía que detendrían la camioneta y no me aplastarían”. Recibió una tunda, y lo internaron en el retén de La Panta, en Caracas. Allí siguieron los maltratos, pero el poeta, por entonces militante del MIR de Venezuela, estaba en otro mundo. A los días lo soltaron. “Está enfermo”, dijeron. La historia es narrada por el poeta Juan Liscano, amigo de Muñoz, en el epílogo a su libro El círculo de los tres soles. Abrirlo en cualquier página es encontrarse con la sorpesa de la libertad más absoluta.
ProDaVinci publica el perfil que del poeta  escribió (también apareció en El Puercoespín) el menor de sus hijos, el periodista Boris Muñoz, para el libro Los Malditos, editado por Leila Guerriero para la Universidad Diego Portales de Chile, con trabajos similares sobre otros escritores de América Latina. Muñoz recuerda la última vez que vió a su padre, que sufría una cirrosis terminal, al despedirlo para ir al colegio: los besos en las mejillas, el rostro sin afeitar, los cabellos encanecidos de aquel hombre de 53 años, el aliento a hígado alcohólico. Mientras esperaba el autobús escolar, el niño vió pasar la ambulancia que recogería a su padre. Sensorialidad extrema e ironía cósmica: en el texto que ahora le escribe, refleja la poética del viejo. Como en el papelucho que conservó durante años en su billetera:
“En los ojos del loro está el secreto del sol
y de la formación del mundo sideral”.
El perfil de Muñoz es a la vez personal y cumple con los estándares profesionales. Tiene detalles poco frecuentes, como la filigrana alternación entre el tono testimonial (mi padre, papá) y el impersonal (Rafael José, el poeta). No duda en oponer el testimonio entusiasmado del amigo y “hermano mayor” Juan Liscano, compañero de correrías metafísicas y ocultistas, a la mirada escéptica del poeta y crítico literario Guillermo Sucre, a quien sin embargo, “la confusión babélica, que por momentos recuerda la “cristalina mezcolanza” de Rimbaud”, le hace “hablar de una desmesura y una mitología personal que elevan a Rafael José Muñoz de rango”…
La vida del poeta Muñoz pareciera haber estado enrumbada hacia una gigantesca epifanía entre 1964 y 1968, en la que produce con frenesí clarividente El círculo de los tres soles. Los mismos poderes mentales que impidieron su arrollamiento y ya lo habían ayudado a resistir incólume la tortura durante la dictadura de Pérez Jiménez, lo propelen a superar una crisis existencial terminal, desechar el ideal de la lucha armada, y controlar la bebida. Según el hijo, el año de 1964 “puede verse como la aparición de una galaxia tras la explosión de una supernova: se sintió renacer”.
El poeta creció como peón en la hacienda de su padre Agustín, quien pocos años después moriría “asfixiado y en sus brazos, intentando decirle algo”. En el último poema del libro, se reencuentra con él:

“¿Quién me regalará plumas de Cristofué, quién olerá
raíces en la tarde, quién cogerá los nidos,
quién se internará en el patio de las coitoras
y llamará a los muertos,
y levantará una lápida con un ladrillo que diga: Kroft,
umugen de bornsnet, bertiken ats grubest,
buitemb uonem para las rocas de Anchuría,
sombrest para el delirio?”      

Al final, se consumió en el alcoholismo. Su hijo Boris Muñoz consigue también el reencuentro, pero en otro lugar. En este texto sereno, lejos de reproches o exaltaciones, como un padre comprensivo que mira hacia atrás lo que ha logrado el hijo. Allí se esconde el regalo del poeta al niño:

 “Porque está claro, mi hijo es mayor que yo
y yo soy mayor que mi padre.
Mejor me explico: Mi hijo tiene 40 años,
yo tengo 36
y mi padre 32…”

(Desde las Sumarijas Regiones)

lunes, 21 de mayo de 2012

¿Shakespeare, universal? ¿El cine, un arte?


The Guardian. Shakespeare, imperialismo cultural
Le Monde. Christophe Donner: la “persona” del cineasta



En The Guardian, Emer O’Toole exclama que La Comedia de Errores es una pieza anodina con dos mellizos a los que confunden todo el tiempo, que La Fierecilla Domada es tan universal como el cinturón de castidad, y El Mercader de Venecia como los juicios de Nüremberg. ¿Shakespeare, universal? ¡Puro imperialismo cultural! Un invento-instrumento del antiguo imperio británico para imponer su hegemonía en el mundo. Y si bien celebra el World Shakespeare Festival por traer compañías de todo el globo para interpretar las obras de Will, se pregunta por qué no pueden, también, interpretar otras. De las puestas en escena, menciona las de Palestina, India y una versión en swahili de Las Alegres Comadres de Windsor que “atina a inyectar la más descerebrada y aburrida de las comedias de Shakespeare con vitalidad y ataques de risa”.
En Le Monde Christophe Donner evoca con sorna la época en que soñaba hacer películas. Como no tuvo éxito, se dedicó a detestar al cine, cosa que continúa. Para poder detestarlo mejor, se puso a escribir diciéndose que la literatura contiene a todas las artes. Ante el Festival de Cannes de este año, sostiene que si el cine es un arte, es la que reduce y desnaturaliza a todas las demás, como cuando usa acompañamientos musicales para despertar emociones que no están en la pantalla. La literatura es la más maltratada de todas: el sufrido escritor logra al final el éxito con un libro que “se encuentra en la vitrina de una librería, frente a la cual pasa por casualidad el personaje que inspiró al libro, que entra a la librería justamente cuando el autor está firmando dedicatorias de su novela. Eso no sucede más que en el cine, tan idiota es”. Henchido de su propio orgullo, el cine ha inventado un personaje: el cineasta. El colmo es que, muy de vez en cuando, produce obras maestras.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Because the night


El País: Carlos Fuentes reencarna en Buenos Aires
The Clinic: Patti Smith le canta a Nicanor Parra
El País: Wilson, Abramovic, el Teatro Real según Mortier

El País presentó hace un par de días la entrevista a Carlos Fuentes que Francisco Peregil le hiciera el 2 de mayo en la Feria del Libro de Buenos Aires. Habla de su amistad con personas de avanzada edad: Jean Daniel (director del Nouvel Observateur), Nadine Gordimer, la actriz Luise Rainer… Recuerda a Buenos Aires cuando la conoció teniendo 15 años y la encuentra idéntica a sí misma. En esa época el padre lo sacó de la escuela para evitarle la ola fascista de entonces y se dedicó a recorrer la ciudad. Se enamoró de la vecina de enfrente: “Yo tenía 15 años, ella 30. Y siempre que regreso tengo la sensación de que rejuvenezco, de que vuelvo a tener 15 años y dónde está la francesita de enfrente, ¿no?”. En su última novela, Nietzsche aparece resucitado en un balcón y se pone a hablar con él. En Terra Nostra, las almas van y vienen en el tiempo y el espacio.
Al siguiente día del aniversario de la muerte de Cervantes, el premio que lleva su nombre fue entregado al nieto de Nicanor Parra, quien fue en representación de su abuelo de 97 años. Patricio Fernández de The Clinic escribió: “El Lear de Las Cruces ahora era Rimbaud, y toda la dura afectación del acto, como por obra de magia, sucumbió ante la natural inocencia de la reencarnación elegida por el premiado. Todo ahí rejuveneció. En lugar del rey, el acto lo encabezó el príncipe. No se olía la muerte de los elefantes”. Los amigos y familiares luego se fueron de farra al Fígaro, un local cerca de la Opera de Madrid, en donde Patti Smith, “cantó con guitarra y a capela, y recitó un poema escrito esa misma tarde, en honor al poeta que sólo conocía por las traducciones al inglés de Ginsberg y Ferlinghetti” (Los enlaces a la nota, con videos, aquí en The Clinic y aquí en El Puercoespín). 
El Pais celebra la puesta en el Teatro Real de The Life and Death of Marina Abramovic por Robert Wilson, con Willem Dafoe, Antony y la propia Abramovic, como un acierto de programación de la era Mortier. Hay dos videos en este canal de YouTube

viernes, 11 de mayo de 2012

Denso




DenseCities - Luis Fernández Galiano from architecture.tugraz.at on Vimeo.

Arquitectura Viva: Cemento verde. Luis Fernández-Galiano sobre Triumph of the City, de Edward Glaeser.
Graz Architektur Magazin: Pirstinger, Eberle, Tachieva: ciudades densas, reparación de suburbios.

Los suburbios mueren y las ciudades densas son el nuevo paradigma. En Arquitectura Viva Luis Fernández-Galiano comenta el libro Triumph of the City, de Edward Glaeser, quien afirma que “vivir en una jungla urbana es más ecológico que vivir en un bosque”. Es preferible girar alrededor del ascensor que del automóvil. Las ciudades son nuestro mayor invento, nos hacen “más ricos, más listos, más verdes, más sanos y más felices”. Fernández-Galiano retoma estos temas en esta conferencia en la TU de Graz. Comentando una foto de Caracas, dice: “tu ves estas favelas y dices: ¡qué horror! Pero la pobreza es una señal de éxito. No se puede comparar la pobreza urbana con el bienestar urbano, como en esta foto. Se debe comparar la pobreza urbana, con la miseria rural”. Los Angeles está en todas partes. La “ciudad jardín” es la peor forma de colonizar la tierra. Es nuestro peor enemigo y está apoyado en nuestra atávica fijación en la casa. Hay que matar a las casas.
La revista GAM (Graz Architektur Magazin, bilingüe alemán-inglés), de la misma universidad, está dedicada a la ciudad densa (el link ofrece el índice). El acceso es cerrado, pero a través de Eurozine (en inglés), Ida Pirstinger aboga por la densidad de la ciudad tipo Gründerzeit de la Europa Central de la segunda mitad del siglo XIX. Se trata de las expansiones llevadas a cabo por la burguesía emergente alrededor de las ciudades medievales, en edificios de cinco o seis pisos construidos en el perímetro de las manzanas urbanas, con un patio en el medio. Criticadas en su momento por el hacinamiento y la falta de salubridad, las ciudades del siglo XIX son vistas hoy como referente.
La ciudad densa del siglo XIX, Copyright Andrés Schäfer 2007

El hacinamiento urbano fue un poderoso motivador del urbanismo desperdigado en suburbios de baja densidad del siglo XX, que a su vez demostró ocasionar enormes problemas. Dietmar Eberle expone sus 19 tesis alrededor de la densidad (aquí un resumen en alemán, el original bilingüe está en GAM). Ejemplos: “Las tipologías sin función específica del siglo XIX garantizan tanto una mayor densidad como una mejor mezcla de usos”. Los espacios públicos funcionan sólo a partir de cierta alta densidad, los espacios verdes privados, a partir de densidades muy bajas. Las densidades de los suburbios se encuentran en el medio y por lo tanto no funciona ninguna de las dos instancias. La “caminabilidad”, la urbanidad y la ciudad, suceden a partir de altas densidades, y al mismo tiempo, destierran lo verde a las afueras: no es posible tener campo y ciudad al mismo tiempo. La utilización de las plantas bajas es determinante en la conformación de barrios caminables y diversos. Propone construcciones que duren 100 años y alberguen usos distintos en el tiempo, abandonando el diseño de edificios por su funcionalidad.


Reparación de suburbios o "sprawl repair". Tomado de The Atlantic Cities

La expresión “urban sprawl” se refiere a la dispersión urbana que caracterizó el desarrollo de las ciudades hasta la crisis subprime del 2008. Galina Tachieva (aquí el PDF del artículo en su página web) plantea el método de “reparación de dispersión” (sprawl repair method) como la solución al problema de los suburbios (también se habla de “reacomodo de suburbios”). Hay tres generaciones de suburbios en los EEUU que se diferencian en cuanto a ser “caminables”: los suburbios de la preguerra, desarrollados a lo largo de vías ferroviarias y de tranvías -y por lo tanto, compactos y caminables-, la explosión de los suburbios de la postguerra (el emblemático idilio familiar con casa y automóvil), y los “exurbios” de finales del siglo XX (y la crisis subprime). Los dos últimos son “dispersión”, dominados por el automóvil y la segregación de usos. “La táctica primaria de la reparación de suburbios es insertar los elementos faltantes del tejido de una comunidad funcional: edificios, densidad, espacio público, conexiones adicionales- para completar y diversificar las aglomeraciones culturales de la proliferación”. El punto de partida serían los “radios de acción peatonal”: distancias de unos cinco minutos a pie. El artículo llama a desarrollar incentivos, y propone cambiar de la zonificación por usos a la zonificación por formas (sobre esto último, ver la página del Form-Based Codes Institute, en la que descubrimos que Miami es un modelo ejemplar porque completamente a la zonificación por formas). Una versión corta del artículo se encuentra en The Atlantic Cities, aquí.

viernes, 27 de abril de 2012

El diablo en los detalles


London Review of Books: John Lanchester sobre Marx
The New York Review of Books: Fang Lizhi, la ciencia y los derechos humanos

John Lanchester afirma en London Review of Books  que Marx nunca usó la palabra capitalismo, por lo menos en la primera parte de El Capital, cosa que tal vez explique algunos malentendidos. Hoy en día nada atentaría tanto contra la democracia como la condición del sistema financiero, un “capitalismo de estado” en el cual el público carga con los riesgos y las finanzas se llevan el botín. Partiendo de esto, su ensayo evalúa la actualidad del pensamiento de Marx y lo encuentra sorprendentemente visionario, como cuando entendió los ciclos de bonanza y crisis del sistema capitalista (pero de nuevo, Marx y Engels sólo hablan de “burguesía”, no de “capitalismo”). Lanchester sostiene que visto en general, Marx tenía razón, salvo cuando entramos en detalles, lo cual es algo paradójico. Recurre de forma iamginativa a las estadísticas para explicar contradicciones aparentes, como que el capitalismo haya creado innegablemente mayor bienestar, incluso considerando que cuando se toma el metro en la Jubilee Line de Westminster hacia el este, la expectativa de vida entre los hombres se reduce en un año por estación. Por mucho que proclamara el socialismo científico, Marx no era empiricista –aclara Lanchester- y despreciaría nuestra actual fijación en “los hechos”.
The New York Review of Books rinde homenaje al astrofísico y disidente chino Fang Lizhi, fallecido a principios de Abril. Mientras le hacía la corte a su novia, la invitó a “verme convertirme en un buen comunista”. Durante la Revolución Cultural cayó en desgracia; en 1989 fue el espíritu sobre las protestas pro-democracia de la primavera de 1989 que terminaron en la masacre de Tiananmen. Cuando Deng Xiaoping usó el slogan “modernización con características chinas” Fang preguntó a sus alumnos sarcásticamente si creían en la física con características chinas. “En un ensayo en estas páginas” –continúa la nota-  “nombró  cinco axiomas de la ciencia que lo llevaron a los derechos humanos”. Por nombrar sólo el último: “5. Las verdades científicas, como los principios de derechos humanos, son universales; no cambian cuando uno cruza una frontera política”.
Algo incomprensible para un no-empiricista, para el que la ciencia y los derechos humanos son instrumentos de la burguesía.

domingo, 22 de abril de 2012

Marilyn Monroe LRB

El Café de Pascal pide disculpas: no se había colocado el link al artículo sobre Marilyn Monroe de Jacqueline Rose en LRB. El error ha sido corregido.

La chica que leía



London Review of Books. Jacqueline Rose: Marilyn Monroe, una mente hermosa.

En la London Review of Books, Jacqueline Rose se pregunta: ¿qué encubría la belleza de Marilyn Monroe? “Como si la mujer”, se responde, “cuya sexualidad debía ser redención de los horrores de la historia –la mujer de la que se pretende repare una nación que está emergiendo de una guerra y que ya quiere olvidarla- le debiera a su país una muerte. América estaba negando su propio dolor. ¿Quién pagó el precio?” Pero la imagen –o proyección de imagen, en sentido psicológico tanto como técnico- ocultaba también a una persona que declaró a Life, en su última entrevista: “yo fui criada de forma distinta al niño promedio americano, porque el niño promedio americano es criado esperando que sea feliz”. El periodista Bill Weatherby intentó ignorarla en Reno, mientras filmaba The Misfits, y ella le dijo: “He visto que habla con todos menos conmigo”. Pero no estaba coqueteando. “Vd ha estado viendo a los famosos”, siguió, “ahora debería ver a los desconocidos, a los que tratan de llegar…Vaya a Schwab’s”, la conocida farmacia-fuente de soda de Los Angeles frecuentada por aspirantes. Weatherby regresó horrorizado de la adicción, el fracaso, la pobreza y la miseria que vió allí desplegadas.  Cuando el Mocambo de Los Angeles se resistió a contratar a una cantante negra llamada Ella Fitzgerald, Monroe llamó al dueño y ofreció tomar una mesa al frente cada noche si lo hacía. “La reciente publicación de los fragmentos escritos por Monroe, sus poemas, diarios y anotaciones nos dá la oportunidad de mirar en la mente de una mujer que se suponía no tenía ninguna”, escribe Rose. Revelan a una gran lectora, de variados intereses, y sorprenden por la implacable energía mental con la que Monroe se confrontaba a sí misma. En realidad, tanteaba en lo no dicho, en un terror más allá del miedo:  
“I love the river – never unmoored
by anything
it’s quiet now
And the silence is alone
except for the thunderous rumbling of things unknown
distant drums very present
but for the piercing of screams
and the whispers of things
sharp sounds and then suddenly hushed
to moans beyond sadness – terror beyond fear.”

Al principio, el artículo de Jacqueline Rose parece querer atar juntas cosas demasiado distantes. Pero pasajes como el de la segregación racial en una reunión de ciegos (¿cómo se segregan, si no se ven?), o la explicación de por qué Monroe arma una rabieta en la filmación de The Misfits (con toda razón y sin otro recurso) son inmejorables. Al final, merece una segunda lectura.   
En la misma página, el artículo puede escucharse como charla por el podcast.
Fragments: Poems, Intimate Notes, Letters by Marilyn Monroe

viernes, 20 de abril de 2012

101: La vida en números, o el miedo del portero


New York Review of Books: la biografía de George F. Kennan ganadora del premio Pulitzer
Piauí: Curt Meyer-Clason, el traductor de América Latina. Mil goles. Miles de muertos.

¿Cómo explicar una vida? ¿Cuál es su sentido? En The New York Review of Books, Frank Costigliola comentó en diciembre de 2011 la biografía ganadora del Pulitzer escrita por John Lewis Gaddis, George F. Kennan: an American  Life. Costigliola es el editor de los diarios de Kennan, a los que Gaddis tuvo acceso pleno para escribir su biografía. Fallecido a los 101 años en 2005, Kennan articuló la política de “contención” frente a la Unión Soviética en el famoso Long Telegram de 1946 (fuente:Wikipedia-George Washington University). Pero más que artífice de la Guerra Fría su posición se movió en su negación de la alternativa entre apaciguamiento o guerra. Lo cual lo llevó a oponerse a la guerra en Vietnam y la invasión a Irak en 2003. La descripción de Gaddis resulta aplanada, desatendiendo la compleja personalidad de Kennan; enfatiza lo convencional  y soslaya rasgos muy peculiares de la misma, que determinaron su pensamiento. En el año 2000, Kennan anotó en su diario que Gaddis “no tenía idea de lo que realmente estaba en juego” en la “larga batalla que estaba librando…contra la casi total militarización de la política occidental hacia Rusia”. Según Costigliola, comparado con su biografía, Kennan era más “irreverente como estudiante, más profundamente identificado con la cultura rusa como diplomático principiante, más ambivalente respecto a su matrimonio, más alienado de la vida americana, más inclinado al acuerdo y más torturado por las limitaciones de la edad”. Sostiene sin embargo, que la prosa de Gaddis es vívida y elegante; el libro, absorbente; y que si bien Kennan atraerá a otros biógrafos, nadie podrá igualar la investigación aquí desplegada.
El fútbol, Pelé y sus mil goles, destacan en la revista Piauí. Bernardo Esteves intenta una aproximacíon a Curt Meyer-Clason, fallecido a los 101 años en enero y quien, en su correspondencia con Guimarães Rosa para traducir al alemán su novela Grande Sertão: Veredas, expresó la dificultad del trabajo: “¿ha visto Vd. alguna vez a un centrodelantero alemán hacer una bicicleta? Si yo osase intentar las mismas bicicletas y quiebres lingüísticos, y las mismas piruetas sintácticas de Rosa caería de trasero en el suelo”. Llegado a Brasil en 1936 como comerciante de algodón, Meyer-Clason fue detenido en 1942 por espiar para los nazis. Habiendo confesado, según dijo, bajo tortura, negó toda su vida haber espiado alguna vez. Fue preso en el Instituto Penal Cândido Mendes, en Ilha Grande, donde un compañero de cárcel lo introdujo a la literatura. En 2001 declaró: “En vez de morir en Europa, entre millones de jovenes de múltiples generaciones…mi destino me dio la gracia de aprender y estudiar en la libre paz de esa isla favorecida”. Priscila Ferreira Perazzo, en su libro O Perigo Alemão e a Repressão Policial no Estado Novo estudió su prontuario, sin saber quién era y no recibió respuesta a su carta enviada. La obra de Meyer-Clason es tal vez el mayor puente de la literatura brasileña y latinoamericana hacia el público de habla alemana. Su espectro fue amplísimo: de Lezama Lima a Borges, de Guimaraes Rosa a Clarice Lispector. Más de 100 traducciones arrojan, según el artículo, una media anual que supera a la de Pelé (0,94) en goles por partido. Bernardo Esteves ilustra con buenos ejemplos el ingrato trabajo de traducción al que Meyer-Clason dedicó su vida.
Kelly Cristina Spinelli narra el gol mil de Pelé, anotado un miércoles de noviembre de 1969, en un partido entre el Vasco da Gama y el Santos. El portero era el argentino Edgardo Andrada: “fue un gol de penalti, de difícil defensa. Andrada honró el sobrenombre de “gato” dado por sus coterráneos: escogió la esquina correcta, saltó con agilidad y el balón llegó a resbalar por la punta de sus dedos. Pero no lo suficiente como para impedirle seguir rumbo a la red. Pelé anotaba en aquél instante su milésimo gol. La imagen muestra a Andrada golpeando la grama con rabia, mientras el camisa 10 del Santos besaba el balón en el fondo del gol, rodeado ya por decenas de periodistas”. Años después, Andrada renunció a su trabajo en el equipo Rosario Central para asumir una defensa mucho más grave: la acusación de haber participado en la muerte de dos opositores a la dictadura militar argentina que mató a miles de personas. Se presentó al tribunal en Santa Fé otro miércoles de noviembre, en 2011. El portero dice ser inocente.

martes, 17 de abril de 2012

Nuevas y viejas fracturas


El País: España: contradiccionario de la historia oficial
Politique Autrement: Christophe Guilluy: la división empieza más allá del Banlieu

La Real Academia de la Historia de España ha publicado un Diccionario Biográfico Español, acusado de ser, en buena medida, franquista y falto de rigor. En El País, Jorge M. Reverte reseña el libro que como respuesta edita el historiador Ángel Viñas: En el combate por la historia. La República, la Guerra Civil, el franquismo, que define de una vez en el título los tres períodos alrededor de los cuales se ha hecho tan penoso el consenso. 50 ensayos de 34 especialistas compendian el “estado del arte” de la historiografía al respecto. Su intención es ser un “contradiccionario”, desarmar versiones pro franquistas o poco rigurosas, como serían las del ex izquierdista Pío Mora o César Vidal, y marcar los límites que no pueden traspasarse so pena de incurrir en franquismo, con lo que -sostiene Reverte-, entraríamos en terrenos de la censura. El prólogo de Viñas y los dos capítulos finales, a cargo del mismo y de Reig Tapia, “destilan” una “arrogancia insultante”, que desvirtúa la intención de los otros trabajos. Tres asuntos problemáticos encuentra Reverte: la necesidad de poner a Franco “como el más sanguinario de los dictadores”; insistir en que la represión republicana habría sido obra de “descontrolados”; y la idea de que Franco quería una guerra larga para matar más y mejor, cuando la documentación demuestra que la guerra fue larga porque la República le plantó cara.
En Politique Autrement, Christophe Guilluy desmonta con Les nouvelles fractures de la société française la idea (extendida entre sociólogos e intelectuales) de que la brecha social y cultural transcurre en Francia entre las clases medias plenamente integradas en las ciudades y las minorías de inmigrantes de los banlieues. Su enfoque evita la oposición campo-ciudad y se asienta sobre la idea de “geografía social”. Con la revolución industrial, la Francia obrera sucedió a la rural; los barrios obreros, los barrios burgueses, las zonas industriales, todo estuvo ligado a la emergencia de la clase obrera. Después de la Segunda Guerra Mundial aparece otra geografía social, la de los Trente Glorieuses, la expansión de la clase media de asalariados y funcionarios que se distribuyen en los suburbios. Desde los años ochenta, los disturbios en los banlieues de minorías étnicas fijaron la atención sobre una nueva de geografía de “ghettos”, hasta el punto de que cuando se habla de “barrios populares” se piensa en ellos. Pero se perdió de vista el verdadero fenómeno. La desindustrialización sucede primero de las ciudades a las zonas periurbanas y rurales, antes de proseguir al extranjero. La metrópoli queda así conformada por clases medias globalizadas, profesionales, altamente calificadas, y la nueva inmigración extra-europea. En los suburbios, zonas periurbanas y rurales quedan varadas las clases populares que son los verdaderos perdedores de la globalización: 55% de la población activa. Su demografía no es decreciente, sino que va en aumento. Sus miembros típicos no son jubilados en la pobreza; son la pareja joven con hijos en situación precaria. Es la Francia mayoritaria, la del “no” –y la que votaría por Marine Le Pen. La división en Francia tiene lugar más allá del banlieu.  Artículos como el de The Economist (France´s Future: A country in denial), deberían ser contrastados con trabajos como el de Guilluy.

sábado, 31 de marzo de 2012

Vediamoci a Cadaqués



Copyright: Lisbeth Salas
¿Por qué pensar en la muerte?
The Guardian: Mohsin Hamid sobre Tabucchi, las reglas de la ficción, y Sostiene Pereira
Letras Libres: Vila-Matas, Tabucchi y los recuerdos inventados.

Lo mejor de la Web no siempre está en los medios (grandes o alternativos) públicos. Luis Córdova, periodista latinoamericano, publicó en su muro de Facebook, breve, sin esfuerzo, y con espíritu: “Se murió en su Lisboa el escritor italiano Antonio Tabucchi... Agarro un libro inolvidable, marcador para tantos de nosotros, y de inmediato los ojos leen: "...Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles, y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo su ventana, y un azul, un azul nunca visto, sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte. ¿Por qué? Eso a Pereira le resulta imposible decirlo...".
En The Guardian, pero del año pasado, el novelista Mohsin Hamid relee Sostiene Pereira, libro que devoró en una tarde y una noche en un hotel de San Francisco, y se pregunta cómo ha podido esta novela, literaria como la que más, resultar “a thrilling page-turner”. La respuesta estaría en su forma: su brevedad es el contrapeso de su tema. Hamid sostiene que Sostiene Pereira se mueve rápida sobre el formato corto. Pero lo más impactante es el uso del testimonial: “La novela no es una narrativa tradicional en tercera persona, en la cual Pereira es, él mismo, un personaje meramente. Tampoco es una narrativa tradicional en primera persona, en la cual Pereira nos cuenta su historia. En cambio, tenemos un testimonio en el que Pereira testifica la relación de sus actos, transcrita por otra persona”. A través de la forma testimonial el lector se convierte en detective. Hamid sostiene: “las lecciones que Pereira enseña sobre cómo funciona la ficción tienen el poder de transformar. Sin duda cambiaron a este escritor. Sin Pereira mi segunda novela no hubiera sido escrita como lo fue. Por eso, y por el placer que Sostiene Pereira me ha proporcionado repetidamente, estoy profundamente agradecido”.
En Letras Libres del 2003, Enrique Vila-Matas le da un par de vueltas de tuerca a lo explicado por Hamid, en su artículo Los Tabucchi. Asegura tener un recuerdo de los cinco años, en el que conoció a Antonio Tabucchi, entonces un niño de diez, al que todas las tardes le gritaba cosas por encima de la tapia, durante las vacaciones de verano, sin saber por supuesto que sería después Antonio Tabucchi. Vila-Matas dice que su madre dice que él, Vila-Matas, siempre inventa los recuerdos. Incluso escribió un libro de recuerdos inventados, en el que inventa recuerdos del escritor Tabucchi, entre otras cosas. Pero cuando leyó el libro, su madre le dijo: tal vez el Tabucchi ese sea el niño de al lado, el de los Tabucchi. Al conocerse finalmente, ambos escritores deciden que su recuerdo debe parecer inventado…y la mejor forma es contando la verdad. Como haciendo valer (pero como niños, no como adultos) lo que el niño de cinco años le gritaba al de diez, al otro lado de la tapia, aquél verano, real o inventado, en Cadaqués: “Antonio, los adultos son estúpidos”.