martes, 14 de febrero de 2012

Cuando el Derecho no funciona


La condena contra el juez Garzón, suspendido por 11 años por el Tribunal Supremo, tiene a España de cabeza. Es mejor empezar por el artículo de la revista Time, según el cual muchos entienden los cargos levantados contra Garzón, pero la extrema severidad, y la coincidencia con su pretensión de juzgar los crímenes del franquismo (por lo cual también es juzgado) hacen pensar en una caza de brujas. La condena es por haber ordenado escuchas de las conversaciones entre acusados y sus abogados en el caso por corrupción de la trama Gürtel, vinculada al Partido Popular. Pero otros jueces habrían incurrido en la misma práctica y sus casos fueron desestimados. El caso Gürtel tendría la ironía de que su único condenado sea precisamente el juez. El artículo da buena cuenta de los hechos.
En la prensa española es más difícil pisar terreno firme. Para Fernando Ónega, en La Vanguardia, nunca una sentencia había dividido tanto a los españoles. Los dirigentes de los partidos se expresan radicalmente al igual que los medios.  La operación contra Garzón viene de atrás; las razones serían menos políticas, que relacionadas a su poco ortodoxo desempeño. La sentencia es desproporcionada e ignora la voz a favor de Garzón de la propia Fiscalía. Es una mala señal condenar a un juez que lucha contra la corrupción, pero es imposible que un tribunal absuelva las escuchas.
El Mundo presenta un esquema de las tres causas contra Garzón, cada una articulada en tres apartados: ¿De qué se le acusa? ¿Quién le acusa? e Indicios. Presentado como un protocolo, hace ver culpable al juez, por lo cual conviene tomarlo con reservas.
En El País, una nota reseña el alegato final de Garzón ante el Tribunal. Las escuchas habrían sido legales, no se violentó el derecho a la defensa de los acusados, la medida habría sido tomada para evitar el blanqueo de bienes de los acusados. Dos fiscales del propio Tribunal Supremo defendieron la conducta de Garzón.
Al dividir a la sociedad, la sentencia revela un problema: no hay acuerdo en cuanto a qué es legal o no.
El domingo 12 la oposición venezolana eligió en primarias su candidato a las elecciones presidenciales. El fin de semana anterior, el gobierno celebró como fecha patria la intentona golpista de 1992 en la que participó el actual Presidente. Para Tulio Hernández, en El Nacional, ese día alguien sacó del infierno los fantasmas del militarismo que costaron cárcel, muerte y exilio a generaciones. Sorprendentemente, los insurrectos ni siquiera fueron enjuiciados, y accedieron al poder por vía democrática. Hernández enumera rasgos del militarismo actual: milicias de civiles armados con Kalashnikovs, niños con armas, más de 700 militares en altos cargos de gobierno, amenazas a la ciudadanía con el uso de las armas, desfiles, estética nazi. Y el intento de convertir un vulgar golpe de estado en fecha patria.
Pues al haberse sobreseído la causa, se implicó que el golpe de estado militar contra un gobierno democrático no es un delito.

En ProdaVinci, a través de Santiago Gamboa, el escritor sirio Khaled Khalifa llama la atención, desde Damasco, sobre la indiferencia del mundo ante el genocidio en su país. Y del apoyo de Rusia, China, Irán, y algunos países latinoamericanos a la campaña de exterminio de Assad.

sábado, 11 de febrero de 2012

No parpadees

Copyright Josh Melnick. The 8 train. Tomado de The Paris Review

Una nota en The Atlantic de diciembre pasado, da cuenta de lo que llama la “guerra contra los niños” en Siria. Para entonces, la ONU había confirmado 384 niños asesinados por fuerzas de seguridad. Se trataría de una estrategia deliberada, con francotiradores disparando a niños, y fuerzas de seguridad haciéndolos objetivo de detenciones, torturas y violaciones. En Latakia, un oficial del ejército habría asesinado a una niña de dos años para evitar que creciera y se transformara en una manifestante.
Walter Murch fue el montador de la película Apocalipse Now, de Francis Ford Coppola, y su editor de sonido. Su teoría de “densidad clara” es una elegante y compleja (clara y densa) aproximación a la mezcla sonora en el cine. Josh Melnick es un artista visual que filmó con una cámara ultrarrápida retratos de pasajeros del metro de Nueva York. The Paris Review presenta un extracto de su conversación, en la cual Murch sostiene que el montaje de cine se basa en el parpadeo de los ojos, siendo el cine mismo un parpadeo imperceptible. Parpadeamos cuando algo sucede en nosotros, y en situaciones extremas se produce un efecto de cámara lenta, un incremento de nuestra “rata de fusión del parpadeo”. El cine es producto de la aceleración que irrumpe en la historia humana en 1830, y es inseparable de los trenes. El traqueteo se parece al del proyector; los rieles, a las perforaciones del celuloide; las franjas entre recuadro y recuadro, a los durmientes.
Gracias a The Paris Review accedemos a otras notas.
The Arts Desk hace una crítica del documental Patience (After Sebald) que recrea la novela “Los anillos de Saturno” de W.G.Sebald. Lo que parece una larga caminata por Suffolk nos lleva de “la búsqueda de la calavera de Thomas Browne, doctor y escritor del siglo XVII al bombardeo de ciudades alemanas en la Segunda Guerra Mundial, de las matanzas en masa en Serbia a la esclavitud en el Congo”.


Flavorwire exhibe una galería de fotos (aquí en una sola página) bajo el lema: las librerías más hermosas del mundo. En la lista se encuentran la Librería El Ateneo Grand Splendid en Buenos Aires, que ya fuera nombrada en Boingboing la Livraria da Vila en Sao Paulo, referenciada en el blog OpenBuildings de Bulgaria, y la Cafebrería El Péndulo en Polanco, Ciudad de México.
Y Publisher’s Weekly anuncia el lanzamiento del primer volumen (son tres) de The Graphic Canon, una antología literaria de Occidente (y también de Oriente) que va de Gilgamesh a Shakespeare, a Hemingway a David Foster Wallace: clásicos reinterpretados en “comic” por artistas como Robert Crumb y Will Eisner.

De vuelta al Monasterio: iglesia dominica transformada en librería.  Boekhandel  Selexys Dominicanen, en Maastricht.  Arquitectos: Merkx+Girod. Foto: cushdesignstudio.blogspot.com

jueves, 9 de febrero de 2012

Grandes Esperanzas, duras realidades


El martes 7 de febrero Charles Dickens cumplió 200 años; The Guardian revela que Dickens quiso ser actor y era un obsesionado por la tarima. Un resfrío le impidió asistir a una audición y sería el hecho determinante del destino que lo convirtió en novelista. Pero sus obras están repletas de personajes ligados al mundo de las tablas, y de sus lecturas en Inglaterra y EEUU dijo Thomas Carlyle, en 1863, que Dickens era “todo un teatro cómico, trágico, heroico, visible actuando bajo un sombrero”.
The Atlantic publica nuevamente (pero en la web) la reseña de septiembre de 1861 de Great Expectations. El mismo título del libro indicaría la confianza en el propio genio. Y Dickens consigue la maestría sobre dos fuerzas en tensión que antes lo dominaban: la observación detallada de personas y cosas, en oposición a su tendencia por la idealización patética o humorística. En ninguna otra obra logra de tal forma estimular y desconcertar al mismo tiempo la curiosidad del lector, al que somete a una sorpresa tras otra, sin que este por ello logre, avezado o desprevenido, prever el desenlace anunciado disimuladamente.  La trama sería de lo mejor producido por Dickens; la novela, una obra maestra.
En la misma revista, Joshua Foust analiza por qué la intervención en Libia dificulta una solución similar en Siria. En el primer caso, la violencia entre milicias que sigue a la muerte de Gadafi deja claro que muchas veces las consecuencias de estas acciones son también malas. Pero además, la OTAN se excedió en los términos permitidos por el mandato de la ONU, pasando en los hechos por encima de Rusia y China. De allí que el veto de estos dos países a la resolución de la ONU haya sido previsible: han sido desairados, y sus intereses no han sido tomados en cuenta. Para estos estados, con un pobre historial de derechos humanos, estas intervenciones son el desastre, no la libertad. La historia de Libia, hace más difícil intervenir para ayudar al pueblo sirio.
Y en Hürriyet Daily News, de Turquía, Gwynne Dyer explica mejor las razones geopolíticas, y de política interior, por las cuales una intervención armada en Siria no sucederá. Por ejemplo: Rusia tiene allí su única base naval en el Mediterráneo y sus únicos aliados, junto a Irán, frente a un mundo árabe suní hostil; la minoría alawita (chií) de Assad en Siria, además de los cristianos y drusos, temen a la mayoría suní, por lo que soltar el poder no es para ellos una alternativa. 

martes, 7 de febrero de 2012

Nuevo horario


Por lo pronto, El Café de Pascal pasará a actualizarse tres veces a la semana, los días martes, jueves y sábado, a las 6:00am GMT. El próximo post será el jueves 09.02.2012

sábado, 4 de febrero de 2012

Alucinación controlada, desarreglo de los sentidos

Walking, 1956. Copyright Saul Leiter. Tomado de Die Zeit

Die Zeit presenta una galería de las fotos del norteamericano Saul Leiter expuestas en las Deichtorhallen de Hamburgo. Leiter, hoy de 88 años y exponente de lo que se llamó la Escuela de Nueva York, usó desde muy temprano el color, y las fotos presentadas son todas anteriores a 1961. Con el objetivo en la realidad, logra texturas y formas que a veces insinúan lo abstracto.


Dorothea Tanning, Hôtel du Pavot, Chambre 202, Centre Georges Pompidou, tomado de la pagina web de Dorothea Tanning Foundation
















The Guardian rinde tributo a la pintora norteamericana Dorothea Tanning, quien falleció en Manhattan a los 101 años de edad. Acaso más conocida por haber sido esposa de Max Ernst, Tanning es una artista por derecho propio. “Mánica lucidez”, y “rigor gráfico” le atestigua la nota durante sus años iniciales, inspirados en el surrealismo, que después darían lugar a “un estilo más oscuro y fragmentado”. Incursionaría en la escultura con figuras hechas de tela en una máquina de coser, y el diseño de joyas y muebles. Dos poemas como muestra dan cuenta de su habilidad lírica. La página web de la Dorothea Tanning Foundation tiene infinidad de materiales de ella.
Max Ernst and Dorothea Tanning, New York, Photograph by Irving Penn, 1947, tomado de la web de Dorothea Tanning Foundation
© The Irving Penn Foundation
En The Stone, el blog de filosofía del New York Times, el filósofo de Edimburgo, Andy Clark, elabora alrededor de la tesis de neurociencia según la cual el cerebro optimiza su funcionamiento mediante un proceso de “compresión” de data. Es decir, limitando “ancho de banda” para poder crear “sentido” en lo percibido a través de la “codificación predictiva”. En vez de registrar agudamente toda la paleta de estímulos, percibe aquellos que entran en el ámbito de la experiencia, que “predice” lo que va a experimentar. Por un lado, esto permite la elaboración de esquemas intelectuales. Por otro lado, Clark presenta un video sobre la “ilusión de la cabeza hueca”: comenzamos viendo una máscara, y al girar, aparece su reverso, que es hueco, y cuyo relieve es inverso. Pero, sorprendentemente, un nuevo rostro se dibuja: vemos convexo lo que es cóncavo. Aunque lo intentemos varias veces, no podemos ver la forma hueca, o cóncava, porque hemos visto tantos, miles de rostros anteriormente. Si trasladamos esto a otros ámbitos es escalofriante: seríamos prisioneros de nuestra experiencia, cuando no de nuestros prejuicios. Una visión fatalista del hombre, sino fuera porque explica algunas cosas. Percepción, imaginación y entendimiento estarían íntimamente conectados. Un proceso de “alucinación controlada” durante el cual intentamos predecir lo que hay afuera.
Eurozine trae la traducción en inglés del artículo de Ovidiu Nahoi en la revista rumana Dilema Veche, en el que plantea que una guerra en Europa no es improbable, de empeorar las condiciones. Nahoi parte del llamado que hiciera el Ministro de Finanzas polaco ante el Parlamento Europeo, en Septiembre pasado, por salvar la idea europea cueste lo que cueste, de lo contrario, podríamos encontrarnos situaciones de guerra. Al escepticismo ante tales palabras Nahoi responde que un proceso de tal naturaleza ya no estaría guiado por los líderes visionarios del siglo XX, sino por los nuevos extremistas nacionalistas del siglo XXI, en ruta ascendente en todos los países. Ahora pensamos que no hay razones para una guerra, pero si la zona Euro se deshace, se reestructuraría alrededor de centros de poder, con los países pequeños atraídos a la órbita de los mayores, lo que llevaría a nuevas alianzas y ententes y fricciones que bien podrían salir de control.
No verlo, ¿es como una ilusión de la cabeza hueca? ¿Una alucinación controlada?
“El poeta se hace vidente por un largo, inmenso, y razonado desarreglo de todos los sentidos”, Arthur Rimbaud, 17 años.


viernes, 3 de febrero de 2012

Despegue

Wislawa Szymborska


En Prodavinci, el ex Ministro de Economía de Chile, Andrés Velasco, relativiza la idea de que América Latina pasa por un momento estelar. “Con la excepción crucial de México, la composición de las exportaciones latinoamericanas no ha cambiado mucho en los últimos veinticinco años”, sostiene, y refiere que Ricardo Hausmann, de Harvard, ha demostrado cómo las economías ricas van ampliando sus destrezas y creando nuevas mientras mantienen las antiguas. Es un llamado a abandonar la dependencia de los recursos naturales, tan abundantes en el continente. También desmonta el mito del “idilio” de la libre empresa, con la anécdota de dos empresarios, uno israelí y el otro argentino, que abandonaron el país. El primero, sostuvo que estaba en manos de un “puñado de familias monopólicas, preocupadas sólo por su dinero. El segundo, que es “una sociedad muy chica de gente que le da vergüenza ser diferente”. Una cultura contraria a la innovación y el emprendimiento.
En El Cultural, Martín López Vega ha escrito una hermosa despedida a la poeta polaca Wislawa Szymborska, que destaca entre las notas aparecidas en los diarios de otros lugares. No es un obituario: curiosamente, el final de la nota de Adam Gopnik para The New Yorker, describe la nota de López Vega, cuando admite que no recuerda una pérdida literaria que haya sentido tanto, pero con tan poca amargura: “While the poet lived, it was cheering to think, as her readers did almost every day, that another poem might be coming. Now that’s she gone (sic), we’re happy—truly happy, astonishingly happy—to know the poems came”. López Vega logra un retrato integral de la poeta, nos presenta los collages (también aquí, en el blog de Nele van de Velde) que componía (qué coincidencia con Nicanor Parra, y también en el texto, véase este post anterior), y dos poemas inconfundibles. Lo que hace en “Elogio de mi hermana” con nada (con la sola palabra “todo”) es enorme. Szymborska logra que al final del poema nos caiga el efecto acumulado de lo que hemos leído. Como “Fotografía del 11 de septiembre” (citada en inglés, la traducción parece mejor, con el perdón):

They jumped from the burning floors—
one, two, a few more,
higher, lower.

The photograph halted them in life,
and now keeps them
above the earth toward the earth.

Each is still complete,
with a particular face
and blood well hidden.

There’s enough time
for hair to come loose,
for keys and coins
to fall from pockets.

They’re still within the air’s reach,
within the compass of places
that have just now opened.

I can do only two things for them—
describe this flight
and not add a last line.

Traducción: Clare Cavanagh y Stanislaw Baranczak

jueves, 2 de febrero de 2012

Cerrar los penales. Golpes a la puerta


El tono comprometido inspira escepticismo, pero la propuesta a contramano del artículo de Christopher Glazek en la revista N+1 incita a pensar: EEUU no debería reformar su sistema de prisiones, debería abolirlo: abolir las prisiones. Glazek falla en decir cómo se ve eso en detalle, pero arguye que la pena de muerte e incluso el aumento de la delincuencia son moralmente preferibles al infierno de las prisiones en ese país. Y aporta data: la población penal se cuadruplicó a 2,3 millones de presos en veinte años, hay más violaciones en las cárceles que en todo el resto del país y tal vez sea el único lugar en toda la historia de la humanidad en el que se violan más hombres que mujeres. Las penas impuestas son a veces astronómicas, hay gente que por delitos menores paga cadena perpetua. Muy pocos logran la reinserción, los más son vueltos a encarcelar, muchos por violar los términos de la libertad condicional, y una de las causales puede ser simplemente no haber encontrado trabajo. EEUU celebra todos los años la disminución de la criminalidad, mientras alimenta un infierno en el cual no hay ley, una mancha negra en la geografía. Y aporta también historias, como la del muchacho de 15 años condenado a una pena de 8 en una prisión de adultos, por lanzar un cóctel Molotov a una pila de basura causando daños por 500 dólares. Fue en Texas, cuando Bush jr resultó electo gobernador prometiendo mano dura. El niño fue violado repetidamente, su carta a las autoridades y los pedidos de su madre no fueron oídos. Un día se quitó la vida.
En su blog, el escritor y dramaturgo Ibsen Martínez recuerda a Juan Carlos Gené, actor, libretista, dramaturgo y director escénico argentino que vivió 18 años en Venezuela, habiendo huido de la dictadura en su país. Según Martínez, Gené cambió la vida de muchos a través de su grupo Actoral 80 (de “voluntariosa austeridad”), que en esos años era parte de una escena que hoy luce envidiable. Detestaba la palabra “teatrero” y se consideraba ante todo actor, como debería ser siempre. Escribió el grueso de su obra dramática en Caracas (su más recordada pieza: Golpes a mi puerta), y regresó a su país en 1993, donde falleció, casi en las tablas, el 31 de enero. Clarín entrega también una sentida nota con datos de su vida. Eloísa Tarruella grabó (ya no se filman) un documental: Gené en escena. La música y el tráiler pueden desanimar un poco al principio, pero la película parece valer la pena. Se consigue en www.geneenescena.com.ar y debería ser vista en el país que también fue su hogar.

miércoles, 1 de febrero de 2012

La violencia como orígen


La primera masacre de civiles en Colombia fue perpetrada en 1822 por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, en la ciudad de Pasto, en la Navidad Negra. Así lo sostiene la Revista Arcadia, en ocasión del Hay Festival Cartagena de Indias, cuando introduce la novela La carroza de Bolívar, del colombiano Evelio Rosero. En los carnavales de Pasto de 1966, el ginecólogo Justo Pastor Proceso planea hacer desfilar una comparsa alegórica a una anécdota de 1813 en Caracas, cuando Bolívar se habría paseado triunfante sobre una carroza halada por “doce infantas impúberes”. La iniciativa despierta una intriga de pueblo pequeño, desatando la violencia que atrapa desde los guerrilleros a los ultraconservadores. Todos hacen lo imposible para detener al doctor en su empeño de desenmascarar “al mal llamado Libertador”, lo cual desemboca en una apoteósica escena carnavalesca. El ginecólogo es el personaje principal y quiere reivindicar la obra del historiador pastuso José Rafael Sañudo, parafraseado con frecuencia en la segunda parte del libro, pero “la novela toda es un homenaje a la vida y obra de José Rafael Sañudo”, quien publicó Estudios sobre la vida de Bolívar en 1925, y habría sido, según Rosero, un historiador veraz y documentado. La gesta heroica se transforma en matanza y los galantes escarceos en violaciones. Una reseña más centrada hacia la figura de Bolívar se encuentra en Babelia: “Simón Bolívar fue especialmente cruel”, así como en El Colombiano: “Evelio Rosero en un juego de historia”. Lo que expresa la tensión entre la trama y la fuerte carga historiográfica de la novela, tensión que el mismo autor reconoce.
También en el marco del Hay Festival, Arcadia presenta al guatemalteco Rodrigo Rey Rosa como escritor de textos cortos: su novela más larga alcanzaría 100 páginas; su cuento más extendido, 15 párrafos. A los 20 años, participó en Tánger en un taller de escritura con Paul Bowles, quien tradujo al inglés su libro de cuentos El cuchillo del mendigo, y su novela Cárcel de árboles, que ha sido comparada con La invención del Morel, de Adolfo Bioy Casares. Según la descripción de Bowles, un funcionario del gobierno convierte a los disidentes en esclavos mentales: parece tener cierta truculencia gore. La violencia es central en la obra de Rey Rosa, y para el ensayista argentino Gonzalo Aguilar se trataría “del origen de la historia, pero es un origen que expresa, a su vez, vacío y sinsentido. La violencia es el límite de la narración y lo único que vale la pena narrar”.
En su blog de la Frankfurter Allgemeine Zeitung, Sepp Gumbrecht propone sacar a Robert Musil y El hombre sin atributos de la condición de “dato” para iniciados. Por más que pueda parecer cuesta arriba leer un enorme fragmento de 1600 páginas, lleno de disertaciones sobre la filosofía y el espíritu de una época, Gumbrecht destaca que la novela transmite un mundo pasado, el del Imperio Austro-Húngaro, al punto de meterse bajo de la piel del lector. El programa implícito de la novela: un universo se nos hace propio si y cuando es descrito con exactitud como realidad física. Y no importa si la trama es difusa, como en este caso: los preparativos para las conmemoraciones del aniversario del Rey Emperador. Sirve de sostén a unos veinte entrañables personajes de gran definición, salvo Ullrich, el hombre sin atributos, porque los tiene todos y por lo tanto permanece indefinido, en contraste con el carpintero Moosbrugger, un asesino serial de prostitutas que cree servir al interés común y ejerce una atracción fascinada sobre varios personajes de la obra. Y así, contra la extendida suposición de que se trata de una obra pesada, es esta dimensión de lectura sensorial la que nos da acceso a ella. Gumbrecht pone como ejemplo el inicio:
"Sobre el Atlántico avanzaba un mínimo barométrico en dirección este, frente a un máximo estacionado sobre Rusia; de momento no mostraba tendencia a esquivarlo desplazándose  hacia el norte. Los isotermos y los isóteros cumplían su deber. La temperatura del aire estaba en relación con la temperatura media anual, tanto con la del mes más caluroso como con la del mes más frio y con la oscilación mensual aperiódica. La salida y puesta del sol y la luna, las fases de la luna, Venus, del anillo de Saturno y muchos otros fenómenos importantes se sucedían conforme a los pronósticos de los anuarios astronómicos. El vapor de agua alcanzaba su mayor tensión y la humedad
atmosférica era escasa.
En pocas palabras, que describen  fielmente la realidad, aunque estén algo pasadas de moda: era un hermoso día de agosto del año 1913".
Aparte de la ironía, el texto anuncia lo que será el espíritu del libro: el asombro lúdico ante el mundo que le toca vivir. La mejor premisa para empezar. En pocas palabras, algo pasadas de moda: es una novela entretenida.

jueves, 26 de enero de 2012

Piratas. Chinos


En Monday Note Frédéric Filloux sostiene que la piratería forma parte del ecosistema digital. Evoca un encuentro informal en Paris entre personajes de los medios opuestos a la proyectada ley contra la piratería HADOPI de Sarkozy, y en poco tiempo resultó claro que todos bajaban, o lo habían hecho, contenido ilegal. La orientación es similar a las leyes SOPA y PIPA de EEUU.  Según Filloux, cuando se trata de piratería, de algún modo u otro, todos están involucrados. La misma industria musical utiliza data del filesharing para mercadeo y promoción. Sin embargo, las pérdidas son innegables: Microsoft factura en China lo mismo que en Holanda. Los consumidores hoy no quieren, por ejemplo, esperar que una serie de TV llegue a su país en el idioma local, sino que quieren ver la original, en el idioma original, al momento de su lanzamiento. Como no está disponible, la buscan pirata. La solución estaría en alternativas legales, una combinación de precios atractivos, facilidad de uso y disponibilidad.
A principios de los años 70, el sinólogo belga Simon Leys provocó un revuelo entre los maoístas parisinos con su libro “Los hábitos nuevos del presidente Mao”, nombrando las atrocidades de la revolución cultural china. En The New York Review of Books, comenta el libro del disidente chino y Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo “No Enemies, No Hatred: Selected Essays and Poems”.  El estereotipo del gigante chino que se transformará en el mayor productor del mundo esconde la fragilidad intrínseca de un régimen autoritario y corrupto, en el que los jerarcas del Partido Comunista se han aliado con el crimen organizado para dominar a la población. Liu Xiaobo, hoy preso del régimen, es un “hijo de Mao”, sus padres fueron confinados durante la Revolución Cultural, y se le impidió asistir a la escuela. Crítico de China a la vez que de Occidente, sus ensayos abarcan 20 años, desde la masacre de Tiananmen hasta la Carta 08.  En uno de ellos habla de los niños secuestrados para trabajar en fábricas de ladrillos. Las denuncias llevaron apenas a sanciones leves a los funcionarios vinculados. “En China, el bajo mundo y la oficialidad se han interpenetrado y vuelto uno”, dice Xiaobo. En no pocas ocasiones se usa a los criminales para reprimir. China ha entrado en una era de cinismo en la que nadie cree en nada. La causa no es el capitalismo rampante, sino la destrucción moral causada por Mao, cuando la gente fue obligada a vender su alma. “En suma, la transformación económica de China, que desde afuera puede parecer tan vasta y profunda, es de hecho frágil y superficial…La combinación de factores espirituales y materiales que propulsó reformas políticas en los ochentas –intelectuales librepensadores, jóvenes apasionados, emprendimientos privados atentos a la ética, disidentes en la sociedad, y una facción liberal dentro del Partido Comunista- ha desaparecido por completo. En su lugar, tenemos un programa económico de un solo cañón, guiado por la lujuria de la ganancia”. 

miércoles, 25 de enero de 2012

Ver al tiempo trabajando

En Babelia, Antonio Muñoz Molina recuerda la España que ya durante la quiebra de 2008 persistía en los proyectos dispendiosos y sin sentido. Grandes fastos visuales y ojos cerrados. Un discurso público cargado, velando lo que en verdad ocurría. En otra época, el oro de la Indias y los préstamos de banqueros genoveses llegaron a las pobres tierras que recorrieron Don Quijote y Sancho. “Mirar lo que se tiene delante de los ojos requiere un constante esfuerzo”, decía Orwell, pero ahí estaba –a diferencia de hoy- la agudeza de Cervantes, quien supo ver “el relumbrón, la fantasmagoría y la quiebra”. El episodio de los dispendiosos Duques encuentra su paralelo hoy y lleva a la misma pregunta: “sobre qué base productiva se sostiene toda esta exhibición”. La consigna común: "Por el solo hecho de haber nacido aquí te lo mereces todo; has tenido la suerte de pertenecer por nacimiento al pueblo elegido; y si algo te falta no es culpa tuya, ni nuestra, sino de esos de fuera, los que nos invadieron y ahora nos sojuzgan". La imagen de esta ceguera gregaria (sobre esto, Péter Nádas en este post) se encontraría en el Retablo de las Maravillas, un entremés de Cervantes en el que un grupo de comediantes presenta un falso espectáculo de pueblo en pueblo, diciendo que sólo aquellos que no tengan sangre judía o morisca serán capaces de verlo. En esta disposición, el tiempo transcurriría en vano, como dijera Machado: "El vano ayer engendrará un mañana / vacío y por ventura pasajero..."

Gregarismo e individualismo implican formas distintas de ver y de estar en el tiempo. David Kamp escribe en Vanity Fair sobre Lucian Freud, el pintor británico nieto del creador del psicoanálisis, fallecido el año pasado a los 88 años en plena actividad creativa, con una ética de trabajo que sería a la vez el reconocimiento de la mortalidad y una barrera contra la misma. Contrariando un enfoque muy influido por su ilustre abuelo, para Freud el artista era irrelevante y lo que importaba era su obra. A pesar de esto, Kamp arma su retrato apoyado en ella y se adentra en la privacidad del pintor, que tuvo 14 hijos de seis mujeres, y conservó cálidos recuerdos de su abuelo, aunque no daba un duro por el psicoanálisis. Su amistad con Francis Bacon lo ayudó a pintar con más osadía. Freud construía una relación personal con sus modelos: muchos de sus hijos pudieron finalmente vincularse (no sin conflictos) al padre absorbido en el trabajo, modelando para él. También pintó a Jeremy King, dueño del Wolseley en el que cenaba varias veces a la semana, a su asistente en los últimos veinte años, David Dawson, a su corredor de apuestas. Las sesiones eran, irónicamente, un psicoanálisis, en el que el modelo quedaba totalmente expuesto. Sólo que este Freud hablaba mucho y no estaba limitado por la ética profesional del psicoanalista, por lo que en varias ocasiones sus modelos fueron también sus mujeres, la última, una estudiante de arte 50 años menor. A todos los consentía (cocinaba para ellos), pero también exigía una enormidad, hasta encontrar su esencia. “Quería que hablaras para ver cómo tu rostro se movía. Sus ojos increíbles penetraban en ti”, recuerda  el artista David Hockney. El trabajo era lento, sostenido, prolongado, lo opuesto de la impaciencia que mostraba con todo lo que estaba fuera del atelier. Jeremy King, el restaurateur,  lo describe así: “soy lo que soy. Esto es lo que me gusta hacer. Si tú quieres encajar en eso, eres muy bienvenido a mi vida. Pero no trates de transformarme en lo que no soy”. Freud trabajaba en un gran retrato de Dawson con un perro cuando no pudo estarse más en pié (pintaba parado) y subió a su habitación. En dos semanas falleció. Había dicho que su trabajo era “un intento de un registro. Trabajo desde personas que me interesan, que me importan, y en las que pienso, en espacios que habito y conozco”.
En el 2012, habrá retrospectivas de sus retratos y dibujos en Londres, Texas y Nueva York. El “Retrato del Perro” estará inconcluso. Como un work in progress.
El New York Times reseña la exposición de fotografías de Patti Smith en Hartford, Connecticut. Afirma que la músico no es una gran fotógrafa. Sus fotos recuerdan las de artistas muy jóvenes, su fijación con la muerte parece adolescente. Y de pronto, dos espacios con la apariencia de santuarios, uno dedicado al poeta Rimbaud, lectura de adolescencia de Smith, y otro a Robert Mapplethorpe, su amigo fotógrafo muerto de SIDA, expresan de forma naif lo que Roland Barthes formula en su libro “Camera Lucida”, escrito luego de perder a su madre: la idea de que la fotografía tiene un acceso especial a la muerte.