viernes, 20 de abril de 2012

101: La vida en números, o el miedo del portero


New York Review of Books: la biografía de George F. Kennan ganadora del premio Pulitzer
Piauí: Curt Meyer-Clason, el traductor de América Latina. Mil goles. Miles de muertos.

¿Cómo explicar una vida? ¿Cuál es su sentido? En The New York Review of Books, Frank Costigliola comentó en diciembre de 2011 la biografía ganadora del Pulitzer escrita por John Lewis Gaddis, George F. Kennan: an American  Life. Costigliola es el editor de los diarios de Kennan, a los que Gaddis tuvo acceso pleno para escribir su biografía. Fallecido a los 101 años en 2005, Kennan articuló la política de “contención” frente a la Unión Soviética en el famoso Long Telegram de 1946 (fuente:Wikipedia-George Washington University). Pero más que artífice de la Guerra Fría su posición se movió en su negación de la alternativa entre apaciguamiento o guerra. Lo cual lo llevó a oponerse a la guerra en Vietnam y la invasión a Irak en 2003. La descripción de Gaddis resulta aplanada, desatendiendo la compleja personalidad de Kennan; enfatiza lo convencional  y soslaya rasgos muy peculiares de la misma, que determinaron su pensamiento. En el año 2000, Kennan anotó en su diario que Gaddis “no tenía idea de lo que realmente estaba en juego” en la “larga batalla que estaba librando…contra la casi total militarización de la política occidental hacia Rusia”. Según Costigliola, comparado con su biografía, Kennan era más “irreverente como estudiante, más profundamente identificado con la cultura rusa como diplomático principiante, más ambivalente respecto a su matrimonio, más alienado de la vida americana, más inclinado al acuerdo y más torturado por las limitaciones de la edad”. Sostiene sin embargo, que la prosa de Gaddis es vívida y elegante; el libro, absorbente; y que si bien Kennan atraerá a otros biógrafos, nadie podrá igualar la investigación aquí desplegada.
El fútbol, Pelé y sus mil goles, destacan en la revista Piauí. Bernardo Esteves intenta una aproximacíon a Curt Meyer-Clason, fallecido a los 101 años en enero y quien, en su correspondencia con Guimarães Rosa para traducir al alemán su novela Grande Sertão: Veredas, expresó la dificultad del trabajo: “¿ha visto Vd. alguna vez a un centrodelantero alemán hacer una bicicleta? Si yo osase intentar las mismas bicicletas y quiebres lingüísticos, y las mismas piruetas sintácticas de Rosa caería de trasero en el suelo”. Llegado a Brasil en 1936 como comerciante de algodón, Meyer-Clason fue detenido en 1942 por espiar para los nazis. Habiendo confesado, según dijo, bajo tortura, negó toda su vida haber espiado alguna vez. Fue preso en el Instituto Penal Cândido Mendes, en Ilha Grande, donde un compañero de cárcel lo introdujo a la literatura. En 2001 declaró: “En vez de morir en Europa, entre millones de jovenes de múltiples generaciones…mi destino me dio la gracia de aprender y estudiar en la libre paz de esa isla favorecida”. Priscila Ferreira Perazzo, en su libro O Perigo Alemão e a Repressão Policial no Estado Novo estudió su prontuario, sin saber quién era y no recibió respuesta a su carta enviada. La obra de Meyer-Clason es tal vez el mayor puente de la literatura brasileña y latinoamericana hacia el público de habla alemana. Su espectro fue amplísimo: de Lezama Lima a Borges, de Guimaraes Rosa a Clarice Lispector. Más de 100 traducciones arrojan, según el artículo, una media anual que supera a la de Pelé (0,94) en goles por partido. Bernardo Esteves ilustra con buenos ejemplos el ingrato trabajo de traducción al que Meyer-Clason dedicó su vida.
Kelly Cristina Spinelli narra el gol mil de Pelé, anotado un miércoles de noviembre de 1969, en un partido entre el Vasco da Gama y el Santos. El portero era el argentino Edgardo Andrada: “fue un gol de penalti, de difícil defensa. Andrada honró el sobrenombre de “gato” dado por sus coterráneos: escogió la esquina correcta, saltó con agilidad y el balón llegó a resbalar por la punta de sus dedos. Pero no lo suficiente como para impedirle seguir rumbo a la red. Pelé anotaba en aquél instante su milésimo gol. La imagen muestra a Andrada golpeando la grama con rabia, mientras el camisa 10 del Santos besaba el balón en el fondo del gol, rodeado ya por decenas de periodistas”. Años después, Andrada renunció a su trabajo en el equipo Rosario Central para asumir una defensa mucho más grave: la acusación de haber participado en la muerte de dos opositores a la dictadura militar argentina que mató a miles de personas. Se presentó al tribunal en Santa Fé otro miércoles de noviembre, en 2011. El portero dice ser inocente.

martes, 17 de abril de 2012

Nuevas y viejas fracturas


El País: España: contradiccionario de la historia oficial
Politique Autrement: Christophe Guilluy: la división empieza más allá del Banlieu

La Real Academia de la Historia de España ha publicado un Diccionario Biográfico Español, acusado de ser, en buena medida, franquista y falto de rigor. En El País, Jorge M. Reverte reseña el libro que como respuesta edita el historiador Ángel Viñas: En el combate por la historia. La República, la Guerra Civil, el franquismo, que define de una vez en el título los tres períodos alrededor de los cuales se ha hecho tan penoso el consenso. 50 ensayos de 34 especialistas compendian el “estado del arte” de la historiografía al respecto. Su intención es ser un “contradiccionario”, desarmar versiones pro franquistas o poco rigurosas, como serían las del ex izquierdista Pío Mora o César Vidal, y marcar los límites que no pueden traspasarse so pena de incurrir en franquismo, con lo que -sostiene Reverte-, entraríamos en terrenos de la censura. El prólogo de Viñas y los dos capítulos finales, a cargo del mismo y de Reig Tapia, “destilan” una “arrogancia insultante”, que desvirtúa la intención de los otros trabajos. Tres asuntos problemáticos encuentra Reverte: la necesidad de poner a Franco “como el más sanguinario de los dictadores”; insistir en que la represión republicana habría sido obra de “descontrolados”; y la idea de que Franco quería una guerra larga para matar más y mejor, cuando la documentación demuestra que la guerra fue larga porque la República le plantó cara.
En Politique Autrement, Christophe Guilluy desmonta con Les nouvelles fractures de la société française la idea (extendida entre sociólogos e intelectuales) de que la brecha social y cultural transcurre en Francia entre las clases medias plenamente integradas en las ciudades y las minorías de inmigrantes de los banlieues. Su enfoque evita la oposición campo-ciudad y se asienta sobre la idea de “geografía social”. Con la revolución industrial, la Francia obrera sucedió a la rural; los barrios obreros, los barrios burgueses, las zonas industriales, todo estuvo ligado a la emergencia de la clase obrera. Después de la Segunda Guerra Mundial aparece otra geografía social, la de los Trente Glorieuses, la expansión de la clase media de asalariados y funcionarios que se distribuyen en los suburbios. Desde los años ochenta, los disturbios en los banlieues de minorías étnicas fijaron la atención sobre una nueva de geografía de “ghettos”, hasta el punto de que cuando se habla de “barrios populares” se piensa en ellos. Pero se perdió de vista el verdadero fenómeno. La desindustrialización sucede primero de las ciudades a las zonas periurbanas y rurales, antes de proseguir al extranjero. La metrópoli queda así conformada por clases medias globalizadas, profesionales, altamente calificadas, y la nueva inmigración extra-europea. En los suburbios, zonas periurbanas y rurales quedan varadas las clases populares que son los verdaderos perdedores de la globalización: 55% de la población activa. Su demografía no es decreciente, sino que va en aumento. Sus miembros típicos no son jubilados en la pobreza; son la pareja joven con hijos en situación precaria. Es la Francia mayoritaria, la del “no” –y la que votaría por Marine Le Pen. La división en Francia tiene lugar más allá del banlieu.  Artículos como el de The Economist (France´s Future: A country in denial), deberían ser contrastados con trabajos como el de Guilluy.

sábado, 31 de marzo de 2012

Vediamoci a Cadaqués



Copyright: Lisbeth Salas
¿Por qué pensar en la muerte?
The Guardian: Mohsin Hamid sobre Tabucchi, las reglas de la ficción, y Sostiene Pereira
Letras Libres: Vila-Matas, Tabucchi y los recuerdos inventados.

Lo mejor de la Web no siempre está en los medios (grandes o alternativos) públicos. Luis Córdova, periodista latinoamericano, publicó en su muro de Facebook, breve, sin esfuerzo, y con espíritu: “Se murió en su Lisboa el escritor italiano Antonio Tabucchi... Agarro un libro inolvidable, marcador para tantos de nosotros, y de inmediato los ojos leen: "...Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles, y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo su ventana, y un azul, un azul nunca visto, sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte. ¿Por qué? Eso a Pereira le resulta imposible decirlo...".
En The Guardian, pero del año pasado, el novelista Mohsin Hamid relee Sostiene Pereira, libro que devoró en una tarde y una noche en un hotel de San Francisco, y se pregunta cómo ha podido esta novela, literaria como la que más, resultar “a thrilling page-turner”. La respuesta estaría en su forma: su brevedad es el contrapeso de su tema. Hamid sostiene que Sostiene Pereira se mueve rápida sobre el formato corto. Pero lo más impactante es el uso del testimonial: “La novela no es una narrativa tradicional en tercera persona, en la cual Pereira es, él mismo, un personaje meramente. Tampoco es una narrativa tradicional en primera persona, en la cual Pereira nos cuenta su historia. En cambio, tenemos un testimonio en el que Pereira testifica la relación de sus actos, transcrita por otra persona”. A través de la forma testimonial el lector se convierte en detective. Hamid sostiene: “las lecciones que Pereira enseña sobre cómo funciona la ficción tienen el poder de transformar. Sin duda cambiaron a este escritor. Sin Pereira mi segunda novela no hubiera sido escrita como lo fue. Por eso, y por el placer que Sostiene Pereira me ha proporcionado repetidamente, estoy profundamente agradecido”.
En Letras Libres del 2003, Enrique Vila-Matas le da un par de vueltas de tuerca a lo explicado por Hamid, en su artículo Los Tabucchi. Asegura tener un recuerdo de los cinco años, en el que conoció a Antonio Tabucchi, entonces un niño de diez, al que todas las tardes le gritaba cosas por encima de la tapia, durante las vacaciones de verano, sin saber por supuesto que sería después Antonio Tabucchi. Vila-Matas dice que su madre dice que él, Vila-Matas, siempre inventa los recuerdos. Incluso escribió un libro de recuerdos inventados, en el que inventa recuerdos del escritor Tabucchi, entre otras cosas. Pero cuando leyó el libro, su madre le dijo: tal vez el Tabucchi ese sea el niño de al lado, el de los Tabucchi. Al conocerse finalmente, ambos escritores deciden que su recuerdo debe parecer inventado…y la mejor forma es contando la verdad. Como haciendo valer (pero como niños, no como adultos) lo que el niño de cinco años le gritaba al de diez, al otro lado de la tapia, aquél verano, real o inventado, en Cadaqués: “Antonio, los adultos son estúpidos”. 

martes, 27 de marzo de 2012

sábado, 24 de marzo de 2012

El cuerpo desaparece


The New York Review of Books: la victoria final de Tony Judt
The Paris Review: entrevista con Robert Silvers
Piauí: la desaparición de Barbara Follet

En The New York Review of Books, Jennifer Homans reseña el proceso de creación del libro Thinking the Twentieth Century, de su fallecido esposo, el historiador y ensayista británico Tony Judt, quien murió en 2010 víctima de esclerosis lateral amiotrófica. Prisionero de su cuerpo, Judt trabajó enfebrecido en esta historia del pensamiento del siglo pasado, partiendo de conversaciones con Timothy Snyder. Perdió el control sobre sus miembros a velocidad pasmosa, la conciencia de muerte derivando en urgencia porque lo único cierto era el futuro, la muerte. Eso influyó en su visión de lo político y lo hizo más radical, en el sentido que le confiere Homans: (el libro) “vierte décadas de pensamiento y conocimiento, y días de enfermedad, en el idealismo de toda una vida. Es un idealismo que en esas circunstancias podía ser mantenido solo por una mente ferozmente disciplinada, y a gran costo personal. No quiero decir con esto que Tony creyera en una sociedad ideal. Su único idealismo era la seriedad en el debate público”. Para Judt esta es una era del miedo, y la explotación del mismo con fines políticos, como sucedió con el 11 de septiembre, es el mayor abuso ético.
The Paris Review presenta una entrevista realizada en Shakespeare & Co con Robert Silvers, quien fuera editor de la revista en los  años 50, y luego editor-fundador de The New York Review of Books. Mientras trabajaba en Harper’s, Silvers publicó un artículo de Elisabeth Hardwick que trataba la decadencia de la reseña literaria, calificándola de gris, anodina, y pobre en lo literario. El artículo provocó cierto revuelo. Pero una nueva revista de libros no conseguiría anunciantes, se dijo. Entonces la New York Times Book Review tuvo que pararse por una huelga de tipógrafos en el periódico que duró tres meses. Las editoriales no sabían qué hacer, los libros se editaban y no había dónde publicitarlos. Era el momento de salir; el primer número vendió 100 mil ejemplares. Más que reseñas, se trataba de ensayos sobre los libros, provocadores e interesantes, hechos por los mejores escritores del momento. Durante las guerras de Vietnam e Iraq, la revista estuvo a contracorriente de la opinión prevaleciente. Dio la noticia de los memorandos de Downing Street.
La revista Piauí entrega la historia de Barbara Follet, niña prodigio de la literatura norteamericana. Su padre fue su mentor; la máquina de escribir, su compañero ideal, permitiéndole desencadenar sus pensamientos sin aún poseer la coordinación necesaria para manejar el lápiz. The House Without Windows, la historia de una niña que se aventura y desaparece en el bosque, se publica cuando tiene 12 años y la aclamación es general. Se enrola en un barco maderero y luego escribe The Voyage of the Norman D, confirmando al público que ya no era una niña, sino una autora. En esa plenitud, su padre destruye el idilio familiar (así lo percibía ella) y se marcha con una mujer más joven. Comienzan las penurias para Bárbara y su madre. A los 16 años, trabaja como mecanógrafa y taquígrafa en Nueva York: sus sueños “están muriendo bajo las aceradas jabalinas y flechas de un mundo de Tiempo y Dinero”. Escribe su novela Lost Island, sobre una pareja arrastrada a una isla desierta; al ser rescatados, la mujer no quiere regresar. Barbara se casa con un amante de la naturaleza, Nickerson Rogers, quien se enamora de otra. Luego de una pelea, a los 26 años de edad, Barbara desapareció para siempre. Ninfa del bosque, abandonada por los dos hombres en quienes confió. Sus manuscritos son la lectura más triste de toda la literatura americana. El artículo original puede leerse íntegro en Lapham’s Quarterly, con el título: Vanishing Act.

jueves, 22 de marzo de 2012

Sí se puede


Le Monde: autistas contra los lobbies
The Wall Street Journal: la orquesta sin director
Letras Libres: novela póstuma de Félix Romeo
Le Monde: Artemisia Gentileschi, la mujer pintor

Artemisia Gentileschi: Judith y Holofernes. Museo  di Capodimonte. Tomado de Open Book Publishers con licencia de CC
En Le Monde, Gabriel Bernot, miembro de la asociación Spectre Autistique, escribe que fue diagnosticado con autismo como adulto porque nadie se preocupó de su condición cuando niño, salvo alguna curiosidad por haber pronunciado su primera palabra recién a los cuatro años. Asistiendo al colegio “de incógnito”, acabó logrando estudios superiores, como muchos otros al igual que él. Sus casos abrirían la posibilidad a un futuro similar para la casi totalidad de los niños autistas, si no fuera por la exclusión de que son objeto por parte de autoridades y gremios. Los lobbies se dividen en pro-psicoanálisis, que describirían sus logros como la “desolación característica del vació interior de la psicosis”, y anti-psicoanálisis, según el cual sufren de una “malformación cerebral”. Se juntan en un punto: la necesidad de tratamiento. Para Bernot, sería la “cubierta de un humanismo condescendiente”.
The Wall Street Journal presenta a The Orpheus Chamber Orchestra, con una peculiar característica: no tiene conductor. El complicado proceso de creación es explicado por dos veteranos integrantes (en realidad, usan un “director” para cada pieza). Las cuerdas tienen que dar la entrada a otras secciones y aprenden a considerar la pequeña demora de los vientos en producir sonido. Las presentaciones son eléctricas, de concentración acumulada. “Escuchar se hace intenso porque siempre estás tratando de imaginar lo que va a pasar”,  por ejemplo un solo particularmente hermoso, o el líder de una sección tomándose su tiempo con alguna frase. O saltándose una página completa.
Letras Libres publica el inicio de la novela Noche de los enamorados, de Félix Romeo, quien falleció en octubre pasado, no sin antes entregar su obra, que saldrá en estos días publicada por Mondadori. El extracto es contado en primera persona por una especie de detective o periodista en la escena de un crimen: el  asesinato de una mujer. En su prosa, el poeta que fuera Romeo hace versos de las notas que va tomando el narrador:
Por ejemplo:
“Tiene los ojos cerrados.
Su asesino se los ha cerrado.
Quizá.
Cerrar los ojos de la víctima es señal de conocimiento entre el verdugo y la víctima.
La evidencia de que el verdugo se niega a considerarse culpable.
La prohibición que impone el verdugo a la víctima.
No me sigas mirando”.
Y por otra parte:
“Es raro que la madre de María Isabel, en una época en la que las mujeres no pueden ni siquiera abrir una cartilla de ahorros sin el permiso de su marido, sea quien gestione esos negocios, que tenga un coche, un taxi o una furgoneta para mercancías o una ambulancia o un autobús de pasajeros, que mantenga un puesto en un mercadillo.
Es raro, pero qué no es raro”.
Le Monde presenta una serie de pinturas de Artemisia Gentileschi, pintora de la Roma barroca del siglo XVII, una época en la que no se suponía que las mujeres pudieran pintar. La muestra tiene lugar en el Musée Maillol de París, hasta el 15 de junio.

martes, 20 de marzo de 2012

Taxonomía y barroco

Revista Ñ: Beatriz Sarlo y el barroco de Monsiváis.
El Faro, El Puercoespín: En El Salvador los muertos se negocian
Sampsonia Way: el presidente sin rostro

En la Revista Ñ, Beatriz Sarlo evoca a Carlos Mosiváis con motivo de la publicación de una Antología esencial por la editorial Mardulce. Alejado del populismo cultural, los textos de Monsiváis, “antiesencialista y libertario”, no proclamaban la redención de lo “bajo” que se transmuta en lo verdadero y desaloja a lo “alto”. El drama y su parodia se desarrollarían para él en la superficie, su sensibilidad a las contorsiones de la forma captó el barroco mexicano. La cultura contemporánea vive de efectos, de la presentación espectacular de algo. “Si algo le queda al nacionalismo es su condición pop”, escribió en uno de los ensayos. Lo más personal de Monsiváis no sería la argumentación sino la capacidad para percibir y clasificar. “Dicho así, parece sencillo”, sostiene Sarlo. “Sin embargo, Monsiváis clasifica una masa gigantesca y escribe su “fisiología”: la cultura popular, la cultura industrial, el pop, la literatura, los usos y costumbres. Cada elemento de la infinita taxonomía lleva su calificación descriptiva en una especie de síntesis vertiginosa”.  Barroco.
El gobierno de El Salvador pacta con las pandillas. El reportaje, realizado por el periódico digital El Faro, de ese país, le llevó a recibir serias amenazas, como informa El Puercoespín. En el trabajo de El Faro, un pandillero en libertad recibe la orden por celular de correr la voz y aguantar la marcha de asesinatos. Pronto se revela que se trataría de un acuerdo entre el Ministerio de Justicia y Seguridad, cuyo titular habría prometido en noviembre reducir en un 30% los asesinatos anuales, y los jefes de las pandillas, que habrían sido trasladados de la prisión de máxima seguridad de Zacatecoluca y obtendrían beneficios económicos para sus familiares.
La caricaturista venezolana Rayma Suprani irá mañana a denunciar ante la Fiscalía de ese país el acoso que ha recibido a través de redes sociales, luego de ser acusada en un programa de la televisora del gobierno, VTV, de ““propagar odio”, de “racista”, “clasista” y un “ejemplo del tratamiento denigrante al que la oligarquía y el imperialismo someten al pueblo”. En Sampsonia Way, Suprani explica en una entrevista cómo es trabajar en un país donde quien irrespete al presidente puede ser condenado hasta a 30 meses de cárcel (para quien quiera seguir el link que allí se ofrece: art. 148 del Código Penal) y “lo que prima es la idea militar de obedecer órdenes y evitar la diversidad de pensamiento”.


viernes, 16 de marzo de 2012

Corazón de las tinieblas


Los Angeles Review of Books: Gente que come gente
Letras Libres: Timothy Snyder: Auschwitz es solo una introducción al Holocausto.

En Los Angeles Review of Books, Steven Shapin reseña An Intellectual History of Cannibalism, del filósofo rumano Catalin Avramescu, y escribe: “Eating people is wrong. But why?” El caníbal es hoy una figura marginal, vinculada a crímenes tortuosos, pero en otras épocas tuvo bastante importancia en la discusión de sistemas morales y políticos. Avramescu lo rescata de los márgenes patológicos y explica cómo fue a dar allí luego de su significancia para duraderas tradiciones de pensamiento. Por ejemplo, la justificación del poder soberano: si el ser humano es cruel por naturaleza, entonces hace falta un Estado poderoso, pero si es bondadoso, es difícil justificarlo. El primer caso, se emparenta con Thomas Hobbes, el segundo con Rousseau, que creía que el hombre había sido vegetariano. La base de la argumentación podía darse de dos formas: referirse a un estado natural que nadie había conocido –o decir que se encuentra en el Nuevo Mundo. No por nada, la palabra “caníbal” deriva de “caribe”. Pero en la discusión sobre la antropofagia entre los indígenas americanos, sostiene Shapin, los académicos se han comido vivos durante años. El canibalismo significó además un serio problema para la doctrina cristiana de la resurrección de la carne. Y el escepticismo de la Ilustración respecto a la misma, fue tal vez una señal temprana de la muerte Dios y la pérdida de importancia del caníbal. El libro da cuenta de esta evolución.  
La incertidumbre europea motiva a Timothy Snyder para llamar la atención en Letras Libres sobre la historia reciente de asesinatos en masa y las distorsiones de la historiografía. Auschwitz y el Gulag han servido para disimular la verdadera magnitud de la catástrofe provocada por dos estados totalitarios: la Alemania nazi y la Unión Soviética. En 1943 y 44 se registran las mayores matanzas de judíos europeos occidentales, pero a finales de 1942, ya había muerto dos tercios de los judíos que serían asesinados durante la guerra. Y los muertos por disparos fueron incluso más que los de las cámaras de gas. Según Snyder “Auschwitz es solo una introducción al Holocausto. El Holocausto es solo un indicio de las metas de Hitler”. Auschwitz estaba en el Reich alemán y el Gulag en Siberia; el lugar de la verdadera catástrofe quedó relegado al olvido: Europa Oriental, Polonia, Ucrania, Bielorrusia. Más del setenta por ciento de las víctimas del holocausto fueron judíos no occidentales. Los nazis pensaban implantar un Plan de Hambre en la Unión Soviética que eliminaría unas 30 millones de personas en Bielorrusia y el norte de Rusia, como parte del Generalplan Ost que acabaría en total con 50 millones de personas. Stalin usó el hambre deliberadamente para matar 3 millones de ucranianos. El Gran Terror sobre la capa intelectual fue apenas una fracción del que cayó sobre los campesinos, asesinados por razones políticas. La formulación de Snyder es que “si Europa fue, como dijera Mark Mazower, un continente oscuro, Ucrania y Bielorrusia fueron el corazón de las tinieblas”. Aquí, el link al original en The New York Review of Books. Viene con un mapa de los sitios de la muerte.

martes, 13 de marzo de 2012

Nada es lo que parece


Frankfurter Allgemeine Zeitung: Daniel Kehlmann reseña A Summer of Drowning, de John Burnside. Entrevista con Cindy Sherman
Guernica: Jamenei prohibirá la bomba iraní.

Daniel Kehlmann (La medición del mundo) reseña para la Franfurter Allgemeine Zeitung la novela A Summer of Drowning, de John Burnside.  La obra es el complemento, o el reverso, de su novela anterior, Glister. Aquí, la historia realista de un niño solitario en una ciudad industrial, esconde un cuadro teológico del infierno; en la otra, una historia de espantos en una isla bucólica, con una serie de muertes que provienen de una huldra, espíritu maligno con forma de mujer pero en cuya espalda se encuentra una fisura en el tejido del mundo, es en realidad el exacto psicograma de una niña inteligente y sola. La pericia de Burnside produce al final cuatro historias que son en realidad cuatro lecturas distintas del mismo libro. Según Kehlmann, sería sólo una muestra de virtuosismo si no tuviera como centro la relación de la niña con una madre fría y sin afecto. Ambas novelas muestran la misma fuerza creadora en su lenguaje. Burnside viene de la poesía, sus descripciones de la naturaleza serían de las mejores que puedan encontrarse en la literatura actual.
El periódico entrevista también a Cindy Sherman, que acaba de publicar un catálogo con sus trabajos de estudiante (naif y serios al mismo tiempo, de estudiante en fin, dice la fotógrafo). Sherman sostiene que posa ella misma en sus fotos para poder trabajar sola y controlar todo el proceso. Se considera más artista a secas que fotógrafo, y cuando empezó, el video, el performance y el trabajo con el propio cuerpo habría sido una forma femenina de distanciarse del ámbito masculino de la pintura, aunque los dos nombres que da como influencia son hombres: Vito Acconci y Chris Burden. Las figuras que encarna en sus fotografías no son autobiográficas ni tampoco fantasías, lo que busca es hacerse invisible. (El texto es relativamente legible con el traductor de Google).
En Guernica, Juan Cole escribe sobre la derrota de Ahmadinejad en las elecciones iraníes, y el triunfo de los seguidores del Ayatollah Alí Jamenei. Piensa que este resultado influirá en el desarrollo del programa nuclear iraní, porque Jamenei ha declarado en repetidas ocasiones a lo largo del tiempo que fabricar bombas nucleares es un grave pecado. Cole sostiene que los medios no reportan esto, ni tampoco que según Jamenei, Irán no perseguiría una política de “golpear primero”. El triunfo de los radicales clericales (pero Ahmadinejad es también un radical, sólo que civil) impondría otra política nuclear. Además de demostrar que el poder de Ahmadinejad es poco y va disminuyendo. (Jamenei dictó una fatwa prohibiendo el desarrollo de armas nucleares, pero Cole no lo menciona).

sábado, 10 de marzo de 2012

Dejar huella


The Guardian: Carlos Kleiber: un mito develado.
The New York Times: Arthur Miller, tras la crisis subprime.

En el blog de Tom Service, The Guardian presenta la biografía del enigmático director de orquesta Carlos Kleiber (Corresponding with Carlos: A Biography of Carlos Kleiber, de Charles Barber), quien fuera elegido en una encuesta de la BBC como el más grande director del siglo XX, por encima de Bernstein, Abbado y von Karajan (el link a la encuesta se encuentra en el artículo). Nacido en Berlín, hijo del también director Erich Kleiber, su familia emigró a la Argentina para escapar de los nazis. Carlos debutó en Montevideo como director. Trabajaba hasta el agotamiento en las partituras y no concedía entrevistas: un perfeccionista que no quiso dejar huella. Escuchar a Duke Ellington le dio la clave para interpretar la Obertura Coriolano de Beethoven. El artículo (comienza así: “hay mitos musicales... y Carlos Kleiber”) también proporciona numerosos enlaces a videos y grabaciones, así como a la única entrevista que concedió en toda su vida, en alemán.
Ante el próximo estreno en Broadway de La muerte de un viajante, de Arthur Miller, dirigida por Mike Nichols y protagonizada por Philip Seymour Hoffman, Charles Isherwood entrega un ensayo sobre sobre la pieza y su significación hoy en día en The New York Times. La historia del vendedor Willy Lohman, que tras años de trabajo queda en la calle, y sólo ve el fracaso cuando se mira al espejo, es recontada hoy tras la crisis de las hipotecas subprime. Precisamente, pagar una hipoteca es uno de los puntos de giro en la trama. Desde el estreno de la pieza en 1949, dirigida por Elia Kazan, la costumbre de medir el valor de un hombre por el dinero que gana se ha acentuado, y la desesperación de Willy Loman por “gustarle” a los demás (a pesar de la realidad, persiste en vivir la ilusión de que logrará el éxito) encuentra correspondencia en la proliferación de las redes sociales. La Gran Depresión de los años 30 fue un evento determinante en la juventud de Miller, así como la Gran Recesión de hoy ha dejado a numerosas familias en la ruina.
Isherwood no puede evitar destacar un detalle revelador: el coste de la entrada, superior a los 100 dólares, enajena al grueso de la clase media que es retratada en la pieza. Además, da una hermosa muestra de lo que puede hacer el periodismo en la era de Internet: en una página interactiva, entrevista a Joe Nocera, columnista de negocios del mismo diario y le informa que en 1949, tras ver la pieza, el dueño de una tienda por departamentos prohibió que despidieran a nadie por razones de edad. Nocera le recuerda que en los años 50 y 60 se suponía que a cambio de la lealtad, las compañías aseguraban el lugar de trabajo, pero que eso es imposible hoy, cuando el valor de una acción aumenta cada vez que la empresa despide gente. También entrevista al propio Nichols, quien vio la puesta original de Kazan, y cuenta que recurrieron a la escenografía original de Jo Mielziner, mezcla de realismo y abstracción, porque sólo así se podía manejar la dimensión de desvarío de Lohman, pues en cierta forma la pieza transcurre en su cabeza. Finalmente, trata el tema de si Lohman es un héroe trágico o sólo un perdedor patético. Miller creía, y con razón, que sí era un héroe trágico, a pesar de ser un hombre común. La pieza, así habría dicho, trataba “en realidad de la mortalidad y lo que dejamos en este mundo”. 
Se invita a los lectores a participar en la discusión; hasta ahora hay 320 comentarios, casi todos interesantes y de buen nivel, y muchos son respondidos. También pueden hacerse por twitter. El estreno es el 25 de marzo.