martes, 17 de enero de 2012

Pasar el umbral


El río Tumen es la barrera que separa el hambre en Corea del Norte de una China de fábulas. Los niños son enviados a cruzarla para traer comida. En Granta, la escritora Krys Lee aventura un breve relato de ficción que es la odisea de tres pequeños hermanos. Hábilmente, revierte el valor de las cosas: el invierno mortal facilita el paso, al congelar el río; para darse ánimo, los niños usan consignas del Dictador que ha provocado la hambruna. En el umbral se encuentran la vida y la muerte. En un mundo en el que los adultos fallan, el sacrificio para cruzarlo es inconmensurable. Sólo un niño puede con la carga.
En Letras Libres, Graciela Mochkofsky llama la atención sobre un detalle de la reciente sentencia contra represores de la dictadura militar argentina, que llevó a doce cadenas perpetuas y cuatro condenas a veinte años. El tribunal le pidió al gobierno argentino que gestionara ante los organismos internacionales la inclusión de la persecución política en la definición de genocidio. La definición legal es obra del abogado polaco judío Rafael Lemkin y en 1946 las Naciones Unidas lo definieron como la “negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros…por motivos religiosos, raciales o políticos o de cualquier otra naturaleza”. La causal política fue eliminada por presión de los países comunistas, cosa que, años más tarde, jugó a favor de los militares por algún tiempo. Pero en 2001 fueron derogadas las leyes de amnistía y fueron declarados delitos de lesa humanidad las torturas, asesinatos y secuestros cometidos por la dictadura. Así se ha ido haciendo justicia. Por lo mismo, según la autora, lo que está en juego ahora no sería la justicia sino la Historia.
ADN Cultura entrevista al compositor argentino Oscar Strasnoy, invitado de honor de Présences, el festival de creación musical de Radio France, donde se presentarán obras suyas y de compositores seleccionados por él. Cuenta entre sus afectos a Stravinski y Schönberg, Bartok y Berio, pero también a la opereta de Offenbach. Le gusta La Novicia Rebelde, My Fair Lady, Queen y Charlie García. La ópera puede hacerse en cualquier parte, tiene unos amigos en París que la hacen en los livings. El extranjero es la 24ta provincia de la Argentina. Boulez no asusta ni a las monjas. En Francia la educación musical es gratuita a todos los niveles, el día que Argentina tenga un sistema así será una potencia mundial. 

lunes, 16 de enero de 2012

Notificación

El Café de Pascal ha escrito finalmente algo en la página "Sobre el sitio". Y colocado una imagen para adornar un poco el blog. Se piden disculpas por la demora en hacerlo.

sábado, 14 de enero de 2012

Aislarse del mundo


¿Qué espera Europa para aislar a Hungría?, es lo que pregunta Rue89. Croacia todavía tiene que pasar el examen de admisión, y Turquía acaso no lo pase nunca, pero del seno de la Unión un estado retrocede a toda velocidad. La historia húngara le parece “fascisante”, y explica en buena parte el regusto fascista del gobierno de Orbán. En Bruselas se excusan con las desafortunadas sanciones a Austria en el año 2009, o con que cualquier acción fomentaría el chauvinismo. Reclama urgentemente el voto de censura en el parlamento europeo y retirar el derecho al voto de Hungría. Lo contrario sería “un Munich rampante”. A su vez, en La Regle du Jeu, Bernard Henri-Levi plantea que el destino de Europa pudiera decidirse en Hungría. Un país en el reaparecen las “horas más oscuras de la Historia del continente”. Y Europa no dice nada, haciéndole el juego a los Le Pen, los extremistas de Turingia y de Flandes, la Lega Nord y los Orban: desmembrarla.
En Le Monde, el filósofo Andras Lanczi encuentra justificado el “patriotismo nacionalista” en Hungría. Durante veinte años de post comunismo no se ha logrado un gran país de instrumentos políticos constitucionales. La línea de fractura se sitúa siempre entre la oposición anticomunista y comunista. No hay un consenso moral en Hungría. El Fidesz es el único partido que sobrevive desde el cambio de régimen, y Viktor Orban se ha forjado en la lucha contra los sucesores del comunismo. Al ser elegido en 2010, Orban recuperó un país que no creía en nada. La reforma del Estado necesitaba de una nueva constitución. Orban quiere crear una nueva clase media para evitar el voto por la extrema derecha.
Laszlo Rajk, quien fuera disidente del comunismo, comienza recordando 1989, cuando un joven Viktor Orbán apareció en la inhumación simbólica de Imre Nagy, asesinado por los soviéticos, reclamando libertad, democracia, y la salida de las tropas de ocupación. Rajk cuenta cómo esa aparición de Orbán torpedeó la estrategia de la “mesa redonda de la oposición”, que era buscar la negociación para no colocar a Gorbachov en una situación imposible, ni poner en peligro a la oposición de regímenes más fuertes como el checo y el de la RDA. La actitud de Orbán no es para los antiguos disidentes una sorpresa, sino una provocación política constante. Cuando se encuentra en la oposición, envía a sus aliados neonazis a la calle para aterrorizar a las personas. Elegido por poco más de la mitad de quienes votaron, su partido obtuvo 2/3 del Parlamento debido al sistema electoral. Como si no bastara, cambió la ley lectoral para favorecer aún más al Fidesz, que se vuelve inamovible. En el poder, demuestra una ausencia total de escrúpulos. La palabra “república” fue eliminada del nombre del país, y la Hungría de Orbán se parece a la Rumania de Ceaucescu: nunca se había visto en Europa del Este una transformación social tan radical, al mismo tiempo que estúpida y ridícula.
La Revista Ñ reseña el libro “La Guerra imposible”, de Juan Bautista Yofre. En un par de meses en 1982 la Argentina pasó de la diplomacia secreta a una contundente derrota militar en las Malvinas, y la dictadura llegó a su fin. Los militares derechistas acudieron a los No Alineados y pensaron pedir ayuda a Moscú, recibiendo el apoyo de Cuba, y Libia, y la hostilidad de Chile, su aliado en la Operación Condor para matar izquierdistas. Segú Yofre, “Malvinas se convirtió en un inmenso castigo para todos; una gran lección para los militares y la enorme porción de la sociedad que los apoyó de buena fe hasta el último momento. Malvinas no es el único eslabón de una cadena de fracasos que llevó a la Argentina a desconectarse del mundo”.

viernes, 13 de enero de 2012

La Historia es síncopas


La introducción de Willing Davidson, presentando en The New Yorker el libro de epístolas “Joseph Roth: a Life in Letters”, no puede comenzar mejor: “Joseph Roth, quien murió cuando Hitler comenzó a destruir Europa, fue un gran profeta de la perdición: de la propia y de la civilización. Por lo tanto, fue un perfecto hombre de su época, y perfectamente inepto para vivir en ella”. Para Roth la guerra era la mayor catástrofe posible…por la disolución del imperio austro-hçungaro, que era su hogar. Ahogado en deudas y alcohol, sus cartas lo revelan “agudo, sensiblero, serio, arrogante y finalmente trágico”. La revista escogió como muestra las cartas a su amigo Stefan Zweig. En una, habla de su amante, la hija de un matrimonio católico en el lugar donde está hospedado: “Tal vez yo sea un hijo de puta, pero la desfloración en semejante escenario literario es algo que me vale la pena”. Era un latoso pidiendo dinero: “Abuso de ti con el desesperado egoísmo de quien pone en peligro la vida de su amigo, colgándose de él, como quien se ahoga lo hace de su salvador”. La humanidad es “un concepto tan borroso que por contraste uno creería poder toparse con Dios en la próxima esquina”. Creía en la monarquía de los Habsburgo, y sobre su tiempo decía: “hoy se ofrecen defensas bestiales de la bestialidad, más corruptas aún que la bestialidad misma”. Escribió febrilmente y murió pobre.
La revista también recuerda que el copyright de James Joyce en Europa expiró con el nuevo año, y se alegra por la proliferación de puestas en escena, lecturas y ediciones que esto supone. El nieto de Joyce, Stephen, hizo de la sucesión una de las más hostiles, hasta llegar al absurdo de bloquear investigaciones académicas. La situación de las cartas y manuscritos, es decir, lo póstumo, no está clara aún.
El 3 de enero falleció el escritor checo Josef Skvorecki, radicado en Canadá desde el fin de la Primavera de Praga. The Paris Review publicó en 1989, año de la caída del muro de Berlín, una entrevista. Skvorecki cuenta que las descripciones líricas son lo más fácil, y los diálogos, lo más difícil; aprendió a escribirlos leyendo a Hemingway y por una novia que sólo sabía echar cuentos en “modo escénico”, así: y entonces él me dijo:…y entonces yo le respondí:… Cuando El Padrino, de Mario Puzo, fue publicado (por algún misterio) en Checoslovaquia, la gente pensó que hablaba…no de la mafia sino del partido comunista checo. Al darse cuenta las autoridades, ya estaba impreso. Se vendió muy bien, a pesar de los intentos por boicotearlo. La ocupación soviética y el nazismo le parecieron lo mismo; el western y el realismo socialista tienen la misma fórmula, y Skvorecky la explica. Se dio cuenta de que la Primavera de Praga tendría su fin cuando se relajó la censura: se comenzó a publicar que Jan Masarick, hijo del primer presidente del país, había sido asesinado por la KGB cuando el putsch comunista de 1948, contrariando la versión oficial del suicidio. Al primer artículo lo siguieron otros, escritos por otros periodistas, con sus propias investigaciones, y entonces hubo una serie de muertes súbitas. La policía secreta no podía permitir semejante desafío.  
Según The Atlantic, para Skvorecky una muestra más de la casi total identidad en la práctica de fascismo y comunismo se encontraría en su rechazo al jazz, música que el escritor amaba. Presenta una lista de regulaciones del Gauleiter local durante la ocupación nazi: el foxtrot no podía exceder 20% del repertorio en una noche, los tonos han de ser mayores y las letras alegres, no “judíamente” sombrías. No se permiten excesos negroides en el tempo, ni improvisaciones. Puede haber un máximo de 10% de síncopas. 

jueves, 12 de enero de 2012

El espíritu provinciano


El agregador esloveno Salon ofrece una versión en inglés del artículo de Péter Nádas aparecido en Lettre (acceso libre a un extracto de 12 mil caracteres sobre un total de 95 mil), en el que analiza las razones del fracaso del tercer (el actual) intento de modernización en Hungría. El legado del comunismo impidió que la privatización tuviera éxito. Habiendo empujado la economía a la sombra, las relaciones contractuales y el dinero fueron sustituidos por la palabra empeñada y el trueque. Compromisos ilegales no pueden ser reclamados en la corte, sólo por mano propia. La diferencia entre “sí” y “no” se borró, la palabra “recibo” es considerada todavía hoy un insulto. Quien no participa del acto de robar y estafar sancionado tribalmente es un paria. La sociedad no estaba preparada para asumir la responsabilidad ligada a la propiedad, la inversión, los impuestos, la transparencia y el equilibrio de poderes. Según Nádas, el ansia de propiedad acumulada por 40 años de socialismo ha llevado a una sociedad profundamente egotista, organizada alrededor de clanes y tribus. El párrafo siguiente es un calco de América Latina: “El espíritu provinciano aborrece la autocracia, pero compra un poco de seguridad sirviendo lealmente al próximo señor. No anhela virtudes más altas, no le gusta la universalidad en nada, ni siquiera en la Iglesia, y está feliz de ser constreñido por el clan y la familia. Consecuentemente, no entiende el individualismo, tratándolo con profundo desdén. Se muda a la ciudad, a sus vecindarios más costosos, pero odia lo urbano”.
En Arman-do.info, Corina Rodríguez Pons realiza un muy estructurado reportaje en torno al cierre de las casas de bolsa en Venezuela y el encarcelamiento de muchos directivos. Paradójicamente, el gobierno “socialista” de Venezuela, al imponer un rígido control de divisas, creó el negocio que haría ricas a las casas de bolsa. La razón: pronto se vio que la rigidez del control oficial asfixiaría la economía y por eso se permitió las operaciones de títulos de valores en moneda extranjera. Fue muy útil para el gobierno, pues vendía en moneda local bonos estatales, o de la petrolera PDVSA, con los rendimientos y el principal al vencimiento pagaderos en dólares. En muchos casos, se transformó en una forma de adquirir divisas, pues los bonos se podían vender en el extranjero en el mercado secundario. El diferencial entre el precio pagado en moneda local y el obtenido en dólares arrojaba un tipo de cambio implícito que orientaba al ilegal mercado paralelo. El reportaje se centra en la mayor de las casas de bolsa, Econonivest.  Cuatro directivos están presos en la Dirección de Inteligencia Militar, junto a un guerrillero de las FARC, un empresario-banquero y un sindicalista que fue simpatizante del gobierno y ven la luz del sol una vez a la semana. Tardaron 8 meses en recibir la primera audiencia, y 11 meses en ser imputados. De las acusaciones originales (simulación de operaciones sin títulos, especulación) no quedó ninguna en pié: el juez sostiene que el delito imputable es el de ilícitos cambiarios porque la intención de las compras y ventas de bonos habría sido la adquisición de divisas. La página presenta también un video con la versión del gobierno.  

miércoles, 11 de enero de 2012

Lo que queda de cuando mandan los milicos


La Tageszeitung de Berlín conversó con el ex presidente chileno Ricardo Lagos, quien defendió los logros de la Concertación pese a los obstáculos del pinochetismo. Muchos de ellos se han eliminado: los senadores “designados”, el alto mando de las fuerzas armadas es ahora destituible, se acabó el poder inauditable del Consejo Nacional de Seguridad. La pobreza bajó de 40% a 22%, a 13%. La derecha ha bloqueado otras tentativas de reforma: al sistema binominal, al sistema educativo, al impositivo. Los jóvenes también le reclaman a la Concertación y están en su derecho, pero Lagos pide que por lo menos le dejen explicar. Sea como fuere, para él (y muchos en Chile) a 22 años del fin de la dictadura la transición ha llegado a su fin. Chile necesita un cambio profundo en lo social, económico y político.
Y crece la percepción de que es necesaria una nueva constitución, u orden constitucional, para relevar la Constitución de la dictadura de 1980.
En The Clinic, la diputada del partido de Piñera Renovación Nacional, Karla Rubilar, se sale de la fila y critica la colusión de la UDI y RN para bloquear reformas. No sabe aún si el sistema debe ser reformado o cambiado en su totalidad. Hay que acabar con el sistema binominal y el presidencialismo. Los diputados tienen un conflicto de interés esencial, y el cambio llegó para quedarse. Si los políticos no lo lideran, serán dejados de lado. Dice que aplaude de pié al colectivo Revolución Democrática, lanzado por un sector de los estudiantes en protesta.
También hay una entrevista con Rodrigo Eitel, chico pop y sobrino nieto de Pinochet, que cuenta que en tiempos de la Unidad Popular le tiraron papas con Gillette en la cara su mamá, que era rubia y con ojos azules. Dice que sabía mucho de política porque el General le regalaba libros como ‘Política y Politiquería’, ‘Presidente Pinochet’, ‘Memorias de un Soldado’, ‘Ego Sum Pinochet’. Sostiene que cuando hubo juicios a militares los defendió porque quería que se cumpliera el Estado de Derecho sin humillarlos. Allende fue un delincuente político que no ganó por mayoría democrática sino que fue designado por el Congreso; en cuanto Pinochet, era su tío Augusto y le llamó la atención su liderazgo. Cuando murió, un grupo de unos treinta exiliados le habrían querido dar unas trompadas, pero él los confrontó sólo, “porque soy súper valiente”. Cree que hay un negocio alrededor de las mamás de los desaparecidos, que le hacen daño al país, que no puede seguir dividido por gente que ya está muerta. La izquierda miente: el río Mapocho no se tiñó de rojo, y a los que mataron no eran ningunos angelitos. La entrevistadora Verónica Torres lleva muy bien el hilo:
-        ¿A los rastas los encuentras cochinos?
-        Del momento que no se lavan el pelo, sí, po.
-        ¿Te consideras galán?
-        No mucho, fíjate, aunque me va súper bien con las mujeres. Pero soy un tonto idealista que no anda buscando conquistar para pasar el rato sino que para compartir una vida. ¿Me cachai mi volada?
-        Te cacho.
Quiere ser presidente.
Lo mejor es que el nombre The Clinic es por la clínica en la que estuvo internado Pinochet en Londres bajo arresto, frente a las acusaciones en su contra por crímenes de lesa humanidad.
Elocuentes son los muchos comentarios al final: no entendieron nada.

martes, 10 de enero de 2012

Manual del golpe de estado constitucional


El conservador partido Fidesz de Hungría, y su caudillo, el notorio anticomunista húngaro Viktor Orbán, acaban de consumar un Golpe de Estado en pleno corazón de la Europa de la Unión, al entrar en vigencia, este 2 de enero, la constitución por ellos redactada y promulgada en abril del 2011, que echa por tierra la de 1989 adoptada después de la caída del comunismo.  
En brevísima entrevista para Presseurop, el arquitecto y diseñador László Rajk sostiene que el Fidesz ha armado un entramado para no abandonar nunca el poder. Está sorprendido con su éxito, si bien precisa que en las elecciones obtuvieron 53% de los votos, pero dos tercios en el Parlamento, debido al sistema de representación húngaro. El editorial de Presseurop llama a tomar medidas  por parte de la UE, no sin decir antes que es necesaria la prudencia, pues ya cuando el partido de extrema derecha austríaco de Jörg Haider entró en la coalición de gobierno en el año 2000, las sanciones se revelaron inútiles y contraproducentes. Sostiene además, que hay puntos críticos de la nueva constitución, que se encuentran –pero nunca juntos- en otras constituciones europeas. La actitud de Europa debe ser “firme en sus principios, pero clara y comedida en sus acciones”.
El editorial es engañoso: en el caso de Austria, no se cambió la constitución, y las sanciones de la UE pudieron interpretarse como la injusta intromisión en el sagrado derecho de los austríacos a ser todo lo idiotas que quieran. En el caso de los puntos “democráticos” o no, se trata de la discusión equivocada, pues no es ni un punto de partida ni de llegada, sólo un enorme laberinto en el cual no es posible encontrar acuerdos. El contenido es secundario, lo sustancial es la pregunta de si un solo partido, arropado por una mayoría abrumadora pero circunstancial, puede escribirse su propia constitución.
Es lo que menciona la Süddeutsche Zeitung. La “revolución Nacional” consiste en adecuar a la nación a un partido y un autócrata. Es una burla a toda tradición parlamentaria que un partido, sin considerar a más nadie, imponga una constitución (desde el Fidesz dicen que se enviaron encuestas a los hogares húngaros, democracia participativa). Pero la UE y sus estados miembros siguen viendo sin interés las andanzas de Orbán. El Partido Popular Europeo, al que pertence el Fidesz, (y el PP español que tanto critica a Chávez, Correa, Morales & Co.) se comporta como un “congreso de blanqueadores” para sus socios húngaros. A Europa le urge un examen de conciencia sobre sus convicciones democráticas.    
Lo más claro y contundente que hay es la carta de protesta de antiguos disidentes húngaros. Sostienen que el gobierno quiere destruir el estado de derecho y la democracia, en la mayor concentración de poder desde que cayó el comunismo. Desde el Presidente hasta el Parlamento y el poder judicial actúan como brazos del Primer Ministro Viktor Orban. El texto deja entender: Hungría es hoy una dictatura, y explica claramente por qué. Desde la constitución, pasando por la ley de medios, el cierre de emisoras, la ley electoral que reacomoda circuitos electorales, hasta el desmantelamiento de instituciones autónomas.
La Tageszeitung de Berlín entrevista al actor János Kulka, quien cree que en Hungría todavía existe la democracia. Mientras la política misma está desempeñada por aficionados, penetra en la cotidianidad de los húngaros y las discusiones se vuelven histéricas. En el Nuevo Teatro de Budapest (Új Színház), el intendente, el escritor Istvan Csúrka, y el nuevo director artístico, el actor György Dörner, del son de extrema derecha y una agrupación de motorizados en chaquetas de cuero los apoyan. Al intendente del Teatro Nacional le dicen “maricón” en el Parlamento. Kulka no cree que Orbán tenga malas intenciones, sólo que sus ideas le parecen incomprensibles. Los húngaros quieren retraerse del mundo exterior y retroceder en el tiempo.
Según el blog Hungarian Watch, Csúrka y Dörner declararon querer hacer un teatro nacionalista que rescate los valores del pueblo húngaro para salvarlo de la dominación social-liberal, declarando la guerra al clan egotista que ha dominado la escena nacional por 100 años, y haciendo frecuentes y veladas referencias antisemitas.
El parlamento húngaro está conformado abrumadoramente por fuerzas de derecha. No sólo tiene el Fidesz dos tercios de los asientos: se le suman los de la democracia cristiana, que votó a favor, y el partido de extrema derecha Jobbik, que votó contra la constitución. Los socialdemócratas y los verdes boicotearon tanto la discusión como la votación.
Varias preguntas se plantean. ¿Puede el vencedor de unas elecciones democráticas en un régimen democrático llamar a una nueva constitución? ¿No es eso un llamado al golpe de estado? Preguntarse qué haría el PP español si el PSOE de Zapatero hubiera hecho lo que el Fidesz es ocioso y una especulación, pero ¿qué hace entonces tan criticables a Chávez, Correa y Morales? ¿No deberían expulsar al Fidesz del Partido Popular Europeo? ¿Qué harían los alemanes si la CDU, el equivalente del Fidesz, hace lo mismo? ¿O el neonazi NPD? ¿Cómo impediría la UE la propagación del neofascismo por Europa si no sienta un contundente precedente con Hungría?

sábado, 31 de diciembre de 2011

Canto de cisne


La víspera de Año Nuevo, la Merce Cunningham Dance Company hará la última presentación de su historia en la Park Avenue Armory, de Nueva York. Al fallecer Cunningham en 2009, había sido acordada la disolución de su compañía luego de una última gira mundial, que ahora llega a su fin y presentó 18 obras. Alma Guillermoprieto, quien fue su alumna, lo evoca en The New York Review of Books: la exigencia física e intelectual que imponía a sus bailarines, pero también su proverbial cortesía. Su trabajo se desarrolló junto a John Cage, Jasper Johns y Robert Rauschenberg, entre otros. Mañana el espíritu de quien bailara “como en fuego” según Guillermoprieto, revivirá por el milagro de la escena una última vez.
En The Sidney Morning Herald el filósofo Damon Young reflexiona sobre las borracheras de Año Nuevo. Si bien ya los antiguos griegos cultivaban la filosofía en simposios, es decir, celebraciones con vino, la embriaguez como recurso se debe en el fondo a que la mayoría de los eventos sociales o familiares son tediosos, y más aún, a causa de la embriaguez general precisamente. Séneca apuntó lo difícil que es permanecer sobrio cuando el resto del mundo no lo está. Séneca era un estoico, y los estoicos creían que la miseria venía de una excesiva fe en el mundo exterior: la felicidad no se logra a través de otros o de cosas, sólo es posible desde la propia psique. La cual es desarmada a través del alcohol, de ahí su rechazo. Según Young, tal vez haya que pensar en cambiar de grupo, si la perspectiva de pasar la noche sin beber parece aburrida. O recurrir a la soledad, pues tal vez valga la pena meditar por qué la familia y los amigos se hacen llevaderos con la bebida. Las preguntas difíciles hay que hacérselas, no ahogarlas.
El poema de la semana en el Times Literary Suplement, es de Wisława Szymborska. Comienza en tono prosaico para inadvertidamente transfigurarse de verso en verso, así como la casualidad se vuelve destino en el encuentro de los dos amantes objeto del poema. Y finaliza (con perdón por traducir del inglés la traducción del polaco):
Todo principio
Es sólo una secuela, después de todo,
Y el libro de eventos
Siempre está abierto hasta la mitad

viernes, 30 de diciembre de 2011

Masa critica


La revista Piauí se declara en luto e invita a compartir su pesar por la muerte del Gran Líder de Corea del Norte. Presenta un dossier sobre quien “revolucionó el corte de cabello mundial” para “mostrar su grandiosidad”, con una serie de artículos históricos y vídeos para “hacer coro con el llanto de los norcoreanos”. En enero del 2007, la sección “esquina” trajo un artículo breve sobre el funambulesco propagandista del régimen, Jean Baptiste Kim,  radicado en Inglaterra, y su intención de organizar un improbable festival de rock en Pyongyang. Un mes más tarde, nos narra cómo Jean Baptiste se transformó en disidente y abrió una tienda de celulares en la provincia. El límite entre realidad y surrealidad es imposible de encontrar, a ratos parece una broma antropofágica, como casi todo lo que tiene que ver con Corea del Norte. La revista también publicó el testimonio del pizzaiolo Ermanno Furlanis, quien fuera llamado junto a su cocinero para enseñar el arte de hacer pizza en el país de Kim Jong-Il, especie de versión de la aventura de Macunaima en el lar del gigante antropófago. Un viaje que comenzó con horas y horas de comilonas en el avión y las respectivas esposas quejándose del lugar al que han sido llevadas, y prosiguió con más comilonas en el país de las hambrunas. Los huéspedes fueron llevados a “bailar”, o más bien, a hacer figuras en una muchedumbre de 30 mil personas, conmemorando alguna fecha patria, y no lograron evitar la emoción, tal vez sin fijarse si uno de los rombos en los que estaban era una parte del retrato del Gran Líder. Al llegar finalmente el momento de la primera pizza, Furlanis pidio 24 horas para que la masa fermentara. Le dieron cuatro. El tono jocoso no oculta la sensacion de ser prisioneros de facto por unas semanas. Observaron ráfagas de la miseria en medio del fasto y la opulencia oficial. Hicieron pizza en alta mar, viendo el fondo marino en un parque de diversiones flotante, y sus alumnos anotaron hasta la distancia entre las aceitunas. La entrega de Piauí es una versión recortada, el artículo más extenso se puede leer en Asia Times, en inglés, en su primera, segunda y tercera parte.    
Y Bruno Moreschi, en la seccion “esquina”, del presente numero hace una cronica del autobus Masa Critica, que lleva a profesores y estudiantes de Sao Paulo a la Universidad de Campinas en un trayecto de dos horas. A las 6:00 am un estudiante proclama que Habermas es una farsa y su contertulio responde que no se enreda en discusiones con foucaltianos. Quienes quieren leer (el diario entero, dice un profesor de ciencias politicas), o dormir, son importunados por los polemizadores y los que hablan por celular, el momento de cuyo advenimiento marca, segun otro profesor, el comienzo del fin de la armonia en la linea.   

jueves, 22 de diciembre de 2011

Cuerpo y alma


En Le Monde, David Cronenberg habla de su última película, A dangerous method, basada en la pieza The Talking Cure de Christopher Hampton, quien también escribió el guión. Trata de la relación analista-paciente entre Carl Jung (Michael Fassbender) y Sabina Spielrein (Keyra Knightley), desbordada hacia relación amatoria, y la intervención de Sigmund Freud (Viggo Mortensen). Spielrein se hizo después ella misma psicoanalista. Freud apenas menciona a pié de página que ella es el origen de la idea del instinto de muerte como parte de la sexualidad. Jung no la menciona. Sin embargo, luego se descubrió que las nociones de ánima y ánimus se originan en ella, como lo reveló un maletín encontrado en Ginebra con su correspondencia. Cronenberg rehuyó el enfoque fantástico del tema, en buena medida porque el psicoanálisis trabaja con la palabra, y el período del imperio austro-húngaro, si bien próspero, es reprimido. Entre Freud y Jung, prefiere al primero. Jung le parece esotérico, Freud se limita más al cuerpo. Y el cine es el arte de filmar al cuerpo.