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jueves, 21 de junio de 2012

El conocimiento abierto


Intelligent Life: ¿podrá sobtevivir The Guardian, ejemplo de éxito en la web?
Revista Piauí: por el acceso abierto a las publicaciones científicas.

En Intelligent Life, Tim de Lisle habla con el director de The Guardian, Alan Rusbridger, y entrega una pequeña historia de horror sobre el periodismo en la era de Internet. The Guardian es tal vez el diario que más se ha adaptado a los tiempos, negándose sistemáticamente a cobrar por su versión online. “El Periodismo Abierto”, sostiene Rusbridger, “es el que se encuentra entermente imbricado en la red informativa del mundo de hoy. Enlaza a ella, la cuela y la filtra. Colabora con ella y generalmente usa la capacidad de cualquiera para publicar y compartir material para entregar una major relación del mundo”. El periódico se ha reinventado varias veces; a finales de los ochenta se transformó en el de mayor estilo, inventiva, erudición, el más indicado para reflejar nuestro tiempo, de los diarios británicos. En los 2000, abordó su flanco débil: el periodismo de investigación duro, hasta llegar a develar el escándalo de los teléfonos intervenidos por la prensa de Rupert Murdoch. En 1995, comenzó en la web, un inicio temprano, y “para marzo de 2012 estaba subiendo 400 piezas de contenido cada 24 horas…El tráfico total de The Guardian, alrededor de 67 millones de visitantes al mes, todavía crecía en 60-70% al año”, sostiene el artículo. Es el quinto diario más visitado en los computadores del mundo, un tercio de sus visitas viene de EEUU. Una historia de éxito...o una montaña rusa: en los últimos tres años ha estado perdiendo 100 mil libras esterlinas al mes. El artículo explica el misterio de cómo, a pesar de todo, The Guardian sigue siendo posible…sin dejar de insinuar que el modelo de negocios de Intelligent Life (paywall “poroso”), es mejor.
El blog Questões da Ciencia, de Bernardo Esteves, en la Revista Piauí, refiere al blog Life and Physics de John Butterworth en The Guardian, quien aboga por el acceso abierto a las publicaciones científicas y presenta el sitio arXiv.org, curado por Cornell University. Esteves presenta también a la revista académica de acceso abierto para ciencias médicas y biológicas PeerJ, recién lanzada hace unos días, y celebra el 30 aniversario de la revista brasileña A Ciencia Hoje.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Libertad o paradoja


Peter Wilby escribe para The Guardian, con humor e ironía, un obituario a Christopher Hitchens: de estilo vigoroso y a veces pomposo, con amplias lecturas y memoria prodigiosa, recordaba al instante todo lo leído o escuchado alguna vez y, como buen polemista, mostró grandes habilidades de observación y reporterismo. En Oxford, se dedicó al activismo político de izquierdas. Perteneció a la generación del 68, perdió la virginidad por una mujer que lo idolatraba, compartió el lecho con dos futuros miembros del gabinete. Se volvió, dice Wilby, “eventualmente un dedicado heterosexual porque, decía, su porte desmejoró hasta el punto de que ningún hombre querría tenerlo”. Pero no sucumbió al encanto por Mao y Fidel, aunque siguió admirando al Ché y a Lenin. En 1979 deseó secretamente el triunfo de Thatcher, para “acabar con la mediocridad”. Se hizo amigo de Paul Wolfowitz, y sus hijos fueron a escuelas privadas. A temprana edad emigró a EEUU, donde desplegó su carrera, y la emprendió con Henri Kissinger, Bill Clinton, y la Madre Teresa. Se declaró judío y apoyó a los palestinos. Su “frío y sostenido odio”  a toda religión lo nutría “como todo amor”. Alcanzó renombre mundial con su libro “Dios no es bueno” (“God is not Great”, en inglés).
Hizo lo que pudo por ser un librepensador.
Según la reseña del libro Thinking, fast and slow, de Daniel Kahneman, escrita por Freeman Dyson para New York Review of Books, esto no es factible debido a la “ilusión de validez”. La falsa creencia en la confiabilidad de nuestro juicio fue descubierta por Kahneman a los 21 años, cuando sustituyó para el ejército israelí el método de oficiales escogiendo a los reclutas guiados por su juicio como “expertos”, por estadísticas recogidas mediante cuestionarios. El método estadístico resultó infinitamente superior para predecir quienes serían buenos en cuales ramas de las fuerzas armadas. Al descubrir la “ilusión de validez”, sostiene Kahneman en paradoja, descubrió también su “primera ilusión cognitiva”. El cerebro está dividido en el sistema uno y el sistema dos. El uno es rápido e intuitivo, permite reconocer rostros y palabras en fracciones de segundo y está basado en emociones intensas. Confiamos en su juicio, pero se equivoca a menudo, sólo que en la selva es preferible ser rápido y estar equivocado, que ser lento y estar en lo cierto. Que es como funciona sistema dos, que revisa las acciones de sistema uno, evalúa y permite corregir, crear arte y cultura. Pero sistema dos es flojo, por lo que tendemos a regresar al uno. Dyson lamenta que Kahneman ni siquiera mencione a Freud, pero lo entiende: Freud se centra en el inconsciente, similar al sistema uno y por definición, no medible por el sistema dos, similar al consciente, en el que trabaja Kahneman. Su labor le ha valido un Nobel en Economía por descubrimientos como el “efecto de dotación” o “certidumbre”, que consiste en dotar de mayor valor las cosas que poseemos a las que no, o querer vender caro y comprar barato. Este efecto es beneficioso, por estabilizador, en épocas pacíficas y prósperas, y pernicioso en momentos de pobreza. Muchas transacciones no llegan a cerrarse por él,  y contradice la idea de mercados perfectos. Kahneman quiere dejar como legado un nuevo léxico, libre de subjetivismo, al que pertenecen las expresiones “ilusión de validez” y “efecto de dotación”. Resulta irónico que la traducción del original “endowment effect” no sea directa y plena (aunque sí literal). O precisamente. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

El difícil arte

Un día antes de firmarse en Bruselas el nuevo acuerdo para salvar al Euro, en El País, Lluis Bassets proclama el fin del soberanismo en Europa, con lo que sería la mayor cesión de soberanía desde la fundación de la Comunidad Económica en 1957. Ahora se quiere la entrega de la política presupuestaria, “el alma política del Estado nacional”. Pero considera que es la única forma de preservar “nuestro bienestar y nuestras formas de vida” en una Unión Europea que funcione.
Bassets cita el artículo de Mark Leonard, del think tank Centro Europeo de Relaciones Exteriores. Leonard construye el artículo sobre oposiciones. Los líderes europeos están sometidos a la tensión entre mercados globales, que han perdido paciencia con la toma de decisiones multilaterales, y votantes, que han perdido la paciencia con la globalización. La integración europea ha estado determinada por dos imágenes en espejo: tecnocracia y populismo. La primera es gerencial, gira alrededor de solucionar problemas, y su método de pequeños pasos ha sido clave en la integración. El segundo es carismático, promueve políticas de identidad, y sus exponentes más extremos creen que la división hoy no es entre izquierda y derecha, sino entre globalizadores y patriotas.     
Cuatro caminos habría hacia una solución. La asimilación asimétrica, dirigida por el Consejo Europeo, que sería una forma de ir improvisando soluciones por vía intergubernamental y no comunitaria. La eurozona reducida, con retiro de Grecia, vía que puede resultar muy costosa, según cálculos de UBS, sustancialmente más que una ayuda completa, y no descarta complicaciones gravísimas. El tercero, la reescritura de los tratados: en esta opción las posiciones varían desde una “unión de estabilidad” con reglas y mecanismos de coerción a intentar de una vez unos “Estados Unidos de Europa”. La cuarta posibilidad, es una Europa a dos velocidades en la que los países de la zona euro y otros que se sumen, realizan tratados fuera de la institucionalidad europea para luego ser incorporados (los tratados) a ella. Es una especie de híbrido entre la primera y la tercera opción, con el riesgo de que salvar al Euro destruya la UE. Es el camino tomado hace dos días en Bruselas, y pasa por la cesión de soberanía.
Eurozine hace un resumen en inglés, del artículo de Albrecht von Lucke en Blätter für deutsche und internationale Politik. Lucke coloca la actual crisis a la sombra del dictum del “jurista del horror” Carl Schmitt, según el cual “soberano es aquél quien decide sobre el estado de excepción”, para describir lo que califica de la más pesada prueba a la soberanía de los Estados europeos desde los años 30”.  Sostiene Lucke que los mercados dieron un “putsch” en Italia y Grecia. Sin embargo, la realidad es que el Parlamento italiano convocó el tercer “governo tecnico” en su historia, y que a Papandreu lo convenció su partido de renunciar. El uso de la palabra “putsch”, la asociación con los años treinta y con Carl Schmitt, en suma, con el auge del fascismo, pueden ser sugerentes, pero no parecen concluyentes, y ni siquiera justificados en este caso.
El artículo tiene el mérito de plantear temas importantísimos, y el defecto de diluirlos en retórica programática. Acaso una señal de nuestros tiempos.
El mismo viernes del acuerdo europeo en Bruselas, Anselm Kiefer firmó contrato para comprar un reactor nuclear, lo cual es una línea consecuente desde sus inicios como artista plástico, cuando se sacaba fotos haciendo el saludo nazi. The Guardian publica una semblanza con motivo de la inauguración, ese mismo día, de la exposición, Il Mistero delle Cattedrali, sobre 11 mil pies cuadrados en la White Cube Gallery de Londres.  “El Arte es difícil. No es entretenimiento. Cuando veo un artista nuevo me doy mucho tiempo para reflexionar y decidir si es arte o no”, dice Kiefer. Quien compra arte no lo entiende. Por eso le gusta el anti-arte de Damien Hirst, que subastó él mismo sus obras en Sotheby´s el mismo día de la quiebra de Lehman Brothers por 93 millones de libras.
Dice Kiefer que los alemanes no distinguen entre la arquitectura nazi y el arte nazi (¿Será por eso lo de Carl Schmitt?). “El arte nazi es realmente horrible”, dice, “pero la arquitectura de los 30 no es específicamente alemana”. Albert Speer habría sido un pésimo político pero no un mal arquitecto, y Berlín ha debido ser reconstruida según las líneas trazadas por Speer y Hitler. Además, han debido dejar en pié pedazos del Muro, el pasado no puede borrarse.
Kiefer cree en una Europa de las regiones, y apoya a Angela Merkel: “no quiere ser carismática, hace su trabajo a la antigua forma prusiana, eso me impresiona”.
El Cultural reseña la muestra 1812-2012 una mirada contemporánea, para conmemorar los 200 años de la Constitución de Cádiz, la primera de España, a quien llamamos La Pepa, con 18 propuestas a partir de alguno de sus artículos. El dúo Democracia (Iván López y Pablo España), presenta Ser y Durar, basada en el artículo 2: “la Nación española es libre e independiente y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona”. En el MEIAC de Badajoz, nueve monitores muestran varios traceurs recorriendo un cementerio de Madrid, practicando lo que se conoce como Parkours, “el arte del desplazamiento”. Basado en el “Metodo Natural” de entrenamiento de Georges Hébert, el Parkours enseña a desplazarse del modo más eficiente y fluido en la ciudad, distinto al previsto por los planificadores, saltando como Jackie Chan por las azoteas. No hay competencia sino intercambio de técnicas. Todo debe fluir y nadie debe ponerse en peligro. El lema del Hebertismo es: “ser fuerte para ser útil”. Y la idea de unos traceurs desplazándose por las tumbas de la historia española para conmemorar las luchas emancipadoras (“España no pertenece a nadie”) es hermosa. Sin embargo en el video de la página web de Democracia la  acrobacia priva sobre el desplazamiento y se pierde justamente el recorrido. Los colores rojo y negro, el atavío ninja, el porte marcial,  nos confunden un poco porque provocan connotaciones a la vez comunistas, anarcosindicalistas, ninjas y fascistas. Ser y Durar entra en choque con la inscripción de una losa: nada hay después de la muerte. Pero la idea no pareciera pensada hasta el final. Lamentablemente, el periódico “Soberanía Popular”, que se distribuye en la instalación y forma parte de ella, no puede ser leído online.

martes, 15 de noviembre de 2011

Vade Retro

Bien puede decirse que la dictadura militar argentina trastocó la vida de una generación, y que el país aún no se recupera de lo sucedido hace más de treinta años. Cuando a Raúl Cubas lo detuvieron, quiso suicidarse tomándose una pastilla de cianuro y toda su vida le pasó por la mente como una película antes de “morir”. Pero despertó encima de cadáveres, para ser recluido y torturado en el centro de la ESMA.  "En una oportunidad me colocaron una peluca y un camisón de mujer para pasearme por las calles de Buenos Aires. Me llevaban esposado, con grilletes en los pies y escoltado por media docena de militares armados. El propósito era alardear de la crueldad para intimidar a los argentinos", recuerda en el retrato que Edgar López escribe para El Nacional de Venezuela, país que lo acogió junto a su esposa en 1979, y donde fundó la ONG de derechos humanos Provea. La participación de Cubas como testigo y querellante, llevó a prisión en la Argentina a los generales Videla y Massera, y a los torturadores Alfredo Astiz y Jorge “el tigre” Acosta.

Para The Guardian, el costo humano, y los efectos de políticas divisivas, están ausentes de la película The Iron Lady, sobre Margaret Thatcher, a la que califica de tonta y sospechosa, y cuyo fuerte es la presencia memorable de Meryl Streep. No es de sorprenderse, la directora también filmó Mamma Mía, un musical en el que durante dos horas cantan canciones de Abba. Por qué Abba se vuelve potable a cuenta de ser retro es una muestra de la puerilidad actual, no circunscrita a ninguna generación, recordemos que fue en onda retro (o no tan retro) que Thatcher expresó su apoyo por Pinochet en una causa por crímenes de lesa humanidad. Y todavía hace falta una reflexión sobre los destructores efectos del thatcherismo, más allá de su valoración histórica.

Si bien la recesión terminó oficialmente en 2009, The American Prospect encuentra una generación perdida de jóvenes que no se integran al mercado de trabajo. Es típico de estos baches que los jóvenes sean quienes más tarde se incorporen. Los baby boomers tardíos a los que les tocó la recesión de 1981-82 tenían ingresos inferiores hasta 15 años después. Pero hoy en día el efecto es peor. No sólo la Gran Recesión aniquiló muchos más puestos de trabajo, sino que los jóvenes vienen cargados con enormes deudas para poder pagar sus estudios. Entre 1997 y hoy, la deuda por créditos estudiantiles se incrementó en 900%. Una destrucción masiva de clase media debida al asalto a derechos laborales como la discusión de contratos colectivos, la reducción de impuestos a las corporaciones y los ricos, o la desregulación financiera, entre otras políticas “liberales”.   

miércoles, 26 de octubre de 2011

Todos los autores son realistas. O fantásticos.

Sobre Kafka pende el estereotipo de que se trata de un escritor fantástico. El Malpensante publica una crítica de El Proceso escrita por un contemporáneo, el berlinés Kurt Tucholsky, mostrando una recepción más aguda. En el mismo número, Hernán Caro nos entrega una muy enterada semblanza del propio Tucholsky, “un gordito berlinés tratando de impedir la catástrofe con la máquina de escribir”, según dijera Erich Kästner.
“La Colonia Penal”, adaptada de Kafka, fue una de los cientos de películas que en vida hiciera el director chileno Raúl Ruiz, quien era más rápido filmando que los demás viendo. Además, sus obras, o fragmentos, apenas encontraban distribución; ver un filme suyo era casi una proeza. Su muerte fue discreta, pero la alucinada obra de Ruiz no tiene semejante en la historia de este arte que fallece. Luis Ospina lo recuerda como un gran maestro de ceremonias, un sibarita infatigable, y un genio artístico.  

Michiko Kakutani reseña para The New York Times dos nuevas biografías de Charles Dickens. La escrita por Claire Tomalin, “Charles Dickens”, le parece rica en información pero tediosa en la escritura. “Becoming Dickens” de Douglas Fairhurst se concentra en la etapa temprana del escritor, y devela un hombre que fue rescatado de la miseria cuando niño, con una enorme incertidumbre sobre la vida, consciente de que cualquier nimio evento puede cambiar completamente la dirección de los acontecimientos. La reseña se refiere a los múltiples rasgos de personalidad de Dickens, muchas veces contradictorios, los cuales poblaron un prolífico universo de personajes. El estereotipo quiere que Dickens sea un escritor realista.

Mark Brown reporta para The Guardian el descubrimiento de un sketch temprano de Harold Pinter, escrito cuando el autor tenía 29 años. Al final de la nota: el sketch, al que el canon subsumirá en la categoría “teatro del absurdo”. Pero es más bien un brillante y fugaz protocolo que muestra la habilidad de quien una vez declarara con cierta envidia no poseer el manejo de la escena de un Brecht, y encontrarse confinado a personajes que sólo pueden sentarse, pararse, entrar o salir. Hablar o callar. ¿Hiperrealista?  

domingo, 16 de octubre de 2011

¡Hazte escritor! O carnicero. O ambos.

Se acabaron los talleres de escritura narrativa The Guardian anuncia una serie llamada “Cómo escribir ficción”, con artículos de diferentes escritores. Comenzó el viernes, con el novelista Geoff Dyer sosteniendo que los escritores se definen por lo que no saben hacer, lo cual es distinto en todos los casos. Esto implica una enorme libertad. Y Jill Dawson asegura que no existe el momento perfecto para empezar una novela, sino que hay que arrancar y evitar el hechizo de la procrastinación que consiste en evitar tanto éxito como fracaso por el mero hecho de no empezar.

Charles Nicoll celebra la biografía que de Ben Jonson escribe Ian Donaldson, quien en vida fuera tal vez el más célebre de los autores isabelinos, con nuevos datos como un recién descubierto diario de la caminata que hizo de Londres a Escocia, escrito por su ahijado.

La Règle du Jeu entrega desde septiembre el dossier “Les amants de la viande”, con contribuciones de escritores, artistas y diferentes personalidades relacionadas a la revista Le Louchabam, que significa carnicero en louchabam precisamente, un argot inventado por los carniceros parisinos del siglo XIX. Philippe Sollers hace un elogio del cerdo, a quien llama alquimista; Claude Bocquet, hijo de carnicero, entrega una oda prosaica al oficio, con frases como: “Hace cincuenta y tres años que soy carnicero, a la vez data de la apertura de la carnicería y de mi nacimiento. Ella y yo nacimos juntos. No nos hemos dejado jamás”. Y: “Si hay un hombre dichoso en este bajo mundo se ser carnicero, no lo busquen. Soy yo”.

sábado, 15 de octubre de 2011

Tierra arrasada

Ricardo Cayuela entrega para Letras Libres un reportaje narrativo sobre la batalla de Monterrey, a raíz del atentado al Casino Royale. Un suburbio modelo, que se llama igual que su alcalde, cuya mansión tiene un techo que fuera de William Randolph Hearst, una alcaldesa con más arrojo que cualquiera de sus colegas hombres, el centro abandonado de la ciudad, ex policías en la nómina de los narcos que prefieren morir en un enfrentamiento con militares a tener que “asesinar al azar al primer peatón que cruza la calle para demostrar lealtad o despellejar vivo a uno de cada diez compañeros para abortar cualquier atisbo de delación”, nos hablan de lo que ha hecho posible la violencia en México, más allá de las drogas.  

Margaret Eby escribe para The Paris Review una breve semblanza de Centralia, Pennsilvania, como el más notorio de una cadena de pueblos abandonados por una razón poco común: hace más de cincuenta años el lugar arde.

En El Boomeran Patricio Pron presenta al escritor argentino Osvaldo Lamborghini, fallecido en 1985, que ha circulado “apenas entre conocedores e iniciados”. Quien declara que la literatura liberal de izquierda era su enemigo, también (o más bien, precisamente) escribió, aludiendo al golpe de Estado militar de la Argentina: “El 24 de marzo de 1976, yo, que era loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico, me volví loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico".

Peter Bradshaw, quien confiesa en The Guardian ser la última persona en leer la novela Libertad, de Jonathan Franzen, habla de la reivindicación que del olvidado cineasta Nikos Koundouros, llamado en su tiempo el Orson Welles de Grecia, hace el autor norteamericano por boca de una pareja cuyas diferencias empiezan con su primera salida al cine para ver O Drakos (El Dragón)  
Y Melena Ryzik reporta para The New York Times que el artista plástico Ai Weiwei, confinado a su residencia en China y con prohibición de hablar del proceso que se sigue en su contra, logró teletransportarse para dirigir una serie de fotografías para la revista W, en EEUU.

martes, 11 de octubre de 2011

Del idilio analógico al horror digital.

The Guardian reseña la exposición Film, de Tacita Dean, en la Turbine Hall en Tate Modern, como el último suspiro de un medio que muere. Dean utiliza el soporte de película como medio de trabajo, y ha rodado más de 40 filmes. Nos enteramos de que en todo el Reino Unido apenas queda un solo cortador de negativo. El catálogo de la exposición cita a Prince diciendo: “somos análogos, no digitales”. En el mismo diario, el llamado de la artista escrito en febrero para evitar el final del cine. Porque el cine es analógico.   

Philippe Cohen escribe para la revista Marianne una breve crítica de la película Crazy Horse del documentalista Frederick Wiseman, siguiendo la transformación del famoso cabaret de la mano del coreógrafo Philippe Decoufflé. El contraste con el Crazy de antes es para el redactor metáfora de una modernidad inquietante. Si el tráiler es veraz, lo mismo puede decirse de la película.

El horror digital es el que reporta Frank Rieger para la Frankurter Allgemeine Zeitung. El Chaos Computer Club de Hamburgo descubrió que el Ejecutivo alemán, desoyendo una orden del tribunal constitucional, ha infectado computadores con un troyano cuya capacidad de acción excede con mucho los límites de la investigación policial. El artefacto permite transformar la cámara y el micrófono del computador en aparatos de espionaje, realizar screen shots cada dos segundos, y por lo tanto espiar no sólo los documentos o emails enviados, sino que reconstruir la secuencia de su creación, incluso si después para en la papelera. También permite descargar programas sin que el dueño del computador se entere. Todo a través de un servidor en EEUU, fuera de la jurisdicción alemana. Pasar por el traductor de Google al inglés, la versión parece legible.

Las cosas parecen tomar un mal giro en Egipto. En The New Yorker, Wendell Steavenson envía un despacho desde El Cairo, desde el medio de la manifestación de cristianos coptos atacada por efectivos militares y fuerzas de choque civiles.