En Le Monde, David Cronenberg habla
de su última película, A dangerous
method, basada en la pieza The Talking
Cure de Christopher Hampton, quien también escribió el guión. Trata de la
relación analista-paciente entre Carl Jung (Michael Fassbender) y Sabina
Spielrein (Keyra Knightley), desbordada hacia relación amatoria, y la
intervención de Sigmund Freud (Viggo Mortensen). Spielrein se hizo después ella
misma psicoanalista. Freud apenas menciona a pié de página que ella es el
origen de la idea del instinto de muerte como parte de la sexualidad. Jung no
la menciona. Sin embargo, luego se descubrió que las nociones de ánima y ánimus
se originan en ella, como lo reveló un maletín encontrado en Ginebra con su
correspondencia. Cronenberg rehuyó el enfoque fantástico del tema, en buena
medida porque el psicoanálisis trabaja con la palabra, y el período del imperio
austro-húngaro, si bien próspero, es reprimido. Entre Freud y Jung, prefiere al
primero. Jung le parece esotérico, Freud se limita más al cuerpo. Y el cine es
el arte de filmar al cuerpo.
jueves, 22 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
Navidad cruenta en la casa de los Atridas
La escenografía de Giles Cadle es el corte transversal de una
villa granburguesa, revestimientos de mármol en el vestíbulo. En el piso inferior,
las áreas sociales, el árbol de navidad, el piano de cola. En el piso superior,
escenas del crimen. En el baño y en el dormitorio, inspeccionados por personal
forense, precintados, las paredes salpicadas en sangre. Es la casa de los
Atridas y allí fueron muertos Agamemnon y Clitemnestra. Impresionados se
muestran el crítico de Die Zeit, que entrega una detallada crítica musical y escénica,
y el de Neue Zürcher Zeitung, más centrado
en la trama y sus implicaciones, ante el estreno de la ópera Orestes, de
Manfred Trojahn, en De Nederlandse Opera en Amsterdam. La puesta en escena estuvo a cargo de Katie
Mitchell, quien provocó un revuelo dirigiendo a Luigi Nono en Salzburgo en 2009.
“Short and thrilling”, así resume ella esta obra de 80 minutos en la que Trojahn
fue a la vez compositor y libretista, tomando libremente de Eurípides. La obra
comienza con el grito final de la Elektra de Richard Strauss, y mezcla realidad,
sueño y locura. Sus personajes tienen “severos desórdenes”, como explica
Mitchell de Orestes, y tal vez sea por esto que a Trojahn se le ocurrió juntar
en un personaje a Apolo y Dionysos, extremando a Nietzsche. En pantalla
dividida vemos al equipo forense y las alucinaciones de Orestes, perseguido por
las voces de su madre reproducidas en altavoz, junto a la trama para asesinar a
Helena, hermana de Clitemnestra y origen del todo el mal. Pero será su hija
Hermione quien logre conectar con la humanidad de Orestes. La página del teatro
muestra además del teaser,
una especie de “making of”, y una entrevista con el director musical Marc
Albrecht.
Foreign Policy entrega una resumida
lista de las extravagancias de Kim Jong-Il, el dictador de Corea del Norte
fallecido en estos días. Su padre, Kim Il Sung, encarceló por siete años al
poeta y comunista venezolano Alí Lameda, sin razón alguna, y sin que Fidel
Castro ni otras luminarias socialistas movieran un dedo para ayudarle. El
testimonio de Lameda fue crucial para develar la cruda verdad de los campos de
concentración en Corea del Norte. Y emergió de la cárcel con un libro impreso
en su memoria: “Soneto del viajero enlutado”. La estirpe de Kim Jong-Il y sus
imitadores tropicales no puede ni medírsele.
En enero de 1989 Vaclav Havel estaba preso en Checoslovaquia
y los estudiantes universitarios no sabían los títulos escritos por Kafka. En La
Regle du Jeu, Gillles Hertzog recuerda
una visita que hiciera en esa época a Praga con Bernard Henri-Levi: una ciudad
casi fantasmal, en la que los disidentes de la Carta 77 se sentían
desesperadamente aislados y derrotados. Visitaron la casa de Havel y hablaron
con su esposa, quien les dijo que su marido creía que el régimen caería pronto.
En el aeropuerto les hicieron sentir la presencia del estado policial socialista.
En diciembre de ese año Havel fue electo presidente. Murió libre.
lunes, 19 de diciembre de 2011
El fin del postmodernismo
Caffé Europa entrega un artículo de
Corrado Ocone, tomado
de Il Riformista, en el que expresa su insatisfacción por el debate entre postmodernistas
y neorrealistas en Italia. El punto de partida de Ocone es el artículo
del novelista Edward Docx, escrito para Prospect en ocasión de la “retrospectiva”
sobre el postmodernismo en el Victoria and Albert Museum de Londres que dura
hasta el 15 de Enero. Ocone comienza definiendo el posmodernismo como el fin de
las grandes narrativas: marxismo, ilustración, idealismo –lo que ya sabemos. En
su equiparación de todos los discursos y la consiguiente relativización, habría
sido, dice Docx, un último desafío al capitalismo tras la caída del comunismo.
Para Ocone, junto a Vattimo, del desierto de las ideologías sobrevivió “la más peligrosa, porque se presentaría como una
no-ideología”, del neoliberalismo (“perspicacia” marxista que hoy es lugar
común); según Docx, al atacar el posmodernismo todo y relativizar todo, no
queda un sistema de valores en pié, y por ejemplo, en el arte, el valor se mide
en dinero. El Capital se ajusta a todas las necesidades. El resultado no
intencionado sería la hegemonía del mercado, lo opuesto a lo que originalmente
quiso el posmodernismo. Un bello ejemplo de cómo discurren de forma distinta el
pensamiento anglosajón y el continental europeo.
Ocone presenta a Maurizio Ferraris, ex alumno de Vattimo que
rompió con su maestro, como representante de los neorrealistas italianos, que
propugna el regreso a un realismo “ingenuo”, previo a Kant, botando al mar todo
el pensamiento moderno desde entonces. Para Ferraris existe la realidad y la
verdad, como objetos y exactitudes, no como discursos o narrativas. El debate
entre neorrealistas y posmodernos estaría dejando por fuera toda la filosofía
después de Kant, la filosofía clásica alemana, a la que considera el fundamento
sobre el cual se monta la italiana, y notablemente a Hegel. Sería como si estuvieran
botando el agua sucia del utopismo marxista junto al bebé de su canon de
interpretación histórica. Y apartando el legado de pensadores como Croce y
Gramsci.
Edward Docx, por su parte, cree detectar un incipiente deseo
de autenticidad y valores, de experticia y prolijidad. Lo llama, a falta de una
mejor idea “autenticismo”.
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viernes, 16 de diciembre de 2011
Libertad o paradoja
Peter Wilby escribe para The Guardian, con humor e ironía, un obituario a Christopher Hitchens: de estilo vigoroso y a veces pomposo, con
amplias lecturas y memoria prodigiosa, recordaba al instante todo lo leído o escuchado
alguna vez y, como buen polemista, mostró grandes habilidades de observación y
reporterismo. En Oxford, se dedicó al activismo político de izquierdas. Perteneció
a la generación del 68, perdió la virginidad por una mujer que lo idolatraba, compartió
el lecho con dos futuros miembros del gabinete. Se volvió, dice Wilby, “eventualmente
un dedicado heterosexual porque, decía, su porte desmejoró hasta el punto de
que ningún hombre querría tenerlo”. Pero no sucumbió al encanto por Mao y Fidel,
aunque siguió admirando al Ché y a Lenin. En 1979 deseó secretamente el triunfo
de Thatcher, para “acabar con la mediocridad”. Se hizo amigo de Paul Wolfowitz,
y sus hijos fueron a escuelas privadas. A temprana edad emigró a EEUU, donde desplegó
su carrera, y la emprendió con Henri Kissinger, Bill Clinton, y la Madre Teresa.
Se declaró judío y apoyó a los palestinos. Su “frío y sostenido odio” a toda religión lo nutría “como todo amor”.
Alcanzó renombre mundial con su libro “Dios no es bueno” (“God is not Great”,
en inglés).
Hizo lo que pudo por ser un librepensador.
Según la reseña del libro Thinking, fast and slow, de Daniel Kahneman, escrita
por Freeman Dyson para New York Review of Books, esto no es factible debido a
la “ilusión de validez”. La falsa creencia en la confiabilidad de nuestro
juicio fue descubierta por Kahneman a los 21 años, cuando sustituyó para el
ejército israelí el método de oficiales escogiendo a los reclutas guiados por
su juicio como “expertos”, por estadísticas recogidas mediante cuestionarios.
El método estadístico resultó infinitamente superior para predecir quienes
serían buenos en cuales ramas de las fuerzas armadas. Al descubrir la “ilusión
de validez”, sostiene Kahneman en paradoja, descubrió también su “primera
ilusión cognitiva”. El cerebro está dividido en el sistema uno y el sistema
dos. El uno es rápido e intuitivo, permite reconocer rostros y palabras en
fracciones de segundo y está basado en emociones intensas. Confiamos en su
juicio, pero se equivoca a menudo, sólo que en la selva es preferible ser
rápido y estar equivocado, que ser lento y estar en lo cierto. Que es como
funciona sistema dos, que revisa las acciones de sistema uno, evalúa y permite
corregir, crear arte y cultura. Pero sistema dos es flojo, por lo que tendemos
a regresar al uno. Dyson lamenta que Kahneman ni siquiera mencione a Freud,
pero lo entiende: Freud se centra en el inconsciente, similar al sistema uno y
por definición, no medible por el sistema dos, similar al consciente, en el que
trabaja Kahneman. Su labor le ha valido un Nobel en Economía por
descubrimientos como el “efecto de dotación” o “certidumbre”, que consiste en
dotar de mayor valor las cosas que poseemos a las que no, o querer vender caro
y comprar barato. Este efecto es beneficioso, por estabilizador, en épocas
pacíficas y prósperas, y pernicioso en momentos de pobreza. Muchas transacciones
no llegan a cerrarse por él, y
contradice la idea de mercados perfectos. Kahneman quiere dejar como legado un
nuevo léxico, libre de subjetivismo, al que pertenecen las expresiones “ilusión
de validez” y “efecto de dotación”. Resulta irónico que la traducción del
original “endowment effect” no sea directa y plena (aunque sí literal). O
precisamente.
martes, 13 de diciembre de 2011
Más Democracia
El Café de Pascal quiere agregar los siguientes enlaces para
completar la información sobre la instalación Ser y Durar del colectivo
Democracia comentada en el Post anterior. En el sitio de L'Unitá vemos
otro corto del Parkours por el Cementerio Civil de La Almudena, en el que la
dimensión del recorrido es más manifiesta, así como las inscripciones en las
losas que revelan la particularidad de este camposanto: está construido para
quienes no profesan la Fe Católica, y por lo tanto muchos militantes comunistas
o socialistas fueron enterrados aquí, en la convicción de que su lucha no había
terminado. En entrevista para El Cultural, publicada en forma harto recortada, Democracia
plantea
la necesidad de la desobediencia civil para abrir nuevos espacios de soberanía
popular.
domingo, 11 de diciembre de 2011
El difícil arte
Un día antes de firmarse en Bruselas el nuevo acuerdo para
salvar al Euro, en El País, Lluis
Bassets proclama
el fin del soberanismo en Europa, con lo que sería la mayor cesión de soberanía
desde la fundación de la Comunidad Económica en 1957. Ahora se quiere la
entrega de la política presupuestaria, “el alma política del Estado nacional”.
Pero considera que es la única forma de preservar “nuestro bienestar y nuestras
formas de vida” en una Unión Europea que funcione.
Bassets cita el artículo
de Mark Leonard, del think tank Centro
Europeo de Relaciones Exteriores. Leonard construye el artículo sobre oposiciones.
Los líderes europeos están sometidos a la tensión entre mercados globales, que
han perdido paciencia con la toma de decisiones multilaterales, y votantes, que
han perdido la paciencia con la globalización. La integración europea ha estado
determinada por dos imágenes en espejo: tecnocracia y populismo. La primera es
gerencial, gira alrededor de solucionar problemas, y su método de pequeños
pasos ha sido clave en la integración. El segundo es carismático, promueve políticas
de identidad, y sus exponentes más extremos creen que la división hoy no es
entre izquierda y derecha, sino entre globalizadores y patriotas.
Cuatro caminos habría hacia una solución. La asimilación
asimétrica, dirigida por el Consejo Europeo, que sería una forma de ir
improvisando soluciones por vía intergubernamental y no comunitaria. La
eurozona reducida, con retiro de Grecia, vía que puede resultar muy costosa,
según cálculos de UBS, sustancialmente más que una ayuda completa, y no
descarta complicaciones gravísimas. El tercero, la reescritura de los tratados:
en esta opción las posiciones varían desde una “unión de estabilidad” con
reglas y mecanismos de coerción a intentar de una vez unos “Estados Unidos de
Europa”. La cuarta posibilidad, es una Europa a dos velocidades en la que los
países de la zona euro y otros que se sumen, realizan tratados fuera de la
institucionalidad europea para luego ser incorporados (los tratados) a ella. Es
una especie de híbrido entre la primera y la tercera opción, con el riesgo de que
salvar al Euro destruya la UE. Es el camino tomado hace dos días en Bruselas, y
pasa por la cesión de soberanía.
Eurozine hace
un resumen en inglés, del artículo de Albrecht von Lucke en Blätter für deutsche und internationale Politik. Lucke
coloca la actual crisis a la sombra del dictum del “jurista del horror” Carl
Schmitt, según el cual “soberano es aquél quien decide sobre el estado de
excepción”, para describir lo que califica de la más pesada prueba a la
soberanía de los Estados europeos desde los años 30”. Sostiene Lucke que los mercados dieron un “putsch”
en Italia y Grecia. Sin embargo, la realidad es que el Parlamento italiano
convocó el tercer “governo tecnico” en su historia, y que a Papandreu lo
convenció su partido de renunciar. El uso de la palabra “putsch”, la asociación
con los años treinta y con Carl Schmitt, en suma, con el auge del fascismo,
pueden ser sugerentes, pero no parecen concluyentes, y ni siquiera justificados
en este caso.
El artículo tiene el mérito de plantear temas
importantísimos, y el defecto de diluirlos en retórica programática. Acaso una
señal de nuestros tiempos.
El mismo viernes del acuerdo europeo en Bruselas, Anselm
Kiefer firmó contrato para comprar un reactor nuclear, lo cual es una línea
consecuente desde sus inicios como artista plástico, cuando se sacaba fotos
haciendo el saludo nazi. The Guardian
publica una semblanza
con motivo de la inauguración, ese mismo día, de la exposición, Il Mistero
delle Cattedrali, sobre 11 mil pies cuadrados en la White Cube Gallery de
Londres. “El Arte es difícil. No es
entretenimiento. Cuando veo un artista nuevo me doy mucho tiempo para
reflexionar y decidir si es arte o no”, dice Kiefer. Quien compra arte no lo
entiende. Por eso le gusta el anti-arte de Damien Hirst, que subastó él mismo
sus obras en Sotheby´s el mismo día de la quiebra de Lehman Brothers por 93
millones de libras.
Dice Kiefer que los alemanes no distinguen entre la
arquitectura nazi y el arte nazi (¿Será por eso lo de Carl Schmitt?). “El arte
nazi es realmente horrible”, dice, “pero la arquitectura de los 30 no es
específicamente alemana”. Albert Speer habría sido un pésimo político pero no
un mal arquitecto, y Berlín ha debido ser reconstruida según las líneas
trazadas por Speer y Hitler. Además, han debido dejar en pié pedazos del Muro,
el pasado no puede borrarse.
Kiefer cree en una Europa de las regiones, y apoya a Angela
Merkel: “no quiere ser carismática, hace su trabajo a la antigua forma
prusiana, eso me impresiona”.
El Cultural reseña
la muestra 1812-2012 una mirada
contemporánea, para conmemorar los 200 años de la Constitución de Cádiz, la
primera de España, a quien llamamos La Pepa, con 18 propuestas a partir de
alguno de sus artículos. El dúo Democracia (Iván López y Pablo España),
presenta Ser y Durar, basada en el artículo 2: “la Nación española es libre e
independiente y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona”. En
el MEIAC de Badajoz, nueve monitores muestran varios traceurs recorriendo un
cementerio de Madrid, practicando lo que se conoce como Parkours, “el arte del
desplazamiento”. Basado en el “Metodo Natural” de entrenamiento de Georges
Hébert, el Parkours enseña a desplazarse del modo más eficiente y fluido en la
ciudad, distinto al previsto por los planificadores, saltando como Jackie Chan
por las azoteas. No hay competencia sino intercambio de técnicas. Todo debe
fluir y nadie debe ponerse en peligro. El lema del Hebertismo es: “ser fuerte
para ser útil”. Y la idea de unos traceurs desplazándose por las tumbas de la
historia española para conmemorar las luchas emancipadoras (“España no
pertenece a nadie”) es hermosa. Sin embargo en el video de la página web de
Democracia la acrobacia priva sobre
el desplazamiento y se pierde justamente el recorrido. Los colores rojo y
negro, el atavío ninja, el porte marcial,
nos confunden un poco porque provocan connotaciones a la vez comunistas,
anarcosindicalistas, ninjas y fascistas. Ser y Durar entra en choque con la
inscripción de una losa: nada hay después de la muerte. Pero la idea no pareciera
pensada hasta el final. Lamentablemente, el periódico “Soberanía Popular”, que
se distribuye en la instalación y forma parte de ella, no puede ser leído
online.
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miércoles, 7 de diciembre de 2011
En busca de El Dorado
Buena parte del narcotráfico se ha ido de Colombia a México,
el mito de El Dorado tiene varias formas. En Gatopardo, Ioan Grillo casi sufre un ataque
de pánico en un túnel bajo tierra, al sentir cómo disminuye el oxígeno y
escuchar de pronto al río Cauca fluir poderoso encima, como si fuera a colapsar
el túnel. Son dos de las causas de muerte entre los mineros del oro en
Colombia. El metal ha subido de precio, la fiebre del oro está de vuelta, y las
milicias armadas se lo disputan. Extorsionan a los mineros. Es la nueva
cocaína.
Alma Guillermoprieto sostiene
en El Puercoespín, que la conclusión más desalentadora de la guerra contra el
narco es que tal vez no se haya librado. Cita dos artículos de Héctor de
Mauleón (uno
sobre Beltrán Leyva y otro
sobre el Chapo Guzmán) para la revista Nexos, alimentando las sospechas de
conexiones de los capos incluso con miembros de sucesivos gabinetes. Las
grandes victorias del Estado contra el narco se deberían a inteligencia de los
propios narcos. Lo que habría sería una guerra entre narcos, desatada por el
gobierno mexicano, en la que el límite entre el Estado y el mundo del crimen es
difuso. Hasta el punto de que los Zetas eran miembros de la unidad antidrogas
del Ejército, y hoy han llevado al paroxismo la violencia, rompiendo todo
código de honor y guerra. La veneración a La Santa Muerte por parte de las
bandas del Golfo, los asesinatos de muchachas centroamericanas para ofrendarlas
a esta figura macabra, los asesinatos de mujeres en Juárez, hablan de una nueva
cualidad en el ejercicio de la violencia. Sin embargo, Guillermoprieto no cree
que se pueda hablar de un Estado fallido, porque en un estado fallido “los
conductores no se detienen en la luz roja y la basura no se recoge puntualmente”.
Lo cual parece más bien Venezuela. En Nexos, el
constitucionalista Pedro Salazar Ugarte escribe
una crónica de su viaje oficial a la República Bolivariana, que no difiere en
mucho de los relatos de otros viajeros, pero del siglo XIX. La hospitalidad y
la atención son impecables, la gente es igualitaria, nivelada en una clase
media baja, y bastante uniforme. La ostentación y el lujo oficiales contradicen
el discurso revolucionario. Caracas es desaliñada y decepcionante, pero entre sus
interlocutores campea la megalomanía (el Quijote fue inventado en Venezuela, el
mejor país del mundo, el mayor vitral del mundo, etc.).
Ve poco de la ciudad. Otros delegados son marcados por
guardias de seguridad cuando salen a trotar.
Al asistir a la apertura del evento oficial la Presidenta del
Tribunal Supremo habla de “la odiosa separación de poderes”. Luego, el
presidente Hugo Chávez extiende a casi tres horas su discurso de 20 minutos,
interrumpido treinta veces por aplausos. Un diputado sentado en la fila de
atrás repite cada palabra del líder. Salazar Ugarte anota que “el tirano se
apodera de nuestro tiempo a capricho”. Cuando al día siguiente se da cuenta de
que otro evento es una celada propagandística lo abandona, pero no lo dejan partir
al hotel sin su chofer.
Al abordar el avión, escribe: “México, mi país, con sus
miles de problemas y su indignante injusticia social, se me antojó moderno,
democrático y libre”.
sábado, 3 de diciembre de 2011
Cervantes/un principiante que promete mucho/ Schakespeare/un jovencito que dará qué hablar
El Cultural trae
una muestra de los poemas del antipoeta Nicanor Parra, quien acaba de ganar
el Premio Cervantes, a los 97 años., con versos como este, llamado La Fortuna:
La fortuna no ama a quien la ama:
Esta pequeña hoja de laurel
Ha llegado con años de retraso.
Cuando yo la quería
Para hacerme querer
Por una dama de labios morados
Me fue negada una y otra vez
Y me la dan ahora que estoy viejo.
Ahora que no me sirve de nada.
Ahora que no me sirve de nada.
Me la arrojan al rostro
Casi
como
una
palada
de
tierra...
También dijo que antes de él la poesía era el paraíso del
tonto solemne. Y en ese tono transcurre casi todo lo que se ha publicado a raíz
del premio. En la entrevista
de Babelia el entrevistador protagoniza…y es algo solemne. Pero tiene buenas
frases del poeta e información sobre su vida. En cuanto a su oposición a
Neruda, vaya este párrafo: “En el auto, camino al restaurante, (Parra) mira por
la ventanilla y dice, divertido:
-¿Usted es de Buenos
Aires? Una vez a Borges le preguntaron qué pasaba con la poesía chilena y dijo:
"¿Qué es eso?". Y le dijeron que ahí estaba un premio Nobel que era
Pablo Neruda. Y dijo: "Ya lo dijo Juan Ramón Jiménez, un gran mal poeta".
Y eso que Neruda todavía no había descubierto el kitsch. Y le preguntaron por
Nicanor Parra. Y dijo: "No puede haber un poeta con un nombre tan
horrible".”
Pero The Clinic sí da muestras de imaginación y humor en su versión
online (copada por Parra), tal vez porque en cierto modo este es tanto
inspirador como talento “in-house”. Para Roberto
Bolaño, sólo el poeta mexicano Mario Santiago ha tenido una lectura lúcida
del antipoeta, que para los demás es un meteorito oscuro, la aldea de Santiago
está llena de zombis, y Parra escribe como si lo fueran a electrocutar al día
siguiente. Versos como estos: “Los cuatro grandes poetas de Chile/ Son tres/
Alonso de Ercilla y Rubén Darío”.
La revista trae también muestras de “El
Quebrantahuesos”, pasquín-collage copy-paste de Parra (rompecabezas-quebrantahuesos,
¿cachai?), y fotos de
sus “artefactos” destacando la (en aquél entonces) improbable conjunción del Manifiesto Comunista, Mein Kampf , y el Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos
sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta
que deben observarse en las diversas situaciones sociales, precedido de un
breve tratado sobre los deberes morales del hombre, de Manuel Antonio
Carreño, lectura seminal (esta última) para todo chileno educado.
Y alumnos y ex colegas recuerdan
cómo Parra hizo para no volverse loco durante la dictadura, refugiado en el “Departamento
de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile, una isla de pensamiento y
libertad”. A un colega le habría dicho:
“No, yo no me voy a ir de aquí porque yo me nutro de esto.
Yo necesito esto para mi trabajo poético”.
El Centro Virtual Cervantes presenta
un fragmento de la traducción que Parra hiciera del Rey Lear de Shakespeare, en el que Oswald se compara a una pelota
de tenis, Kent le insulta diciéndole futbolista (pero esto sí sale en el
original), y Lear hace lo propio diciéndole quiltro, voz chilena por donde la
vean.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
La granja arde
En The New York Review of Books, John Lanchester recuerda cuando una camarera le contó en Reikjavik que, antes de la crisis financiera, los fines de semana tomaba un avión a Milán para hacer compras. La anécdota le sirve para entrar en la reseña del libro “Boomerang: Travels in the New Third World”, de Michael Lewis, cuya tesis es que la crisis subprime no fue causa sino síntoma de algo mayor, el salto en la deuda global, pública y privada, de 84 billones de dólares en 2002 a 195 hoy en día, para financiar el gasto absurdo, tanto de las camareras de Reykjavik, como de los gobiernos. Y si cuando fallan los bancos quien corre al rescate es el gobierno…¿Quién lo hará cuando fallen los gobiernos, es decir, cuando no puedan pagar la deuda soberana? Durante su recorrido por Islandia, Grecia, Irlanda, Alemania y California, Lewis recurre a personas un tanto a contracorriente para contar su historia. Así, entrevista al exgobernador Arnold Schwarzenegger mientras entrena en bicicleta, saltándose los semáforos en rojo y conduciendo a contramano; o al manager de un fondo de cobertura, Kyle Bass, quien ganó una fortuna apostando a la baja de las subprime, y ahora cree que lo único que se puede comprar es oro y pistolas, porque la deuda soberana se irá al diablo. En cuanto a Grecia, la encuentra en “un colapso moral total”, con una población que pretende vivir protegida de realidades económicas por el Estado, donde los hombre se jubilan a los 55 años y las mujeres a los cincuenta, siempre y cuando sus profesiones sean consideradas “arduas”, clasificación en la que entran camareros, peluqueros, locutores y músicos.
El lunes 21 de noviembre se cumplieron doscientos años de la muerte del poeta Heinrich von Kleist. En un picnic concertado con su enamorada Henriette Vogel a orillas del Kleiner Wannsee de Berlín, la mató de un disparo en el pecho para después suicidarse con el cañón en la boca. Para Volker Weidermann de la Frankfurter Allgemeine Zeitung, un motivo que se encuentra con frecuencia en las piezas teatrales y narraciones del autor. Según la nota, Kleist sería, junto a Büchner, el más cercano a nuestra sensibilidad actual, mientras que Goethe, Schiller y Thomas Mann, son arrojados al atemporal saco de los que “temen” a Kleist y su abismo. Las alas de ángeles y los sesos desparramados, hechizo de la muerte y de la verdad, belleza y claridad, conviven en este poeta que nunca logró ser reconocido, y abandonaba un plan para comenzar otro.
Acaso sea por esta inclinación por el detalle macabro, que de acuerdo a Die Welt Online, Kleist sea el inventor del periodismo sensacionalista. “La Marquesa de O”, embarazada tras una violación, buscando al padre desaparecido del hijo bastardo mediante un anuncio del periódico, parece el tema de una crónica policial, pero fue la fundación de los “Berliner Abendblätter” lo que justificaría esta apreciación, pues fue el primer diario en publicar noticias policiales. Y en tiempo real: “En Lichtenberg arde en estos momentos (10 am) una granja”. Kleist era además tartamudo, y tal vez de ahí su escrito: “De la progresiva formación de los pensamientos al hablar”.
domingo, 20 de noviembre de 2011
El resultado es el mismo
En El País, Moisés Naím confiesa su espanto ante lo que exponen los debates de los precandidatos republicanos en EEUU: fanatismo religioso, desprecio por la ciencia, mentiras, hipocresía, ignorancia, populismo y disparates económicos. Todo esto con una franca posibilidad de derrotar a Obama en las elecciones, es decir, de que el próximo presidente de EEUU encarne las características descritas. Mientras, observando el debate de los precandidatos de la oposición venezolana a Chávez, el primer debate entre políticos desde 1983, encuentra motivos para la esperanza, pues la impresión es opuesta: son informados, serios, capaces y preparados. Todo esto frente a un Estado copado por el Presidente, quien podría imponer las condiciones que le convengan, haciendo cuesta arriba el triunfo opositor. Es decir: por vías opuestas se llega al mismo resultado
Si el último debate entre políticos en Venezuela fue en 1983 (15 años antes del teniente coronel retirado), también habría sido por esa época que los medios de comunicación privados se enfrascaron en una batalla contra los gobiernos y el sistema democrático. La segunda aseveración la hace Boris Muñoz en su intervención –publicada por El Puercoespín, de Argentina- durante el congreso sobre la libertad de prensa en América Latina en la Universidad de Harvard. Chávez habría manifestado sus ganas de confrontación con los medios de comunicación; estos, a su vez, respondieron con entusiasmo. Para Muñoz, el episodio inicial fue la presión del gobierno para destituir a Teodoro Petkoff como director del diario El Mundo, cosa que logró, -pero cuyo éxito fue relativo, pues a los pocos meses Petkoff fundó el diario Tal Cual. El segundo caso, fue la confrontación –ahora abierta- con el diario El Nacional, por reportar casos de violación de derechos humanos durante la emergencia provocada por las masivas avalanchas de barro en el Estado Vargas en 1999. Hasta entonces, El Nacional había sido uno de los principales medios apoyando a Chávez.
Se produciría la ironía de que habría que defender la libertad de prensa de la presión del gobierno –y de la prensa.
La responsable de El Puercoespín, Graciela Mochkofsky, también participó en el evento, y publica en su blog de El País un resumen de su libro sobre el enfrentamiento entre el Grupo Clarín y los Kirchner. Una historia de arreglos y componendas con el poder, o entre poderes fácticos, en la cual queda clara una cosa: ni a Kirchner le molestó Clarín (le permitió construir una posición oligopólica), ni al revés (Clarín apoyó al gobierno), hasta que las cosas dejaron de funcionar (por razones que la autora no detalla, hay que comprar el libro).
O sea: por vías idénticas también se llega al mismo resultado.
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